Reseñas de originales XXXIX – Poesías de Lorca

Federico García Lorca, Poesías; México D. F., Editores mexicanos unidos, 1977, 99 pp., ISBN 968-15-0315-5

Edición, traducción y estructura de la obra

Contiene un análisis de sus poemas, su simbolismo, su teatro y sus diálogos. Todo de manera concisa y seguido de unas cuantas semblanzas sobre Lorca, escritas por varios autores (Alberti, Aleixandre…), e incluso por el mismo Federico. Al final también aparece un índice para que el lector pueda ir directo al poema que le apetezca leer.

En esta antología he encontrado poesías nuevas, que no había leído en otras, como la del «caracol aventurero» y muchas referencias a la naturaleza. También he notado un tono más existencialista con respecto a la muerte que en los otros poemas que conocía.

Opinión

Hay momentos en los que solo me entiendo con Lorca. Tengo varios libros abiertos, pero esta mañana solo me apetecía sentarme a leer este. Como si me estuviera llamando desde la estantería para decirme que me comprendía. Cada vez que leo (o releo) alguno de sus poemas, encuentro significados distintos en versos de sobra conocidos. Lorca es eterno y recurrir a él siempre me ayuda.

Si no habéis leído nada de lo que escribió, os animo a que lo hagáis. No es una poesía complicada ni recargada. Son versos claros con los que entiendes lo que quiso decir su autor al escribirlos. Estoy convencida de que algunos os removerán por dentro. ¡Probad! No perdéis nada.

Reseñas de originales XXXVI – Antología de Fray Luis de León

Fray Luis de León, Poesías; Barcelona, Planeta, 1982, (Biblioteca del estudiante), 175, ISBN 84-7551-010-8

Fray Luis de León (1527-1591) es uno de los poetas más reconocidos del Renacimiento en la literatura española. Además de religioso, fue teólogo y humanista. En la introducción de esta edición se explica que, desde que ingresó en la orden de los agustinos, comenzó a formarse para ser profesor en la Universidad. Estudió Filosofía, Leyes, Gramática, Lógica, Medicina y Teología. En 1572 fue encarcelado por la Inquisición, durante casi cinco años, por haber traducido al castellano el «Cantar de los cantares», ya que estaba prohibido trasladar los textos sagrados a una lengua romance. Este acontecimiento marcó de manera notable sus composiciones poéticas. Como Garcilaso, fue un gran defensor de la lengua castellana, cuando esta todavía estaba en proceso de formación. Se enfrentó a quienes se oponían a que se utilizara como lengua literaria y afirmaba que «las palabras no son graves por ser latinas, sino por ser dichas como a la gravedad le conviene, o sean españolas o sean francesas». Creo que este hombre me caería bien. Las hegemonías lingüísticas nunca me han gustado e imponer el latín sobre todas esas lenguas que estaban naciendo solo fue un acto más de cabezonería humana.

Edición y estructura de la obra

Es una edición completa y cuidada. Tiene un prólogo, a modo de introducción, y tres partes en las que se diferencian las poesías originales, la traducción de las Églogas de Virgilio y la traducción de los Cantares de Salomón. La parte introductoria está escrita por José Eladio Peláez y debo darle la enhorabuena, porque ha conseguido contextualizar la obra de fray Luis sin utilizar tecnicismos complicados ni extenderse demasiado. Me ha gustado porque resume su vida y su obra en poco más de dos páginas. El resto de la antología está llena de notas a pie de página que ayudan mucho a comprender el castellano antiguo y el trasfondo de cada poema.

Opinión

Después de leer los amores frustrados de Garcilaso de la Vega, me ha sorprendido gratamente el peso filosófico de este conjunto de poesías. No esperaba ese tono tan reflexivo y existencialista. Confieso que, por venir de un fraile, yo pensaba que la obra iba a estar plagada de referencias religiosas y de Dios. Y en realidad lo está, pero no en un sentido adoctrinador, sino más bien espiritual. Fray Luis le da vueltas al materialismo terrenal, al cuerpo como «cárcel del alma» y otros conceptos interesantes. Mis prejuicios me la han jugado.

Otro aspecto que trata y que me ha gustado mucho es su opinión de la traducción. Ya he dejado pistas en la introducción de la reseña, pero es necesario recalcar lo a favor que estaba de la traducción del latín a ese castellano primitivo. Promovía su uso y su evolución. Sin embargo, no es considerado un buen traductor, como se puede leer en el prólogo de las traducciones que hizo de las Églogas, puesto que añade al texto su interpretación personal. Y digamos que castellanizaba demasiado los poemas originales.

