Reseñas de traducciones LXIII – «La abadía de Northanger»

Jane Austen, La abadía de Northanger (Northanger Abbey); traducción del inglés realizada por Miguel Ángel Pérez Pérez, Madrid, Alianza Editorial, 2013, (El libro de bolsillo), 348 pp., ISBN 978-84-9181-610-2

La abadía de Northanger se publicó en 1817, pero se terminó de escribir en 1803, tal y como explica la propia autora en una nota al inicio de la novela. Lo primero que pensé cuando leí dicha nota fue que, si Jane Austen consideró necesario disculparse de antemano por las actitudes u opiniones que hubieran podido quedar obsoletas en trece años, ¿qué haría ahora si supiera que seguimos leyendo sus libros más de 200 años después? La escribió cuando ya tenía los borradores de Orgullo y prejuicio y Sentido y sensibilidad, pero fue la primera que quedó lista para publicar. Sin embargo, el librero que la compró la dejó olvidada sin que podamos conocer los motivos. En 1816, la autora recompró su manuscrito y lo revisó, pero pensó que aún no era su momento ya que estaba centrada escribiendo Persuasión. Murió antes de decidir cuándo publicarla, así que sus hermanos lo hicieron, de manera póstuma, en un solo volumen junto a la ya nombrada Persuasión. Todo esto lo tenéis mucho mejor desarrollado en el blog Jane Austen en castellano.

Si queréis leer más información de Jane Austen o echarle un vistazo a las reseñas de otras obras, os dejo los enlaces directos a continuación:

Orgullo y prejuicio

Sentido y sensibilidad

Emma

Persuasión

Mansfield Park

Argumento

La vida de la joven Catherine Morland –miembro de la numerosa familia de un modesto clérigo rural­‒ discurre apaciblemente en la campiña inglesa, donde se entrega con pasión a su distracción favorita: leer novelas de género gótico, llenas de pasadizos ocultos, mazmorras y misterios. Una invitación en la vida real, sin embargo, la lleva a la ciudad de Bath, donde ella y su hermano James establecerán relaciones con los Thorpe, ambiciosos y manipuladores, y los Tinley, vástagos de una distinguida familia cuya hacienda, que ostenta el pintoresco nombre de «abadía de Northanger», despierta en Catherine las más escalofriantes y deliciosas expectativas.  

Edición, traducción y estructura de la obra

Ya os he hablado de esta colección de Alianza y también del traductor, Miguel Ángel Pérez; podéis leer más sobre él en la reseña de Mansfield Park. Me reitero en el placer de poder leer a Austen bien traducida. Es algo que valoro mucho y estoy muy contenta con la decisión de leerla en los ejemplares de Alianza. Tengo otras obras de la autora en otras ediciones y pienso ir sustituyéndolas poco a poco por las de esta editorial. La calidad de sus traducciones me obliga a recomendarlas.

En cuanto a la estructura externa, la obra está compuesta por 31 capítulos, precedidos por la nota de la autora.

Opinión

Había leído que es la novela menos valorada de Austen, tanto por la simplicidad del argumento como por las referencias a obras literarias que hoy en día se nos escapan. Sin embargo, a mí me ha gustado más que otras. A excepción de Emma y Orgullo y prejuicio, esta es la que más me ha enganchado y entretenido. Además las continuas alusiones a la novela gótica me han conquistado. Los personajes están tan bien desarrollados que he odiado con fuerza a unos cuantos y no paraba de sorprenderme con la inocencia de la protagonista.

Por otro lado, me ha llamado la atención que el lugar que le da título a la obra aparezca casi al final, en el último tercio (originalmente la autora la tituló Susan). La mayor parte de las escenas suceden en Bath. Otra cosa que destaco es la obsesión de Catherine con esas novelas góticas que tanto le gustan, hasta el punto de pensar que le ocurren los mismos sucesos que ha leído (una actitud muy quijotesca). Esta última parte es la que más he disfrutado; los misterios de la abadía, la actitud desconcertante de uno de los personajes y la incubación de una relación amorosa me han tenido pegada a las páginas. El desenlace, como siempre ocurre en los libros de Austen, apresurado y predecible pero acorde a la historia. Aunque me ha faltado un poquito más de maldad para el final de uno de los personajes.

