Reseñas de traducciones LVI – «Anna Karenina»

Lev Tolstói, Anna Karenina (título original: Anna Karenina); traducción del ruso realizada por Juan López-Morillas, Madrid, Alianza Editorial, 2012, 1119 pp., ISBN 978-84-206-0926-3

Es por todos conocido que Anna Karenina (1877) es una de las obras maestras de la literatura rusa. La más conocida de Tolstói y por la que tiene su merecida fama. Para no alargar demasiado la entrada, voy a omitir la biografía del autor y el argumento de la obra, ya que son bastante populares y pueden leerse en cualquier otra parte. Anna Karenina es una novela realista y compleja en la que el autor disecciona la sociedad rusa de tal forma que el nudo principal de la historia pasa a ser un adorno del estudio exhaustivo que hace del ser humano, sus creencias, pensamientos y actos. Es muy difícil analizar por completo esta obra; yo no tengo los conocimientos literarios necesarios para hacerlo y tampoco quiero hacer esta reseña tan larga que sea aburrida. Así que intentaré compartir mis impresiones y convenceros de que lo leáis.

Edición, traducción y estructura de la obra

Aparecen registradas 134 ediciones en español. Es evidente que hay donde elegir. Yo no he visto otras, pero sí puedo recomendaros esta. Es sencilla, sin florituras, pero buena. La traducción me ha gustado y lo ha puesto fácil. Siempre se agradece que puedas dedicarte a leer tranquilamente, sin tener que descifrar qué pone ahí.  No es una traducción actual, puesto que López-Morillas falleció en 1997, pero el registro recargado y arcaico del siglo XIX ayuda a que el texto no esté desfasado. Este traductor, también hispanista y profesor de literatura, dedicó sus últimos años a trasladar al español a los grandes de la literatura rusa: Tolstói, Chéjov, Dostoyevski y Turgénev. Aquí podéis encontrar más información.

La obra está compuesta de ocho partes, divididas en capítulos que no superan las tres páginas. Esto influye en que, a pesar de la longitud del libro, se avance muy rápido. Al menos a mí, me ha parecido ágil. Esta edición tiene además un listado con todos los personajes que aparecen y una nota sobre su pronunciación. Un detalle que debe valorarse.

Opinión

Primero me gustaría aclarar que, aunque es una historia de sobra conocida, no quiero hacer esta reseña con datos concretos o alusiones que puedan estropeársela a quien no la haya leído. Así que hablaré de ella de la forma más general posible. Sin embargo puede que, sin darme cuenta, comente algo específico de la trama. No quiero pillarme los dedos.

En la contraportada de esta edición dice: «reducir sin  embargo esta magnífica novela a tal anécdota [a la historia del adulterio de la protagonista], por importante que sea en ella, es no hacer justicia a unas páginas en las que late de forma verídica casi el entero registro de las pulsiones y pasiones humanas comunes a todos». Y no puedo estar más de acuerdo. Tengo la sensación de que esta historia está etiquetada como una historia de amor y pasión. Y no es que sea mentira, es que no es solo eso. El sentimiento amoroso aquí es una de las muchas cuestiones que el autor pone en una bandeja de plata para que lo mastiques, saborees y asimiles. Me parece muy injusto que esta genialidad se califique como un simple romance.

La novela pertenece al realismo, género que no es mi favorito pero valoro mucho. Sobre todo en esta ocasión, porque hay que ser muy buen escritor para enlazar todas esas descripciones exhaustivas (de absolutamente todo) y que el lector acabe viéndoles sentido. Y eso que a mí me han sobrado algunas páginas… Claro que aquí habrá muchas opiniones diferentes, pero creo que podríamos estar todos de acuerdo en que Anna Karenina, desde un punto de vista global, es un libro magnífico por el análisis íntegro que hace Tolstói de la sociedad.

