Reseñas de originales XXXVI – Antología de Fray Luis de León

Fray Luis de León, Poesías; Barcelona, Planeta, 1982, (Biblioteca del estudiante), 175, ISBN 84-7551-010-8

Fray Luis de León (1527-1591) es uno de los poetas más reconocidos del Renacimiento en la literatura española. Además de religioso, fue teólogo y humanista. En la introducción de esta edición se explica que, desde que ingresó en la orden de los agustinos, comenzó a formarse para ser profesor en la Universidad. Estudió Filosofía, Leyes, Gramática, Lógica, Medicina y Teología. En 1572 fue encarcelado por la Inquisición, durante casi cinco años, por haber traducido al castellano el «Cantar de los cantares», ya que estaba prohibido trasladar los textos sagrados a una lengua romance. Este acontecimiento marcó de manera notable sus composiciones poéticas. Como Garcilaso, fue un gran defensor de la lengua castellana, cuando esta todavía estaba en proceso de formación. Se enfrentó a quienes se oponían a que se utilizara como lengua literaria y afirmaba que «las palabras no son graves por ser latinas, sino por ser dichas como a la gravedad le conviene, o sean españolas o sean francesas». Creo que este hombre me caería bien. Las hegemonías lingüísticas nunca me han gustado e imponer el latín sobre todas esas lenguas que estaban naciendo solo fue un acto más de cabezonería humana.

Edición y estructura de la obra

Es una edición completa y cuidada. Tiene un prólogo, a modo de introducción, y tres partes en las que se diferencian las poesías originales, la traducción de las Églogas de Virgilio y la traducción de los Cantares de Salomón. La parte introductoria está escrita por José Eladio Peláez y debo darle la enhorabuena, porque ha conseguido contextualizar la obra de fray Luis sin utilizar tecnicismos complicados ni extenderse demasiado. Me ha gustado porque resume su vida y su obra en poco más de dos páginas. El resto de la antología está llena de notas a pie de página que ayudan mucho a comprender el castellano antiguo y el trasfondo de cada poema.

Opinión

Después de leer los amores frustrados de Garcilaso de la Vega, me ha sorprendido gratamente el peso filosófico de este conjunto de poesías. No esperaba ese tono tan reflexivo y existencialista. Confieso que, por venir de un fraile, yo pensaba que la obra iba a estar plagada de referencias religiosas y de Dios. Y en realidad lo está, pero no en un sentido adoctrinador, sino más bien espiritual. Fray Luis le da vueltas al materialismo terrenal, al cuerpo como «cárcel del alma» y otros conceptos interesantes. Mis prejuicios me la han jugado.

Otro aspecto que trata y que me ha gustado mucho es su opinión de la traducción. Ya he dejado pistas en la introducción de la reseña, pero es necesario recalcar lo a favor que estaba de la traducción del latín a ese castellano primitivo. Promovía su uso y su evolución. Sin embargo, no es considerado un buen traductor, como se puede leer en el prólogo de las traducciones que hizo de las Églogas, puesto que añade al texto su interpretación personal. Y digamos que castellanizaba demasiado los poemas originales.

Yo no he leído ninguna otra traducción de Virgilio, así que no puedo comparar, pero sus églogas me han parecido repetitivas. En cuanto al «Cantar de los cantares» ya lo conocía y solo me atraía leer esta versión por la historia que lo acompaña: el enjuiciamiento de fray Luis, su entrada en la cárcel y el robo del manuscrito aprovechando el incendio de la prisión. Una auténtica película de acción. Para terminar, si tuviera que elegir entre los poemas originales de fray Luis y los que tradujo, me quedo sin duda con los que escribió él, porque me transmiten mucho más.

Reseñas de originales XXX – «El mensaje de Pandora»

Javier Sierra, El mensaje de Pandora; Barcelona, Planeta, 2020, (Autores españoles e iberoamericanos), 186 pp., ISBN 978-84-08-23203-2

El mensaje de Pandora  es el último libro de Javier Sierra (1971). Este periodista y escritor es el autor de obras tan conocidas como El fuego invisible, El maestro del Prado, La pirámide inmortal o La cena secreta. Este último ha sido traducido a más de 42 idiomas y ha conseguido ser uno de los autores españoles más traducidos. Su vida siempre ha estado marcada por la industria editorial, la ciencia y el misterio. La obra que reseño hoy la escribió durante el confinamiento que vivió España entre marzo y mayo de este 2020, a causa de la crisis de la covid-19. Con este relato, Sierra ofrece un hálito de esperanza y una nueva perspectiva desde la que observarlo todo.