Otro detalle curioso es que la autora narra la historia de sus protagonistas siempre mediante la comparación con los personajes «modelo» que debería tener una novela: la típica heroína, el típico héroe. Además, a través de su característica ironía, se ríe de la gente que considera leer novelas como un entretenimiento absurdo y poco enriquecedor. Es algo que no sucede en el resto de sus obras y, si lo unimos a las referencias a otros libros, nos damos cuenta del importante carácter metaliterario de La abadía de Northanger. Y, la verdad sea dicha, me he quedado con muchas ganas de leer Los misterios de Udolpho, la novela favorita de Catherine.

Si os ha gustado alguna novela de Austen, os recomiendo que le deis una oportunidad a esta. Es crítica, divertida, entretenida y sencilla. Un pasatiempo perfecto para disfrutar de lo bien que escribía esta señora.

Reseñas de traducciones XLVIII – Uno más de Jane Austen, «Persuasión»

Jane Austen, Persuasion (Persuasión); traducción del inglés realizada por Juan Jesús Zaro Vera, Madrid, Alianza Editorial, 2013, (El libro de bolsillo), 321 pp., ISBN 978-84-9181-906-6

Persuasión fue publicada en 1818, como trabajo póstumo. Sin embargo, Jane Austen la terminó en 1816, poco antes de morir al año siguiente. Como siempre digo, cada vez que reseño una obra de esta autora, podéis leer más sobre ella en otras entradas del blog anteriores. Os dejo las reseñas de Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad, Emma y la publicación en la que hablo de ella como casi coetánea de Charlotte Bronte.

Argumento

Anne Elliot es la hija mediana de un vanidoso Sir con un título de nobleza menor. Fueron precisamente las ínfulas de grandeza de su padre las que la llevaron años atrás a rechazar, pese a sus sentimientos, el matrimonio con un por entonces joven militar de incierto futuro. Pero las guerras hacen mudar las fortunas y las hazañas de aquel oficial lo han convertido, cuando vuelven a encontrarse, en un acaudalado capitán de la Armada de Su Majestad. Dolido aún por aquel antiguo desaire, el capitán Wentworth será ahora, cuando dé a conocer su voluntad de casarse, quien haga gala de su indiferencia hacia Anne.

Edición, traducción y estructura de la obra

De todas las obras que he leído de Austen hasta la fecha, esta es la mejor edición. Sin duda. Los que me sigáis, sabréis que la mayoría de traducciones que me he encontrado han sido nefastas. Textos sin corregir, que costaba trabajo leer y con frases completas sin sentido en español.

Pero la edición de Alianza es distinta. Sencilla y con una traducción limpia y clara. Juan Jesús Zaro ha mantenido el registro de cada personaje y la ironía de la autora. Ha transmitido perfectamente su punto de vista crítico. Además de a Austen, ha traducido a Edith Wharton (El arrecife) y a Dickens (Historia de dos ciudades), entre otros. En cuanto a la estructura, la obra se divide en dos partes, cada una con doce capítulos. En general son cortos, aunque los últimos cuatro o cinco son más extensos.

Opinión

Con esta obra me ha pasado como con Sentido y sensibilidad, que la leí después de Orgullo y prejuicio y no me caló tan hondo. Pues en esta ocasión, después de la comicidad y la historia de amor de Emma, la trama de Persuasión me ha dejado más fría. Se nota muchísimo el cambio de estilo; sigue siendo la misma pluma de Jane Austen, pero más madura. El entramado de personajes también se complica y le dedica una mayor cantidad de tiempo a quién es quién, las relaciones entre ellos, etc. Tanto que a veces la protagonista, Anne, pasa a un segundo plano. Esta cantidad de personajes a mí me ha vuelto un poco loca y me costó trabajo aprendérmelos, lo que hizo que no me centrara todo lo que debía en la historia principal.

