Reseñas de originales XXXVIII – Primer contacto con Isabel Allende

Isabel Allende, La casa de los espíritus; Barcelona, Austral, 2007, 480 pp., ISBN 978-84-670-3381-6

La casa de los espíritus fue la primera novela publicada de Isabel Allende (1942). Esta escritora chilena es, además, periodista. Desde que en 1982 saliera a la luz la obra, se ha convertido en una de las escritoras latinoamericanas más importantes. Su éxito fue absoluto. Algunas de sus otras historias son Eva Luna, El plan infinito, De amor y de sombra, Paula o Mi país inventado. Tal y como se puede leer en esta edición, de Austral, ella misma afirma que escribió La casa de los espíritus durante su exilio en Caracas «para sacarse del alma los fantasmas». Tuvo un sinfín de rechazos por parte de las editoriales hasta que consiguió publicar en España, desde donde se dio a conocer. Su obra incluso entró de contrabando al Chile de Pinochet.

Argumento

Narra la historia de la saga de los Del Valle-Trueba y sigue paso a paso el dramático y extravagante destino de unos personajes atrapados en un entorno sorprendente y exótico, que encarnan tensiones sociales y espirituales y abarca prácticamente todo el siglo XX.

Edición y estructura de la obra

La edición, con una completa introducción de María Caballero, comienza como todas las de Austral: una breve biografía, el índice y la introducción, que está acompañada de bibliografía.

El libro se divide en catorce capítulos y un epílogo. Larguísimos. No me ha gustado que sean tan extensos; hay algunos de hasta cuarenta páginas. Seguramente será solo una ilusión mental, pero a mí los capítulos largos me dan la sensación de que no avanzo. Tampoco se puede parar de leer en cualquier punto, si eres una maniática como yo, puesto que es difícil encontrar un salto de párrafo que separe las tramas.

Se mezclan dos narradores; uno omnisciente en tercera persona y otro testigo, Esteban Trueba. Hay salto de párrafo entre ellos pero se intercalan sin avisar y a veces cuesta trabajo diferenciarlos. Hasta que no encuentras un verbo en primera persona no te enteras del cambio de narrador. Por otro lado, está muy bien porque así el lector, además de conocer todas las partes de la historia, puede sentir las que se narran en primera persona de una manera más intensa. También son importantes los continuos saltos temporales, entre presente y pasado, que ocurren en medio de una frase.

Opinión

A pesar de que el realismo mágico no es un género que me fascine, la opinión global sobre este libro es buena. Me ha gustado la historia, cómo está contada y todo el entramado de personajes. He sentido especial fascinación por el epílogo, esas páginas finales donde todo encaja y cobra sentido. Me ha maravillado. Sin embargo he encontrado algunos puntos negativos. En esta ocasión, voy a analizar el libro por partes:

Personajes. Hay un millón, pero enseguida los conoces y no resulta difícil recordarlos durante la lectura. Hay que señalar que todas las generaciones de la familia están representadas por una mujer: Nívea, Clara, Blanca y Alba. No es necesario que diga que el juego de nombres me parece fascinante. No he odiado a ningún personaje, aunque hay algunos a los que abofetearía varias veces. Sin embargo, sí tengo una favorita: Clara. Clara clarividente como la llaman a menudo. La cuerda que lo une todo y la pieza sobre la que gira la historia completa. La conocemos siendo una niña y la acompañamos durante su vida. Le he cogido un cariño incalculable.

Trama. Me ha encantado la historia de la saga familiar. Ver lo que le ocurre a la familia mientras pasan cuatro generaciones ha sido fantástico. Se pueden diferenciar fácilmente todas las subtramas y, en contra de lo que me esperaba, no ha sido un libro confuso. Pensaba que iba a ser un lío similar a Cien años de soledad, que tuve que leerlo con un esquema de personajes en la mano, pero no ha hecho falta. No le podemos negar a Isabel Allende que escribe muy bien y todo queda claro durante la lectura. Y hablando de la obra de Gabriel García Márquez, quizá no tenga su nivel de dificultad pero se nota que la autora ha bebido mucho de ahí. A mí la saga de los Del Valle-Trueba me recordaba constantemente a los Buendía. Por otra parte, me ha aburrido como una ostra la trama política. Comprendo que es algo importante para la autora, que utiliza la historia para criticar la situación de su país en aquellos años: revueltas, marcadas diferencias sociales, dictadura… De hecho, la política es algo que está presente desde las primeras páginas y es relevante para algunas de las relaciones entre los personajes. Por lo que no quiero decir que me sobre del todo. Pero no me ha gustado cómo lo ha hilado con la historia central. Me ha parecido excesivo, sobre todo en el último tercio del libro. Hay páginas enteras de discusiones sobre el gobierno, el régimen o la situación social que, a mí personalmente, no me han aportado nada. Creo que habría disfrutado más si el componente político hubiese tenido menos peso. Otra de las cosas que no esperaba y que no me ha entusiasmado demasiado han sido las constantes escenas de violaciones o torturas que se me atragantan siempre y que, como digo, no creía que fuesen a tener lugar en esta obra en concreto.

En definitiva, el libro me ha gustado pero habría preferido leerlo a sabiendas de que era una historia dura, en la que la política y la lucha de clases era igual o más importante que lo que le ocurría a la familia. Lo recomiendo, sobre todo si os gusta el género. De hecho creo que es un libro bueno para empezar a leer realismo mágico, porque no es tan confuso ni tan complejo como el clásico Cien años de soledad, por el que suele empezar la mayoría y por el que empecé yo, lo que provocó una huida sin mirar atrás, hasta hoy.