Argumento

El día que Arys cumplió 18 años recibió esta extraña carta. Le llegó desde Atenas en un sobre verde con el apremio de que debía leerla de inmediato. Escrita en circunstancias excepcionales, en ella su tía evoca el último viaje que hicieron juntas por el sur de Europa y le confía un secreto que lleva eones guardándose: que los antiguos mitos esconden la clave para comprender el origen de la vida, las enfermedades e incluso nuestro futuro.

Edición, traducción y estructura de la obra

Cabe destacar que la cubierta es preciosa; evocadora. Para mí tiene magia.

Con respecto a la estructura, se compone de catorce capítulos, una nota del autor y las notas con puntualizaciones y datos bibliográficos. El índice está al final. No sé definir si esta historia es una novela corta, un relato o un cuento. Diría que una mezcla de todo, en forma de carta y acompañada con preciosas ilustraciones. Este último detalle no me lo esperaba y ha sido muy grato; las imágenes simulan dibujos realizados a mano por la autora de la carta. Acompañan la narración y ayudan al lector a vislumbrar mejor lo que describe la tía de Arys. El dorso de cada imagen contiene un texto pequeño que la describe y explica su relación con los pasajes de la carta.

Opinión

Este ha sido mi primer contacto con Javier Sierra y ha cumplido mis expectativas. Tenía buenas referencias de él, de personas de cuyo criterio me fio, así que aproveché su nueva obra para conocerlo. He quedado encantada y con ganas de leer el resto de sus libros.

En El mensaje de Pandora nos presenta un formato que no es innovador, pero tampoco usual. La carta construye un entorno familiar y cercano, de tú a tú, que te introduce de lleno en la historia. Durante sus casi 190 páginas, pasas a ser Arys, la receptora de la epístola. Me ha gustado mucho esta manera de narrar, además de por lo anterior, por la fluidez; avanzas sin darte cuenta y cuando reaccionas te has terminado el libro.

Contiene muchas referencias históricas (y prehistóricas) y a autores y científicos contemporáneos. Entre ellos, Yuval Noah Harari y su libro que tanto me fascinó: Sapiens. Reconozco que a veces me he perdido entre tanto dato y me ha costado encajar algunas de las múltiples observaciones y relaciones que hace el autor entre hechos históricos y los mitos griegos. Sin embargo, ha habido alusiones que me han hecho reflexionar, salirme de mi concepción de las cosas (a la que a veces me agarro demasiado fuerte) y darme cuenta de que existen más opciones, más causas y más consecuencias de las que yo pensaba respecto a esta situación que estamos viviendo. Sierra nos ofrece un punto de vista diferente, abierto y atrevido que, si lo piensas fríamente, no es tan descabellado como lo quieren pintar algunos. Y no, no es un libro de conspiración si es lo que estáis pensando. Este libro está por encima de eso.

Me quedo con una de sus frases: «La luz y la oscuridad caminan siempre de la mano». Qué gran verdad. He entendido que eso de que lo malo trae siempre algo bueno no es solo un dicho popular. El mensaje de Pandora ha puesto en perspectiva la crisis sanitaria actual, como si la sacara del presente y la pusiera en una línea temporal, y nos hace ver que ya hemos pasado por esto. Como humanidad, siempre nos hemos sobrepuesto. No digo nada más para no estropear el encanto del libro.

Para terminar de recomendároslo, voy a usar uno de los agradecimientos que hace el autor a todo su equipo editorial. Él da las gracias porque el mensaje ha podido llegar al lector en el momento justo. Sí. El mensaje me ha llegado en el momento preciso para ver las cosas desde un punto de vista distinto y más poderoso. Leed el libro.