Aún así, me ha gustado mucho, porque Austen nunca me defrauda. Esta obra también contiene su crítica al cinismo y la superficialidad de las clases altas, que vemos reflejados en Elizabeth, Mary y su padre. La autora pone en la boca de la protagonista pensamientos adelantados a su época, como por ejemplo el reproche de que la posibilidad de escribir libros fuera solo de los hombres. Me parece increíble cómo pensaba esta mujer y cómo consigue que siglos después consigamos entenderla a través de sus obras. El final, como característica propia de la autora, es apresurado y todo se resuelve en dos capítulos. En ocasiones esto es algo negativo, pero Jane Austen consigue que siempre

A modo de resumen, os dejo mi clasificación de las obras que he leído hasta ahora:

  1. Orgullo y prejuicio / Emma (No me he decidido todavía. Es que me es imposible elegir)
  2. Persuasión
  3. Sentido y sensibilidad

Reseñas de traducciones XL – «Sentido y sensibilidad»

Jane Austen, Sentido y sensibilidad (Sense and sensibility); traducción del inglés realizada por Ana María Rodríguez, Barcelona, RBA, 2020, (Novelas eternas), 303 pp., ISBN 978-84-1329-227-4

Sentido y sensibilidad fue la primera novela que publicó Jane Austen, en 1811, bajo el seudónimo «a Lady». Ya he hablado de esta autora en una publicación de «Autores coetáneos», por lo que no voy a extenderme mucho en esta introducción. También os dejo por aquí el enlace a la reseña de Orgullo y prejuicio, su obra más famosa y mi favorita, hasta el momento. En Sentido y sensibilidad nos encontramos una novela costumbrista que nos cuenta la vida social y familiar de las hermanas Dashwood. También es una novela romántica, pero no podría decir que el peso del argumento fuera una relación amorosa. Más bien me ha parecido una constante comparación de los caracteres de las hermanas y su forma de reaccionar ante situaciones más o menos similares.

Argumento

La historia se centra en las peripecias vitales de dos hermanas, Elinor y Marianne, cuyas antagónicas personalidades ejemplifican las dos posibles respuestas ante la hipocresía dominante: el sentido común y la sensibilidad.

Edición, traducción y estructura de la obra

La historia se divide en cincuenta capítulos, bastante cortitos, por lo que el ritmo de lectura es muy fluido. La edición sigue la línea de la colección Novelas eternas de RBA: tapa dura y los dibujos de la colección Cranford a color. En cuanto al interior, después del chasco que me llevé con la traducción de Orgullo y prejuicio, reconozco que iba asustada con este. Sin embargo, aunque el texto de Ana María Rodríguez no es el mejor del mundo, por lo menos se puede leer. Las frases tienen sentido y ha mantenido bien el tono y el estilo de la época. Lo que más me ha gustado es que he podido apreciar de cerca la ironía de Jane Austen. Por otro lado, hay algunas erratas que podrían haberse solucionado gracias a la mano de un corrector, pero nuestras queridas editoriales a veces parecen no entender su importancia.

Al hilo de la traducción, el título de esta obra ha traído por la calle de la amargura a más de un traductor desde que se quiso publicar en España. Existen cincuenta ediciones y hay de todo: Sensatez y sentimientos, Juicio y sentimiento, Juicio y sensibilidad… Para todos los gustos y colores. Hay algunos que afirman que la versión más conocida, Sentido y sensibilidad, es un error garrafal de traducción puesto que la palabra «sentido», así a secas y en ese contexto, no tiene ningún sentido, valga la redundancia. ¿Se refiere al sentido común? ¿Al sentido de la orientación? ¿A qué sentido, señores? Yo, después de analizar la obra, me quedo con Sensatez y sentimientos, porque creo que refleja muy bien las personalidades de las dos protagonistas y la razón de ser del libro.