Quizá por el hecho de compartir género, siglo o temática, la novela me ha recordado de principio a fin a Madame Bovary. A pesar de que hay veinte años de diferencia entre la publicación de ambas (la Bovary vio la luz como novela completa en 1857), el concepto base es el mismo: insatisfacción personal crónica, imposturas sociales y la búsqueda de una felicidad que cuando se alcanza… No quiero decir que sean idénticas, sino que se mueven en el mismo sentido. Desde mi punto de vista, la principal diferencia es que, mientras Flaubert se centra mucho más en la figura de Emma Bovary, sus sentimientos y anhelos, Tolstói pone su foco en la sociedad, el contexto que rodea a Anna. Esto sucede hasta tal punto que el personaje que da título a la novela no tiene el protagonismo esperado; comparte importancia con otra decena de personas de las que el lector acaba conociendo casi todo. Anna es la excusa para que se expanda toda la red. El autor los presenta del tirón, unos por aquí y otros por allí y, sin que te des cuenta, ya te has aprendido sus nombres y patronímicos (cosa que me parecía imposible al principio). Lo que más me ha gustado de este entramado de gente es que no hay héroes ni villanos, sino personas reales, con luces y sombras. No hay ninguno que esté idealizado. Entre ellos destaca Levin (o Lyovin, en algunas ediciones) como co-protagonista, junto a Anna. Hablemos de Levin. Este personaje ha sido, para mí, el protagonista indiscutible de la historia. Es el más complejo y el que está mejor construido. Me atrevo a decir que incluso mejor que la propia Anna. Aunque el autor intente llevar las historias de ambos de forma paralela, comparándolas indirectamente, yo he sentido que no ha conseguido un equilibrio. Porque Levin se alza por encima de todos. Como he dicho antes, no es que sea perfecto, de hecho he estado en desacuerdo con su pensamiento más de una vez, sino que es quien más le abre su mente al lector. Una mente que nunca para de cuestionar lo que le rodea. Duda de todo y eso me encanta. A todo lo impuesto le plantea preguntas. Sus incertidumbres me han hecho pensar sobre la vida, la muerte y la espiritualidad. Solo por eso ya me alegro de haber leído este libro. La única pega que le pongo a este personaje es que no me ha terminado de convencer su final.

Del personaje de Anna, no puedo decir mucho porque le quitaría la gracia a su evolución durante la historia. Es algo que debe descubrir el lector mientras avanza y sacar sus propias conclusiones. Solo quiero comentar que no he podido empatizar con ella en ningún momento de la historia. Me ha parecido irritante, egoísta y poco creíble. En resumen: me ha caído mal.

En cuanto al argumento, está muy bien trabajado. El autor le ha sacado todo el jugo posible al nudo. Hay por lo menos tres hilos narrativos principales que están relacionados entre sí por hermanos, cuñados, amigos, compañeros de trabajo… Una construcción inmensa. Además hay que destacar que la trama, a pesar de ser tan compleja, no tiene una sola laguna. Hasta lo más nimio encaja al final. Lo más importante de esta sociedad que nos presenta Tolstói son sus pensamientos, sus formas de entender cómo funciona el mundo, la importancia que le da cada uno a cada cosa. Ha habido veces que, después de leer casi tres páginas en las que se describía, por ejemplo, un día de caza aparentemente sin sentido, de repente los personajes se sientan a descansar y tienen una conversación trascendental sobre los derechos de la mujer en el matrimonio. O sobre las diferencias de privilegios entre las clases sociales o sobre religión. Por eso digo que este libro hay que valorarlo de forma global, desde arriba. Una vez leído te das cuenta de lo grande que es.  

En definitiva, no voy a decir que es una lectura fácil, porque es densa y, sobre todo, reflexiva. Pero tampoco puedo terminar la reseña sin recomendarlo. Dadle una oportunidad, que no os asuste su cantidad de páginas. Leedlo poco a poco o, como yo, con más gente para poder comentarlo. Merece mucho la pena.

Reseñas de traducciones LII – «La muerte de Iván Ilich»

León Tolstói, La muerte de Iván Ilich (Smert’ Ivana Il’icha); traducción del ruso realizada por Alaric Dukass, Barcelona, Plutón, 2017, (Eterna), 126 pp., ISBN 978-84-17079-08-6

La muerte de Iván Ilich es considerada una de las mejores novelas cortas de Tolstói (1828-1910). Fue publicada en 1886 y muy cuestionada, por la manera en que se adentra en la muerte y el sentido de la vida. Tolstói es a día de hoy un referente de la literatura rusa y sus obras son conocidas mundialmente. ¿Quién no ha oído hablar de Anna Karenina o de Guerra y paz? En cuanto a su vida personal, me ha sorprendido el hecho de que naciera noble y acabara proclamando el desapego a lo material y excomulgado de la iglesia ortodoxa. Rechazó a la institución acusándola de estar demasiado ligada al Estado y se centró en vivir las enseñanzas básicas de Jesús de Nazaret. También defendió el anarquismo y la libertad personal.