Reseñas de originales XXVI – «Coplas a la muerte de su padre»

Jorge Manrique, Coplas a la muerte de su padre; edición de Carmen Díaz Castañón, Barcelona, Edhasa, 2012, (Castalia didáctica), 121 pp., ISBN 978-84-9740-379-5

Coplas a la muerte de su padre es la obra más conocida de Jorge Manrique (1440-1479) y una de las más importantes de la transición literaria al Renacimiento español. Este poeta castellano era de una familia noble y, además de escribir, luchaba en nombre de la cristiandad. Aparte de las Coplas, que pertenecen a su poesía moral, también escribió algo de poesía burlesca (Convite que hizo a su madrastra y Coplas a una beoda) y todo un cancionero de poemas de amor. En cuanto a la obra que reseñamos aquí, es considerada una de las mejores elegías españolas. Los temas principales son la fugacidad del tiempo, la poca importancia de los bienes terrenales y la fama que dejamos cuando morimos.

Argumento: «Rodrigo Manrique, Maestre de Santiago, muere en 1487. A su muerte, su hijo, Jorge Manrique, concibió esta obra. Una elegía poética donde se combinan tradición y originalidad, elementos medievales junto con otros que anuncian el Renacimiento. No son sino una reflexión sobre la vida, la fama, la fortuna y la muerte, bajo el prisma de la resignación cristiana. Acaban por ser, también, un canto a la vida en medio de la tradición cuatrocentista de la muerte».

Esta edición se compone de: el índice, un cuadro cronológico, la introducción junto con las notas bibliográficas, las coplas y, finalmente, los juicios críticos que se han realizado sobre Jorque Manrique y su obra, además de un apartado de orientaciones al estudio. Como se puede ver, la edición está orientada al ámbito educativo. Con esto no me refiero a que el lenguaje esté adaptado o que se haya simplificado a modo de libro escolar, sino que contiene un análisis exhaustivo de la obra de Manrique, de los temas que trata y de su posterior influencia en la literatura. En la parte de los juicios críticos, podemos leer observaciones que Machado o Azorín, entre otros, hicieron respecto a las Coplas. Por otro lado, aunque el lenguaje sea el original, sí que se han realizado algunas simplificaciones ortográficas, para que leerlo no se convierta en una odisea. Sin duda, el detalle del cuadro cronológico me ha encantado, porque puedes situar al autor en un tiempo concreto y puedes saber lo que ocurría en la sociedad que lo rodeaba. Muchas veces leemos y, sin darnos cuenta, olvidamos el contexto de lo que tenemos entre las manos, por lo que me ha servido de mucha ayuda para ubicarme en el tiempo. He podido ver que existen otras 22 ediciones publicadas de las Coplas, así que, aunque recomiendo esta, tenéis dónde elegir.

En cuanto a la temática, me esperaba unos versos bastante más sentimentales, centrados en el duelo de un hijo por la muerte de su padre. Sin embargo, no me he encontrado dolor, tragedia ni palabras sensibles, sino un canto a lo que verdaderamente importa en la vida y lo poco que dura. A mí el tema de la fugacidad del tiempo siempre me fascina, es algo que me atrae mucho en todo tipo de libros. Manrique nos enseña que, ricos o pobres, nobles o plebeyos, todos acabamos de la misma forma cuando morimos. No podemos llevarnos nuestros bienes materiales a la tumba, porque en la otra vida no sirven para nada. A pesar de que tiene una inclinación religiosa (cristiana, en concreto), se puede extrapolar a la filosofía general de la vida. Una visión realista de la existencia que, al provenir de un noble de aquella época, me ha sorprendido mucho. También hace una mención importante al concepto platónico «panta rei»: todo fluye, nada permanece. No puedo dejar de recomendaros este libro. Se lee en nada y te deja buen sabor de boca. Desde luego, creo que es para releerlo en diferentes momentos de tu vida,  porque te pone los pies en el suelo. En mi opinión, más que un canto a la muerte, es un llamado a vivir la vida siendo conscientes.

