Autores coetáneos V – Jane Austen y Charlotte Brönte

¿Quién no ha oído hablar de estas dos escritoras? No fueron exactamente coetáneas, pero faltó muy poco. Las dos eran mujeres, británicas, novelistas y del siglo XIX. Tienen muchas cosas en común; incluso se conservan las opiniones de Charlotte Brönte sobre las obras de Jane Austen. Por eso me gustaría dedicar esta entrada a hablar de estas dos grandes autores juntas. Como ya he dicho, no vivieron durante la misma época aunque, de manera global, casi podrían considerarse del mismo tiempo. Jane Austen murió cuando Charlotte Brönte tenía un año.

Jane Austen (1775-1817) nació en Inglaterra y fue la pequeña de siete hermanos. Su padre era el reverendo de Steventon, así que dos de sus hermanos acabaron perteneciendo también al mundo del clero. Otros dos se unieron al ejército y el quinto se convirtió en el señor de unas tierras heredadas de un primo, en Kent. Su única hermana, Cassandra, nunca se casó, al igual que Jane. La familia Austen se mudó varias veces, dándole a Jane la posibilidad de vivir en lugares como Kent, Bath, Chawton o Southampton. Estos lugares, junto con los distintos destinos costeros de sus vacaciones, le proporcionaron a la escritora la inspiración y los espacios en los que situar sus novelas. En sus obras, refleja la clase noble rural de la sociedad inglesa de finales del siglo XVIII, y lo hace a la perfección ya que ella formó parte de la misma. Gracias a la buena situación económica de su familia, pudo dedicarse a escribir durante toda su vida. En 1816, contrajo la enfermedad de Addison y murió en Winchester un año después. Sus obras más famosas son Orgullo y prejuicio, Emma, Persuasión, y Sentido y sensibilidad. Este último ha sido siempre muy polémico debido a la traducción de su título. Pero ese asunto lo dejaremos para una entrada de «Traducción literaria». Además de la calidad de sus novelas, hay que destacar que cuando empezó a publicar, no utilizaba su nombre, sino el seudónimo «A Lady».

Por otro lado, tenemos a Charlotte Brönte (1816 – 1855). Esta británica era la tercera de seis hermanos, cuyo padre también era reverendo, en su caso, de un rectorado de Yorkshire. Sus dos hermanas pequeñas, Emily y Anne, también son escritoras conocidas, como ya sabemos. Su vida familiar fue bastante trágica, ya que su madre murió muy joven. Las niñas fueron enviadas a un internado en el que murieron sus dos hermanas mayores, María y Elisabeth, de tuberculosis. Las demás regresaron a casa, aunque las vivencias en aquel lugar (junto con la mayor parte de situaciones que vivió más adelante) le sirvieron a Charlotte de inspiración para su obra cumbre: Jane Eyre. El único hermano varón de la familia murió, también de tuberculosis, así como Emily y Anne. Tras todos estos fallecimientos y desgracias, Charlotte se queda sola con su padre, viviendo en amargura. En 1852 se casó y murió tres años más tarde, estando embarazada, a causa de la misma enfermedad que toda su familia. Además de escribir, fue profesora; incluso intentó crear una escuela privada. En cuanto a su producción literaria, comenzó escribiendo con sus hermanas y llegaron a publicar obras, como un libro de poemas escrito en su mayoría por Emily, bajo los seudónimos masculinos Ellis, Acton y Currer Bell. Después del éxito de Jane Eyre reveló su identidad. Otras de sus novelas más importantes son Villette o Shirley.

Como podréis observar después de comparar ambas biografías, sus vidas fueron muy distintas. A pesar de ser las dos hijas de un reverendo, no tuvieron el mismo nivel de vida ni posición social. Sus obras tampoco tienen mucho en común, la verdad. Jane Austen se dedica a retratar la vida de la campiña inglesa, con las historias de amoríos entre nobles, mientras que Charlotte Brönte prefiere describir vidas llenas de sufrimientos y desgracias que sus protagonistas femeninas deben superar. De hecho, existe una carta, de la propia Brönte a su editor literario, en la que critica abiertamente a Jane Austen y sus obras: «Jane Austen fue una dama sensible y completa, pero una mujer muy incompleta e insensible —no insensata—, y si esto es una herejía, no puedo evitar decirlo». Algunos la tachan de envidiosa, sin embargo, creo que es una opinión bastante respetable. Por otro lado, el crítico literario George Henry Lewes, en 1848, le recomendó que escribiera con un estilo más comedido, sin tantas pasiones, como hacía Jane Austen. A partir de ahí, Charlotte dejó de frenar su inquina y acusó a su «rival» de no tener poesía (y, por consiguiente, arte) en sus obras.

Desde mi punto de vista y dejando a un lado la rivalidad solitaria de Brönte (digo solitaria porque cuando Charlotte decidió criticarla, Jane Austen llevaba treinta años muerta), son escritoras muy diferentes pero cada una es buena en su estilo. Creo que deberían leerse por igual y así poder comparar, de manera sana, su literatura. No veo necesario poner a una sobre la otra, sino alabarlas y recomendarlas por igual.