La edición que reseño aquí contiene La muerte de Iván Ilich y otros tres relatos: Los tres ermitaños, Tres muertes y El ahijado. Aunque voy a dar mi opinión de todos, el peso de la reseña caerá sobre el primero (y el que le da nombre) por la marca que me ha dejado.

Edición, traducción y estructura de la obra

No es la primera obra que tengo de esta colección de Plutón y todas tienen una estructura similar: el estudio preliminar del autor, un brevísimo análisis de La muerte de Iván Ilich, seguido de los relatos, y al final un índice. A pesar de la corta extensión de los relatos, me habría gustado que aparecieran también unas líneas analizándolos, como se hace con el protagonizado por Iván Ilich. Creo que no vendrían mal para entenderlos mejor.

El traductor, Alaric Dukass, cuenta con doce obras traducidas registradas en el catálogo de la BNE, eso sí, todas para Plutón. En un análisis de las traducciones de Crimen y castigo (Dostoievski) realizado por Unico, se presenta a Dukass como uno de los traductores de dicha obra que traducen directamente del ruso. Por lo que doy por hecho que a Tolstói también lo habrá traducido desde la lengua original. Y recalco que lo doy por hecho, porque en los datos de la edición no aportan ese en particular. Puesto que no sé ruso y, aunque pudiera acceder al original, sería incapaz de leerlo, no puedo criticar aspectos concretos de la traducción. Voy a centrarme, entonces, en la limpieza y fluidez del texto en español. Se lee bien y los diálogos tienen ese aire de época, así que no es difícil para el lector entrar en su atmósfera. No he encontrado ninguna expresión que me escueza o que me suene a chino (a ruso, más bien). Sin embargo, el texto no está pulido. Me he topado con bastantes erratas y con ausencias de palabras necesarias para que las frases tuvieran sentido. Se nota a leguas que le hace falta una buena corrección final. No es la primera vez que veo algo parecido en esta editorial y me da pena, porque su catálogo es interesante.

Opinión

En cuanto a La muerte de Iván Ilich, narra los últimos días del juez Iván Ilich, hasta su muerte, en la Rusia del siglo XIX. Aunque pusiera el adjetivo «intenso» en el mayor grado superlativo que existe, no conseguiría trasmitir del todo lo penetrante que ha sido esta historia para mí. Toca uno de los temas que me resultan más complicados de gestionar: el análisis de la muerte. ¿Qué hay después? ¿Ya no existimos? ¿Qué pensamos o sentimos cuando dejamos de existir? Es algo que me perturba desde que tengo uso de razón y sobre lo que no consigo reflexionar sin que me invada la angustia. Y así ha sido la lectura de esta novela corta: un río de angustia. Porque analiza la muerte desde dentro, milímetro a milímetro; el lector está en el interior de la cabeza de Iván Ilich y se plantea con él el sentido de su vida, sufre sus dolores y lucha contra sus temores.

Reconozco que me ha costado llegar hasta el final, pero no precisamente porque no me gustase. Todo lo contrario. Del mismo modo en que agonizo con este tema, soy masoquista. Me gusta reflexionar e indagar sobre él. Y Tolstói me ha regalado un trocito de lucidez. Me ha aportado mucho y estoy segura de que voy a recordar esta historia durante años y, si la olvido, la releeré. Me ha dejado marcada.

En cuanto a los otros tres relatos, también tienen a la muerte y al sentido de la vida como protagonistas, pero de una forma más suave y manejable (al menos para mí). Aun así, son confusos y con mayor trasfondo del que aparentan. Destaco sobre todo el de Las tres muertes, en el que la tercera prácticamente pasa desapercibida, por estar contada de una forma casi metafórica. Ese ha sido mi favorito. El que menos me ha gustado ha sido Los tres ermitaños, donde se cuestiona la práctica de la fe y el servicio a Dios. El ahijado es quizá el que tiene la enseñanza moral más a la vista de todos.

La verdad es que el autor me ha sorprendido para bien. Quería probar con él antes de embarcarme en Anna Karenina y ahora estoy segura de que acerté con mi decisión. Al menos ya sé a qué intensidad me enfrento y entiendo un poco mejor la forma de ver el mundo que tenía Tolstói. Una mente compleja, que se cuestionaba absolutamente todo.