Opinión

El argumento en sí no es nada del otro mundo, pero tampoco aburre. Yo venía de Orgullo y prejuicio y no he podido evitar hacer comparaciones. No tiene el mismo enganche; para mi gusto, le falta pasión (no me refiero a la pasión romántica, sino a la fuerza que transmite una obra literaria). Pero en líneas generales, la historia entretiene y poco a poco te vas adentrando en la vida de las Dashwood, en sus idas y venidas. Además, en las últimas cuarenta páginas la autora le da un par de giros a la obra y te deja sin saber qué esperar. Eso es lo que más me ha gustado que, al final, sí que me ha terminado sorprendiendo. En cuanto a los personajes, al principio mi favorita era Elinor, pero luego dejé de entender su manera de actuar. Tengo que hacer mención especial a la señora Jennings, porque es la encargada de llevar el humor a todas las escenas en las que aparece.

He leído que se han hecho muchas versiones, pero que la película de 1995 (con Kate Winslet como Marianne) es la mejor. Aún no la he visto pero, sin duda, le daré una oportunidad.

Reseñas de traducciones XXXVI – «Orgullo y prejuicio», mi eterno favorito

Jane Austen, Orgullo y prejuicio (Pride and prejudice); traducción del inglés realizada por Alejandro Pareja, Barcelona, RBA, 2020, (Novelas eternas), 319pp., ISBN 978-84-1329-223-6

Orgullo y prejuicio es quizá la novela más conocida de la escritora inglesa Jane Austen. Fue publicada en 1813, firmado de manera anónima. Como ya hablé de esta autora en una de las publicaciones de «Autores coetáneos», a la vez que comparaba su vida y obra con la gran Charlotte Bronte, os dejo el enlace aquí, por si queréis conocerla un poco más. En cuanto a la novela, creo que tanto sus personajes como la trama son de sobra conocidos, hasta por quien no la haya leído, por lo que sobran presentaciones. Tal y como se ve reflejado en el argumento a continuación, los temas principales son, por un lado, el amor y por otro la falsedad y machismo que existían en la sociedad inglesa del siglo XIX.

Argumento: «Con la llegada del rico y apuesto señor Darcy a su región, las vidas de los Bennet y sus cinco hijas se vuelven del revés. El orgullo y la distancia social, la astucia y la hipocresía, los malentendidos y los juicios apresurados abocan a sus personajes al escándalo y al dolor, pero también a la comprensión, el conocimiento y el amor verdadero».

Este libro lo leí hace algunos años y desde entonces se convirtió en uno de mis favoritos. Así que lo he vuelto a leer y estoy segura de que lo haré otra vez. Creo que es la única novela romántica que consigo disfrutar de manera plena. Me encantan los protagonistas, la historia y el final. Nos muestra muy bien cómo funcionaban las relaciones entre las distintas familias y clases sociales; en esa época, la imagen que los demás tenían de ti era lo único que importaba. No podías deshonrar a tu familia, ni comportarte de otra forma que no fuera comedida y con protocolo. También refleja el papel secundario que tenía la mujer en esta sociedad. Se ve, sobre todo, con el tema de la propiedad vinculada. Las hijas no tenían derecho a heredar ninguna propiedad del padre y se veían obligadas a casarse para poder acceder a los bienes de su marido.

A mí estas ambientaciones siempre me gustan mucho y Jane Austen consigue describirlo de una manera increíble. En cuanto a los personajes, se definen sus personalidades tan bien que cuando acabas el libro parece que los conoces de toda la vida. Creo que la que más me gusta es Jane, tan madura y con esa filosofía de ver siempre algo bueno en todo el mundo. Sin embargo, con quien me siento más identificada es con Elizabeth. Como ella, no puedo evitar pensar mal en algunas situaciones, ni callarme lo que pienso. Creo que su historia de amor con el señor Darcy, cocida a fuego lento, es de las más bonitas de la literatura.