Yo no he leído ninguna otra traducción de Virgilio, así que no puedo comparar, pero sus églogas me han parecido repetitivas. En cuanto al «Cantar de los cantares» ya lo conocía y solo me atraía leer esta versión por la historia que lo acompaña: el enjuiciamiento de fray Luis, su entrada en la cárcel y el robo del manuscrito aprovechando el incendio de la prisión. Una auténtica película de acción. Para terminar, si tuviera que elegir entre los poemas originales de fray Luis y los que tradujo, me quedo sin duda con los que escribió él, porque me transmiten mucho más.

Reseñas de originales XXXV – «Poesía completa»

Garcilaso de la Vega, Poesía completa; edición de Juan Francisco Alcina, Madrid, Austral, 2011, 421 pp., ISBN 9788467037425

Introducción y resumen

«Garcilaso de la Vega (1501-1536) es el primer escritor culto en castellano moderno y su obra supone no solo un logro estético sino también, y sobre todo, un logro de civilización. Educado en los innovadores studia humanitatis, Garcilaso practica en la corte del emperador Carlos V la difícil armonía de la tradición medieval y el pensamiento moderno, de las armas y las letras. Casi toda su poesía gira en torno a la experiencia amorosa sobre la pauta de la lírica clásica y de la italiana de Dante y Petrarca. Enraizada en el neoplatonismo, afirma de manera esplendorosa, frente al amor medieval, el placer de la belleza y el goce atormentado de la pasión. Juan Francisco Alcina, uno de los primeros especialistas en las letras del humanismo español, ha preparado esta edición, que incorpora además las poesías latinas y los ya clásicos prólogos del propio Garcilaso y de Boscán».

Edición y estructura de la obra

No es el primero que tengo de esta editorial y siempre lo digo: Austral nunca falla con los clásicos. Tiene buenas traducciones de obras extranjeras y también hace unas ediciones muy completas con las de nuestra lengua. Esta es un buen ejemplo de ello. Consta de unas primeras líneas biográficas y una extensa introducción, en la que se habla de Garcilaso, de la lengua que usa, de los temas de sus poemas, de su estilo y su contexto. A continuación, el editor aporta la bibliografía y un breve resumen de la edición. Además, al final se incluye una guía de lectura realizada por Belén Lucía Porcel. La antología en sí, contiene 60 sonetos, 5 canciones, 2 elegías, 3 églogas, 8 coplas, 3 poesías neolatinas y una epístola.

Aparte de lo relatado en el párrafo anterior, hay que añadir que el editor intercala imágenes de cuadros y esculturas de la época que ayudan al lector a ponerse todavía más en contexto. Los poemas vienen cada uno en una página y, en la anterior, una aclaración de la fecha y la situación en la que lo escribió Garcilaso. Esto, junto a las notas a pie de página que explican el vocabulario del castellano antiguo, facilita mucho la comprensión.

Opinión

Como se puede ver, es una antología muy completa. Reconozco que, me he quedado tan fascinada con la introducción, que la he disfrutado más que la poesía en sí. Esto no quiere decir que no me hayan gustado los poemas, pero he notado que la temática, sobre todo en los sonetos, era un bucle de repeticiones. No lo critico, puesto que en la época el tema más inspirador era el amor no correspondido. A pesar de esto, se pasan las hojas sin darte cuenta y la lectura ha sido fluida.

Mis composiciones favoritas han sido las elegías (funerarias), la epístola y las coplas, de entre las que destaco la tercera, que me ha encantado. En cuanto a las églogas, la que más me ha gustado ha sido la tercera, en la que Garcilaso ha sido capaz de resumir tres mitos de amores imposibles (Eurídice y Orfeo; Dafne y Apolo; y Venus y Adonis) junto al suyo propio con Isabel Freire, cuyos representantes en el poema son Elisa y Nemoroso. Además, al principio de la égloga podemos ver la introducción que hace el propio autor para su destinataria y, al final, la historia pastoril tan característica que cierra la composición.