Reseñas de originales XXIV – «La Celestina»

Fernando de Rojas, La Celestina; prólogo de Juan Alarcón Benito, Madrid, Edimat, 2003, (Clásicos de la literatura), 269 pp., ISBN 84-9764-356-9

La Celestina es una obra de teatro escrita por el bachiller Fernando de Rojas, en 1499. Del autor se conoce bien poco, nada más que estudiaba Derecho en la Universidad de Salamanca y que nació en torno a 1470 en la Puebla de Montalbán, aunque pasó la mayor parte de su vida en Talavera de la Reina. La Celestina es considerado uno de los textos más importantes del siglo XV y marcó un antes y un después en la literatura española. Aunque se clasifique dentro del teatro, también se la considera una «novela dramática» tanto por su longitud, como por el hilo narrativo, tal y como se explica en la introducción de esta edición. Otra cuestión que se pone en duda es la autoría. El mismo Fernando de Rojas, en una carta que aparece al principio de la obra, cuenta cómo encontró en Salamanca un manuscrito con la comedia de Calixto y Melibea. Al no conocer al autor, él mismo decidió terminarlo y convertirlo en tragicomedia, por su dramático final. Una de las cosas que el bachiller se encarga de que quede bien clara es su propósito: quiere mostrar a los mozos que el amor loco de juventud solo trae problemas. Esto se aprecia muy bien en el monólogo final que hace el padre de Melibea.

Argumento: «La tragicomedia de Calixto y Melibea habla del amor y la pasión entre jóvenes. El protagonista se enamora perdidamente de una dama y, con ayuda de sus sirvientes, contrata a una alcahueta para que lo ayude a conquistarla».

En esta edición, con una gran introducción realizada por el escritor Juan Alarcón Benito, nos encontramos con un lenguaje poco adaptado a nuestra época y con las expresiones difíciles explicadas con notas al pie. Es el segundo clásico que leo de esta editorial (el primero fue el Libro de Buen Amor) y la verdad es que la recomiendo. En el prólogo se detalla todo lo relativo a la obra y al autor, así como las numerosas ediciones que ha tenido La Celestina desde que se publicó, debido a su gran éxito. La única pega que le pongo es que contiene algunas erratas. Cuando leí el Libro de Buen Amor no me pareció encontrar ninguna, pero en esta ocasión sí que me han molestado. Ocurre, sobre todo, con el nombre de Pármeno, que muchas veces aparece sin tilde.

Tras la introducción, aparece la «Carta del autor a un su amigo» y, a continuación, unos versos acrósticos titulados «El autor excusándose de su yerro en esta obra que escribió, contra sí arguye y compara». Después se encuentran el prólogo del autor y los veintiún actos de la obra. Para finalizar, Fernando de Rojas incluyó un apartado en el que explica el propósito de la obra, seguido de unos versos del corrector de la impresión, Alonso de Roaza, dedicados al lector.

En general la obra me ha gustado. Ha conseguido que me ría más de una vez con la actitud de los personajes. Aparecen todos, a excepción de Calixto y Melibea, retratados como avariciosos y falsos. Insultan al que tienen delante en voz baja y, cuando este se da cuenta, rectifican con la primera tontería que se les viene a la cabeza. Ese aspecto me ha parecido muy divertido. Por otro lado, la mayoría de intervenciones de Celestina y Calixto (sobre todo de este último) son enormes. Pero enormes de hasta dos páginas. La verdad es que a veces se me hacían soporíferas, porque utilizan muchas expresiones para no acabar diciendo nada en concreto. En cuanto al mensaje, sigue la línea moralizante de sus predecesores medievales y, no sé si a los jóvenes de la época les sirvió como lección, pero a mí me ha parecido bastante surrealista. Por otro lado, queda retratado el papel que desempeñaba la mujer en aquella época: prostituta, bruja, moza o esposa. En esta obra en concreto es en la que más machismo he encontrado, si la comparo con los otros clásicos que he leído hasta el momento. Las mujeres que aparecen son o cortas de entendederas y totalmente sumisas, o manipuladoras y liantas; además todas se critican entre ellas. Lo triste es que esto está escrito en el siglo XV, pero estas situaciones se siguen viendo en libros de ahora.