La edición en la que lo leí la primera vez dejaba bastante que desear, así que tenía la esperanza de que con esta re-lectura, con la edición preciosa de RBA, ese detalle iba a quedar solucionado. Sin embargo, me he encontrado con un traducción, si no igual de mala, peor que la anterior. Lo que me extraña es que es el mismo traductor de la edición de Cumbres borrascosas y yo no vi esos fallos tan grandes y evidentes que he encontrado aquí. En esa ocasión, la traducción me pareció bastante pasable, con algunos fallos de redacción que podrían haberse corregido en un par de revisiones más, pero pasable. Así que no tengo muy claro lo que ha pasado aquí. O se ha firmado con el nombre de una persona que no la ha hecho, o se ha traducido con mucha prisa, o no se ha revisado en absoluto. De las tres opciones no tengo claro cuál me parece peor. El texto está plagado de calcos, palabras y expresiones que nadie usa en español, y creo que es una de las traducciones más literales con las que me he encontrado. De hecho, tiene frases que es necesario leerlas varias veces para entender qué quieren decir. Es una forma horrible de ensuciar un clásico como este. Llegó un punto en que me fui directa al original para ver a qué se referían ciertas expresiones. Os dejo por aquí un par de esos calcos que os digo, para que juzguéis vosotros mismos:

  • […] he meant to be at the next assembly with a large party. Nothing could be more delightful! –>[…] pensaba acudir al próximo sarao con un grupo numeroso. ¡Nada podía ser más delicioso!   ¿Alguien dice que una situación concreta es «deliciosa»? Creo que con un agradable o encantador se habría solucionado mejor. Pues esta expresión se repite como cien veces.
  • Mr. Darcy looked a little ashamed of his aunt’s ill-breeding, and made no answer. –> El señor Darcy pareció avergonzarse un poco de la mala crianza de su tía y no dio respuesta. ¡De la mala crianza! Esto me hizo hasta reír. ¿Tan complicado era poner «de la mala educación de su tía»? Mala crianza podría explicarse mejor en español como malcriada y, en el caso de una mujer mayor, no creo que cuadre mucho esa expresión.                             

Esto son solo dos ejemplos, para no hacer la reseña eterna, pero os aseguro que hay unos cuantos más. Me molesta mucho que no se valore el trabajo de traducción como lo que verdaderamente es: una transmisión cultural. He buscado y hay registradas hasta 86 ediciones de la obra, así que os aconsejo que miréis bien la traducción de la que vayáis a comprar. Yo, por mi parte, la próxima vez la leeré en inglés, porque es una historia preciosa, que te atrapa desde la primera hoja, y me gustaría disfrutarla sin malas traducciones.

En resumen, Orgullo y prejuicio es de esos clásicos que hay que leer, aunque solo sea para comprobar si te gusta. Me sorprende que a día de hoy siga siendo una novela imprescindible para muchos y eso es digno de admirar. Se la recomiendo a todo el mundo. Mi siguiente paso es ver la película de 2005, para terminar de enamorarme para siempre de este libro y sus personajes.

Autores coetáneos V – Jane Austen y Charlotte Brönte

¿Quién no ha oído hablar de estas dos escritoras? No fueron exactamente coetáneas, pero faltó muy poco. Las dos eran mujeres, británicas, novelistas y del siglo XIX. Tienen muchas cosas en común; incluso se conservan las opiniones de Charlotte Brönte sobre las obras de Jane Austen. Por eso me gustaría dedicar esta entrada a hablar de estas dos grandes autores juntas. Como ya he dicho, no vivieron durante la misma época aunque, de manera global, casi podrían considerarse del mismo tiempo. Jane Austen murió cuando Charlotte Brönte tenía un año.

