Reseñas de traducciones LXV – «Canción del ocaso»

Lewis Grassic Gibbon, Canción del ocaso (Sunset song); traducción del inglés realizada por Miguel Ángel Pérez Pérez, Andorra la Vella, Trotalibros, 2021, (Piteas), 309 pp., ISBN 978-99920-76-04-0

Canción del ocaso, publicada en 1932, es la primera parte de la Trilogía escocesa de Lewis Grassic Gibbon (1901-1935). Bajo ese seudónimo, James Leslie Mitchell se convirtió en unos de los autores escoceses más importantes del siglo XX. Creció en un ambiente rural y llegó a trabajar como periodista en el Aberdeen Journal. Más tarde, decidió dedicarse a la escritura y publicó tanto novelas como ensayos. Canción del ocaso, una novela costumbrista narrada mediante el complejo estilo narrativo «flujo de conciencia»,  fue votada como el libro favorito de los escoceses en 2005. Otras obras del autor son Three Go Back (1932), Image and Superscription (1933), Spartacus (1933), The Speak of the Mearns (póstumo, 1982).

Argumento

«El mar, el cielo y la gente que escribía, luchaba y era culta, y que enseñaban, decían y rezaban, duraban solo un suspiro, como la niebla en las colinas, pero la tierra era eterna, se movía y cambiaba debajo de ti, pero era eterna, estabas cerca de ella, y ella de ti, y no podías dejarla, sino que te retenía y hería».

Edición, traducción y estructura de la obra

La editorial Trotalibros ha nacido este mismo año y su misión es recuperar grandes historias olvidadas. Canción del ocaso, primera parte de la Trilogía escocesa, es el tercero de su catálogo. La edición está muy cuidada; es en tapa dura y dedica espacio al autor, al traductor y al resto de personas que han formado parte del proceso de creación del libro. Estos detalles me parecen muy valorables.

La obra se divide en tres partes: Preludio, «La canción» (que a su vez se divide en cuatro capítulos) y Epiludio. Además, tiene un mapa de Kinraddie al inicio y una nota del editor al final, en la que explica cómo llego a sus manos esta novela. En cuanto a la traducción, ya os he hablado en varias reseñas de lo que me gustan los textos de Miguel Ángel Pérez, pero esta vez me quito el sombrero. No he leído el original para comparar y creo que no hace falta, porque solo leyendo las primeras páginas ya puedes darte cuenta de la dificultad que debe tener traducir una novela así. Expresiones escocesas, alusiones históricas y culturales concretas, canciones populares y una narración cuanto menos peculiar me llevan a pensar que Canción del ocaso ha debido ser un gran reto para el traductor. ¡Felicidades!

Opinión

Un libro de esos en los que parece que no pasa nada, pero pasa de todo. No te alteras mientras lo lees, pero cuando lo cierras te das cuenta de que te ha llenado por dentro. Y es que el lector se convierte en un habitante más de Kinraddie desde la parte del preludio en la que se cuentan los orígenes de este pueblo escocés ficticio. La ambientación es preciosa y la narración, una línea continua sin altibajos. El narrador utiliza el mismo tono para hablar de una boda, del sembrado o de una muerte, con un estilo que recuerda más a la oralidad que a la escritura. Y así sin inmutarse empieza a contar la historia de Chris Guthrie, una campesina que se muda con su familia a esta pequeña aldea. Nos plantea sus dilemas, sus sueños y sus sentimientos. Sus contradicciones: el deseo de estudiar y convertirse en maestra, para irse de allí; y a la vez su amor por la tierra que pisa. Asistimos con Chris a una serie de sucesos, buenos y malos, narrados con una naturalidad y templanza sorprendentes. Pero incluso con esa mesura, es posible sentir lo que sienten ella y sus vecinos. Creo que es muy difícil conseguir algo así. Podría resumirlo como un libro costumbrista con el que deleitarse y una protagonista fuerte y decidida a la que admirar.

Una de las cosas que más me han gustado es la importancia que se le da a la tierra, tal y como se puede leer en el fragmento elegido para la sinopsis. Me he sentido muy identificada con las reflexiones de Chris acerca de esa tierra sobre la que camina, que cambia, pero es eterna. Para el autor era muy importante reflejar la Escocia campesina y su crudeza, así como sus buenos momentos. Nuestra tierra, la de cada uno, nos enraíza aunque no nos demos cuenta. Todos, en mayor o menos medida, tenemos ese sentimiento de pertenencia a algún lugar. Y eso es lo que ha conseguido transmitirme Grassic Gibbon con esta novela.

Una gran historia que, aunque forme parte de una trilogía, puede leerse perfectamente por separado. Las otras dos partes no están publicadas todavía, pero espero que la segunda salga pronto.