No había leído nada de Garcilaso antes y me ha sorprendido para bien. Esta lectura forma parte del reto de los clásicos en español que estoy haciendo y corresponde a la etapa del Renacimiento. Aparte de este, de dicha etapa solo he leído El lazarillo de Tormes que, por ahora, es mi favorita. En las explicaciones del editor se repite mucho la base petrarquista de la obra de Garcilaso. Así que, como no he leído a Petrarca, ya tengo un autor más en mi lista de pendientes.

Reseñas de originales XXI – Poemario «El premio Nobel de Literatura»

Silene Ly, El premio Nobel de Literatura; Madrid, Letras de autor, 2017, 35 pp., ISBN 978-84-17101-32-9

Imagen: Amazon

El premio Nobel de Literatura es un conjunto pequeño de poemas escritor por Silene Ly. Esta autora española vive en Noruega, donde es jefa de unidad en un hospital infantil. Compagina su trabajo con la escritura en su blog y algunos de sus poemas se publicaron en 2017 en este libro.

Argumento: «Nieva en circunstancias blancas y racimos.

Nievan pétalos de rosa.

La niebla quiere robarme el secreto».

La edición es muy simple pero, al tener un poema por página, es fluida. La imagen de la cubierta es bastante evocadora. Se compone de un índice al principio del libro, seguido de los veintinueve poemas. Letras de autor es una editorial de autoedición, es decir, tú controlas todo el proceso de publicación de tu libro pero ellos te asesoran y dirigen por el camino. Por eso entiendo que si hay una editorial de por medio, sea del tipo que sea, tiene que haber un mínimo de calidad en el texto. No suelo criticar fallos de edición/maquetación en libros autopublicados, ya que creo que ser escritor, corrector, editor y publicista al mismo tiempo es una opción valiente y con un volumen de trabajo considerable. Entre idas y venidas siempre se escapa algo. Sin embargo, cuando un equipo editorial está al mando de tu proyecto, no concibo que el libro no pase por las manos de un corrector. Este poemario no tiene erratas, pero sí algunas faltas de ortografía que le restan varios puntos.

En cuanto al contenido, es un poemario muy fácil y rápido de leer. Puede servir tanto para rellenar un tiempo muerto que tengamos, para acompañar un café o como libro puente entre lecturas densas. Desde mi humilde opinión (no suelo leer mucha poesía), es entretenido, aunque no ha llegado al nivel de los poemas que leí de Safo, que me transmitieron mucho más. Lo recomiendo por su sencillez y porque nunca está de más conocer nuevas autoras. A continuación, os dejo uno de los poemas que más me han gustado:

Limón y canela

sobre un narciso

en la tormenta de verano.

Desasosiego.

Mi vida.

Reseñas de traducciones XXII – Safo; no creo poder tocar el cielo con las manos

Safo, No creo poder tocar el cielo con las manos; traducción y selección realizada por Pau Sabaté, Barcelona, Penguin Random House, 2017, (Poesía portátil), 68 pp., ISBN 978-84-397-3317-1

«Safo, considerada la Décima Musa por Platón, la poetisa más antigua de la historia europea nació en Lesbos, probablemente en Mitilene, la ciudad más importante de la isla, en torno al 600 a. C. Su padre se llamaba Scamandro, Cleide la madre. Se casó y tuvo una hija. Aparte de estos datos poco sabemos de la vida de Safo, excepto que giraba en torno a un exclusivo círculo de amigas. Su poesía, destinada a ser cantada con el acompañamiento de la lira o algún otro instrumento de cuerda, surge en buena medida como correlato a la “casa de las servidoras de las Musas”, asociación femenina dedicada al culto a Afrodita que la poetisa dirigía. La obra de Safo es una de las cumbres de la poesía universal de todos los tiempos, y entre sus admiradores se cuentan autores del renombre de Platón, Petrarca, Ronsard, Leopardi, Byron o Rilke».

Esa es la breve introducción que hay en la primera hoja de esta preciosa antología poética. Se trata de una colección y traducción inédita de la poetisa griega más importante de su tiempo. Pau Sabaté es traductor del griego antiguo y moderno, y lo hace al español y al catalán. Además de esta, otra obra importe suya es L’enemic de la barba (Juliano el Apóstata, 2016).