Como conclusión, es una historia muy entretenida, que se lee rápido y que se puede analizar desde muchas perspectivas: la concepción del amor de la época, la situación de la mujer, la honra, la diferencia entre clases sociales, etc. Creo que es muy interesante, siempre y cuando sepas a lo que vas y la leas con un punto crítico. La recomiendo.

Reseñas de originales XIX – El «Libro de buen amor»

Juan Ruiz (Arcipreste de Hita). Prólogo de Paula Arenas Martín-Abril; Libro de buen amor; Madrid, Edimat, 2006, (Clásicos de la literatura, nº de la serie: 102), 306 pp., ISBN 978-84-9764-799-1

Imagen: Edimat

Para conocer mejor al Arcipreste de Hita, podéis pinchar aquí y leer la entrada de «Autores coetáneos», en la que lo comparo con Bernardo Gui y hablo sobre su vida y obra. Como ya he hablado de este autor, no voy a alargar mucho la introducción. Es de sobra conocido su Libro de buen amor, una de las obras más famosas del mester de clerecía español. Esta, junto con otras cuatro o cinco manifestaciones escritas, marca el desarrollo de la cuaderna vía y la lengua romance castellana. El libro se editado un sinfín de veces (aparecen registradas noventa y cinco, concretamente, en España), adaptado o no al español moderno y con prólogos y estudios preliminares que ayudan al lector a situarse un poco. La edición que voy a comentar yo es la de Edimat y pertenece a su colección de «Clásicos de la literatura». Es de tapa blanda y la cubierta es preciosa. Se compone de un prólogo, el libro en sí y un índice colocado al final en el que se pueden ver de un vistazo los ochenta capítulos que construyen el Libro de buen amor.

Argumento: «Obra con ánimo moralizante y de divertir, para que los amantes escarmienten de manera ajena. Para ello, adaptando el recurso de hablar en primera persona, su autor cuenta una serie de aventuras amorosas enlazadas por los comentaros y las digresiones del mismo, que mantienen la unidad del relato pero le dan, a la vez, cierta independencia a cada historia».

Desde mi punto de vista, el prólogo de Paula Arenas Martín-Abril (filóloga y periodista) es muy completo. Consigue resumir en apenas treinta páginas todo lo que necesitas saber para entender el libro. Habla del autor, de las distintas teorías sobre si es verdad o no que Juan Ruiz lo escribió, de la estructura, de la intención y de la polémica del título. Resulta que el escritor no le puso ningún título de manera explícita, sino que lo dejó caer a lo largo de la obra y los estudiosos lo han denominado así. Tampoco está comprobado que existiera un tal Arcipreste de Hita, ni el propósito que tenía cuando escribió este libro. Después de leer la introducción de Paula Arenas, mi conclusión es que es una obra con sentido irónico, ya que cuenta los amoríos de una autoridad clerical, que pretende señalar lo que no se debe hacer mediante el humor y el sarcasmo. Así que lo he leído con esa idea y me ha gustado. Reconozco que busqué información antes, porque con una obra del siglo XIV y titulada así, no sabía a qué atenerme. Pero, si se mantiene la perspectiva del contexto en el que se escribió, es un libro entretenido.

Esta edición está sin adaptar, en castellano antiguo, y me ha costado bastante avanzar. Había expresiones que solo entendía por contexto y otras que tenía que buscar porque no tenía ni idea. Aún así, me ha encantado la experiencia, porque la evolución del español me parece muy interesante. La parte que más me ha gustado es la crónica del narrador, sus diferentes historias con las dueñas a las que quiere enamorar. La que menos, las fábulas moralizantes que introduce en medio de cada relato. Se me han hecho muy pesadas, porque son repetitivas (sobre todo, las de los siete pecados capitales). En general, recomiendo la lectura de este clásico, ya que forma la base de la literatura española y está bien saber cómo entendían el amor en esa época, lo que estaba bien y lo que estaba moralmente mal. Tiene algunos puntos buenos y me ha hecho reír en más de una ocasión.

Universo literario I – Deuda con los clásicos de la literatura española

Si miro mi estantería, veo distopía, novela histórica, fantasía, romance y hasta suspense. Sin embargo, apenas he leído libros que se consideren «clásicos» dentro de la literatura universal, dentro del canon nacional o internacional. Excepto algunos que leí porque eran lectura obligatoria en el colegio, los demás solo los conozco de oídas, de haberlos estudiado y saber que están ahí.