Jane Austen (1775-1817) nació en Inglaterra y fue la pequeña de siete hermanos. Su padre era el reverendo de Steventon, así que dos de sus hermanos acabaron perteneciendo también al mundo del clero. Otros dos se unieron al ejército y el quinto se convirtió en el señor de unas tierras heredadas de un primo, en Kent. Su única hermana, Cassandra, nunca se casó, al igual que Jane. La familia Austen se mudó varias veces, dándole a Jane la posibilidad de vivir en lugares como Kent, Bath, Chawton o Southampton. Estos lugares, junto con los distintos destinos costeros de sus vacaciones, le proporcionaron a la escritora la inspiración y los espacios en los que situar sus novelas. En sus obras, refleja la clase noble rural de la sociedad inglesa de finales del siglo XVIII, y lo hace a la perfección ya que ella formó parte de la misma. Gracias a la buena situación económica de su familia, pudo dedicarse a escribir durante toda su vida. En 1816, contrajo la enfermedad de Addison y murió en Winchester un año después. Sus obras más famosas son Orgullo y prejuicio, Emma, Persuasión, y Sentido y sensibilidad. Este último ha sido siempre muy polémico debido a la traducción de su título. Pero ese asunto lo dejaremos para una entrada de «Traducción literaria». Además de la calidad de sus novelas, hay que destacar que cuando empezó a publicar, no utilizaba su nombre, sino el seudónimo «A Lady».

Por otro lado, tenemos a Charlotte Brönte (1816 – 1855). Esta británica era la tercera de seis hermanos, cuyo padre también era reverendo, en su caso, de un rectorado de Yorkshire. Sus dos hermanas pequeñas, Emily y Anne, también son escritoras conocidas, como ya sabemos. Su vida familiar fue bastante trágica, ya que su madre murió muy joven. Las niñas fueron enviadas a un internado en el que murieron sus dos hermanas mayores, María y Elisabeth, de tuberculosis. Las demás regresaron a casa, aunque las vivencias en aquel lugar (junto con la mayor parte de situaciones que vivió más adelante) le sirvieron a Charlotte de inspiración para su obra cumbre: Jane Eyre. El único hermano varón de la familia murió, también de tuberculosis, así como Emily y Anne. Tras todos estos fallecimientos y desgracias, Charlotte se queda sola con su padre, viviendo en amargura. En 1852 se casó y murió tres años más tarde, estando embarazada, a causa de la misma enfermedad que toda su familia. Además de escribir, fue profesora; incluso intentó crear una escuela privada. En cuanto a su producción literaria, comenzó escribiendo con sus hermanas y llegaron a publicar obras, como un libro de poemas escrito en su mayoría por Emily, bajo los seudónimos masculinos Ellis, Acton y Currer Bell. Después del éxito de Jane Eyre reveló su identidad. Otras de sus novelas más importantes son Villette o Shirley.

Como podréis observar después de comparar ambas biografías, sus vidas fueron muy distintas. A pesar de ser las dos hijas de un reverendo, no tuvieron el mismo nivel de vida ni posición social. Sus obras tampoco tienen mucho en común, la verdad. Jane Austen se dedica a retratar la vida de la campiña inglesa, con las historias de amoríos entre nobles, mientras que Charlotte Brönte prefiere describir vidas llenas de sufrimientos y desgracias que sus protagonistas femeninas deben superar. De hecho, existe una carta, de la propia Brönte a su editor literario, en la que critica abiertamente a Jane Austen y sus obras: «Jane Austen fue una dama sensible y completa, pero una mujer muy incompleta e insensible —no insensata—, y si esto es una herejía, no puedo evitar decirlo». Algunos la tachan de envidiosa, sin embargo, creo que es una opinión bastante respetable. Por otro lado, el crítico literario George Henry Lewes, en 1848, le recomendó que escribiera con un estilo más comedido, sin tantas pasiones, como hacía Jane Austen. A partir de ahí, Charlotte dejó de frenar su inquina y acusó a su «rival» de no tener poesía (y, por consiguiente, arte) en sus obras.

Desde mi punto de vista y dejando a un lado la rivalidad solitaria de Brönte (digo solitaria porque cuando Charlotte decidió criticarla, Jane Austen llevaba treinta años muerta), son escritoras muy diferentes pero cada una es buena en su estilo. Creo que deberían leerse por igual y así poder comparar, de manera sana, su literatura. No veo necesario poner a una sobre la otra, sino alabarlas y recomendarlas por igual.