Yo no suelo leer poesía, pero la vi a muy buen precio y me decidí a comprarla. Y no me arrepiento para nada. Es una edición cortita y super fácil de transportar. De tapa blanda, con una cubierta que me encanta. Me la terminé en un santiamén. Como se puede llevar a todas partes, lo leí mientras esperaba mi turno para hacer papeleo. Solo conocía a Safo de oídas, nunca me había parado a leer ninguno de sus poemas, pero me ha gustado. Son estrofas cortitas, no más de una carilla, que tratan el culto a la diosa Afrodita y, sobre todo, al amor. Dedica sus poemas a sus amantes, a la luna, a la belleza, etc. El trabajo que ha hecho Pau Sabaté me parece exquisito. En cuanto a la traducción, no sé si es fiel o libre; es muy difícil comprobar si ha sido traducido de un original de Safo o de alguna copia. Pero es lo que pasa siempre con este tipo de obras tan antiguas. Se conservan solo algunos retazos originales; el resto son copias de copias, traducciones de traducciones. Al final, al igual que ocurre con La odisea de Homero, no estás leyendo al autor original, sino la versión que hace el traductor. Con respecto a esto, no me parece mal siempre y cuando se note el cuidado y la investigación adecuados en la traducción. Tampoco es que existan muchas más alternativas. No podemos volver atrás en el tiempo y coger los manuscritos de Safo; solo nos queda confiar en las manos de los traductores y disfrutar de su poesía.

Traducción literaria V – ¿Es posible la traducción de la poesía?

El mes pasado publiqué una entrada en la que me planteaba esta misma pregunta, pero en todos los ámbitos de la traducción. Si no la habéis leído, os dejo el enlace aquí. Mientras escribía sobre ese tema, me di cuenta de que al llegar a la poesía, tenía mucho más que decir. Así que para que no me quedara una entrada demasiado larga, decidí que iba a dedicarle un jueves a la traducción de la poesía.

Como todo en la vida, no conoces la dificultad de algo hasta que no te enfrentas a ello. Yo me di cuenta de que la poesía era intraducible la primera vez que tuve delante un poema en inglés: un soneto de Shakespeare. Recuerdo que fue durante la carrera, en la asignatura de Traducción Humanística, cuando el profesor decidió dedicar una parte de la materia a la traducción de la poesía. Antes de que nos pusiéramos manos a la obra, nos advirtió de que no había técnicas concretas para traducir poemas. Lo que sí había eran dos opciones: transmitir el sentido o transmitir la forma; conseguir ambas es un reto que a día de hoy, desde mi punto de vista, sigue sin alcanzarse.

Otro aspecto importante es que, para traducir poesía, no tienes que ser solo traductor literario, sino que tienes que ser poeta. No es lo mismo que trasladar un texto en prosa de una novela, un ensayo o un artículo de un periódico. Un poema va más allá que todo eso; transmite sentimientos y pensamientos de manera indirecta, sin decirlo claramente. Es muy difícil llegar a trasladar eso a otro idioma, puesto que el autor del poema original ha transformado y estrujado su lengua para contar lo que quería contar. Mucho significado en muy pocas líneas, con numerosos recursos. Aún así, no todo el mundo tiene la suerte de poder leer en todas las lenguas del mundo. Y es una pena que algunas joyas de la poesía no lleguen a las manos de todos los que quieran leerlas. Por ello, considero que la labor del traductor de poesía es indispensable e incuestionable. Aunque no consiga el mismo texto que el autor original, solo con que haga llegar una parte de la belleza de un poema a los lectores de otra lengua, ya ha merecido totalmente la pena. Animo a todos los traductores del mundo a que sigan traduciendo poemas, decantándose por la opción o técnica con la que trabajen mejor. Que se traduzcan poemas mejor o peor, ¡pero que nunca cesen de ser traducidos!

Hay un breve estudio muy interesante, escrito por Alicia Silvestre Mirales en el 2008, al que tenemos acceso gratuito gracias al Centro Virtual Cervantes. El estudio se titula La traducción poética, un reto posible y en él se pueden leer verdades como: «Es fundamental que el traductor parta de una base realista: no existe la traducción perfecta. La traducción es en esencia una traición a la verdad manifestada y, como tal, no puede reproducir el original. Hemos de saber que, en el mejor de los casos, vamos a tener que sacrificar algo, sea la rima, una aliteración, un doble sentido, el ritmo, o la belleza de una palabra». Desde mi punto de vista, no ha podido explicarlo mejor. Me parece una reflexión perfecta, así que os dejo las palabras de Alicia como un cierre estupendo para la entrada de hoy.