Así pues, considero que tengo una deuda pendiente con esos clásicos literarios que todo el mundo debería conocer, sobre todo los aficionados a la lectura. Por supuesto, las obras contemporáneas son estupendas y algunas, estoy segura, llegarán también a considerarse clásicos algún día. Pero creo que, para tener un criterio razonable a la hora de juzgar un libro, es muy necesario conocer las obras que han abierto el camino en el pasado. Además, me he dado cuenta de que, en ocasiones, no entiendo citas o alusiones a otras obras, dentro del libro que esté leyendo. Y considero que esa intertextualidad es algo fascinante y muy inteligente; no me gustaría perderme, o leer de pasada, frases que significan más de lo que parece a primera vista.

Para evitarme un sofoco de los grandes, he pensado que voy a dividir esos clásicos por países (o lenguas, más bien). Es decir, en primer lugar, voy a centrarme en las obras de la literatura española. Cuando acabe con ellos (a saber cuándo), me dedicaré a los clásicos de la literatura inglesa, luego alemana, italiana, francesa, etc. Una vez elegido el canon literario español, he seleccionado los clásicos por etapas, para intentar leer obras importantes de todas las épocas históricas. El esquema me ha quedado así:

Edad Media:

El cantar de Mío Cid, anónimo

El libro del buen amor, Arcipreste de Hita

Los milagros de Nuestra Señora, Berceo

El conde Lucanor, Don Juan Manuel

Transición al Renacimiento:

La celestina, Fernando de Rojas

Las coplas, Jorge Manrique

Renacimiento:

Amadís de Gaula, Rodríguez de Montalvo

Poesía, Garcilaso de la Vega

Poesía, Fray Luis de León

El lazarillo de Tormes, anónimo

Barroco:

Sonetos, Góngora

El teatro, Lope de Vega

Poesía y prosa, Quevedo

La vida es sueño, Calderón de la Barca

Ilustración y Neoclasicismo:

El sí de las niñas, Moratín

Cartas eruditas, Feijoo

Fábulas, Samaniego

Romanticismo:

Poesía, Rosalía de Castro

Artículos, Larra

Don Juan Tenorio, José Zorrilla

El estudiante de Salamanca, Espronceda

Realismo:

Pepita Jiménez, Juan Valera

Fortunata y Jacinta, Galdós

La regenta, Clarín

Naturalismo:

La cuestión palpitante, Emilia Pardo Bazán

La barraca, Blasco Ibáñez

Modernismo:

Rayuela, Julio Cortázar

La ciudad y los perros, Vargas Llosa

España invertebrada, Ortega y Gasset

La voz a ti debida, Pedro Salinas

Donde habite el olvido, Cernuda

Diálogos del conocimiento, Vicente Alexandre

Marinero en tierra, Alberti

La casa de Bernarda Alba, Lorca

Yerma, Lorca

Romancero gitano, Lorca

Posmodernismo:

El Aleph, Borges

Greguerías, Gómez de la Serna

Azul, Rubén Darío

San Manuel Bueno, mártir, Unamuno

El árbol de la ciencia, Pío Baroja

Castilla, Azorín

Soledades, Antonio Machado

Luces de bohemia, Valle-Inclán

Poesía, Manuel Machado

Literatura de posguerra:

Hijos de la ira, Dámaso Alonso

La familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela

La colmena, Camilo José Cela

El camino, Delibes

Renovación literaria:

Tiempo de silencio, Luis Martín Santos

Como se puede observar, mi incultura en cuanto a los clásicos de la literatura española es bastante elevada. Me avergüenzo y quiero remediarlo. Por lo tanto, voy a intentar leer los que aparecen en esta lista, ya que son un resumen (me he saltado muchas obras) de las diferentes etapas. Algunas obras son ligeras y fáciles de leer, así que a lo mejor lo consigo antes de lo previsto. De todas formas, no voy a ponerme una fecha límite. Si alguien quiere darme su opinión o consejo sobre alguno de los libros que aparecen arriba, adelante. ¡Acepto recomendaciones!