Reseñas de originales XXIX – El cierre perfecto para Julia Domna

Santiago Posteguillo, Y Julia retó a los dioses; Barcelona, Editorial Planeta, 2020, (Autores españoles e iberoamericanos), 786 pp., ISBN 978-84-08-22469-3

Antes de nada, quiero avisar que esta es la segunda parte de la bilogía Julia Domna. Por lo tanto, si no habéis leído el primer libro y tenéis intención de hacerlo, no leáis esta reseña. Ni si quiera el argumento, ya que aparecen referencias que pueden estropear la trama de la primera parte.

Dicho esto, os dejo aquí el enlace a la reseña de Yo, Julia, con la que abrí esta sección del blog, donde hablo (obviamente) del primer libro y también de Santiago Posteguillo. Para no repetir datos, no voy a extenderme más con la introducción.

Argumento

Mantenerse en lo alto es mucho más difícil que llegar. Julia está en la cúspide de su poder, pero la traición y la división familiar amenazan con echarlo todo a perder. Para colmo de males, el médico Galeno diagnostica que la emperatriz padece lo que él en griego llama karkinos y que los romanos llaman cáncer.

Edición, traducción y estructura de la obra

La edición sigue la misma línea que la primera parte: mismo estilo de cubierta, misma estructura y mismos apéndices. Con el índice al final, el libro consta de: una nota previa, la presentación de los personajes, el prólogo, cinco partes que se dividen en capítulos y los apéndices. Estos últimos contienen la nota histórica explicativa, un mapa, el árbol genealógico de la familia imperial, planos de las batallas, un glosario y la bibliografía correspondiente.

En cuanto a la narración, tenemos de nuevo a nuestro querido médico, Galeno, al mando. Es el encargado de contarnos la historia de la emperatriz, de nuevo, a través de sus enemigos. Cada una de las cinco partes en las que se divide el libro corresponde a un enemigo. Además, entre parte y parte, el autor nos hace partícipes de las asambleas celebradas por los dioses romanos, en las que se debate la situación de Julia Domna.

Opinión

Qué decir de esta gran historia. Si me seguís en Instagram, ya sabéis que adoro a la protagonista, el contexto y lo que se cuenta. Si soy sincera, me da miedo no saber explicarlo bien en esta reseña. Pero haré lo que pueda.

Me ha encantado reencontrarme con Julia y los demás personajes. Sobre todo con Galeno; le tengo un cariño especial a ese anciano sabio. Nada más leer las 100 primera páginas, ya sabía que iba a amar la segunda parte tanto como la primera. La única pega que le pongo es que a veces el autor repite descripciones o hechos de los que ya ha hablado en capítulos anteriores. Supongo que la intención es que si el lector se despista en un libro tan denso, se reubique pronto en la historia. Sin embargo a mí me ha parecido innecesario.

El libro abre con los dioses reunidos en torno al debate de si Julia, una extranjera, debe estar en el trono de Roma. A partir de aquí vemos cómo se desarrolla toda la trama en la que, en esta ocasión, la mitología le ha robado un poco de protagonismo a las batallas militares. En comparación con Yo, Julia, que estaba lleno de estrategias, luchas y conquistas, su continuación apenas tiene peso militar. Aparecen batallas, por supuesto, pero el argumento se desarrolla más dentro del palacio que fuera. Los giros argumentales están llenos de traiciones, guerras, enfermedades, mentiras… Un pastel de intrigas estupendo.

También me ha parecido un libro mucho más duro. Se narran situaciones extremas, hechos denigrantes y atrocidades que, a fin de cuentas, se cometían en el día a día del Imperio Romano. En más de una ocasión, me he visto a mí misma juzgando a la propia Julia, desde el punto de vista de mi moral actual. Esto me lleva a expresar lo profundamente equivocada que estaba cuando pensaba que conocía a la protagonista. Para nada. Aquí Posteguillo nos enseña a una Julia más definida y nos permite entrar dentro de su cabeza de una manera increíble. Conocemos mucho más a fondo sus virtudes y sus defectos. Y su mayor obsesión: mantener el poder. Obsesión por la que comete más de una barbaridad. Pero, como ya dije en la reseña del primer libro: me gusta Julia porque es REAL; como todas las personas, tiene cosas buenas y malas. No es la típica heroína perfecta que te venden en muchas historias.

Por último, es digna de mención la elegancia con la que el autor nos cuenta todos los matices de la historia: los buenos y los reprochables. Se nota que tiene conocimiento de lo que habla y se aprecia el rigor histórico con el que escribe. Todo está documentado (siempre desde un punto de vista general, porque nunca conoceremos las conversaciones reales que tenía Julia con su esposo, por ejemplo) y las situaciones dudosas las aclara en la nota histórica del final.

No sé si os ha quedado claro que, si os gusta la novela histórica, tenéis que darle una oportunidad a esta bilogía. Todo el mundo debería conocer la vida y obra de Julia Domna. Y, una vez más, quiero dar las gracias al señor Posteguillo por sacar a la luz a una mujer olvidada y apagada por la historia.

La mujer en la literatura VI – Las heroínas

Por suerte, en la literatura de todas las épocas (incluso en las que la sociedad no lo permitía) han existido mujeres luchadoras y valientes, capaces de enfrentarse al sistema que y actuar a su manera. Protagonistas que han llegado hasta nuestros días y que todos conocemos. Algunos nombres que os vendrán a la cabeza son Anna Karenina, Madame Bovary, Fortunata, Jane Eyre, Hermione… No me he leído todos esos libros así que, aunque su papel de heroínas es indiscutible, hoy voy a hablaros de las protagonistas de libros que sí haya leído; en concreto, de mis cuatro heroínas favoritas. El orden en el que aparecen en la lista no es de mayor a menor importancia, o viceversa. También debo informar de que las descripciones de las heroínas pueden contener información relevante de la trama de la novela.

– Francesco del Cossa (How to be both; Ali Smith, 2014): ¿Pero no estábamos hablando de mujeres? ¿Francesco? Sí, Francesco del Cossa. Una mujer que fue criada como un hombre, por su padre, desde su infancia. En pleno Renacimiento italiano, esta niña tuvo que esconder su género para poder triunfar en el mundo de la pintura y llegar a ser un pintor de renombre. Sin duda, Francesco tuvo un gran impacto en mí cuando leí la novela de Ali Smith, puesto que me parece un acto detestable, por un lado, pero a la vez valiente. De hecho, llega un punto en la novela en que Francesco no tiene género definido, un tema que hoy en día está muy poco explotado en la literatura y que es muy interesante. Si queréis leer la reseña de How to be both, os dejo el enlace aquí. Si os gusta leer en inglés, es un libro que no podéis perderos, solo por conocer a Francesco.

– Julia Domna (Yo, Julia; Santiago Posteguillo, 2018): Sin duda, mi querida Julia no podía faltar en esta lista. Una protagonista de diez. Con sus virtudes y sus defectos, que no se molesta en esconder. Desde mi punto de vista, es la más humana de todas. También ayuda que el personaje existió de verdad, lo que lo hace mucho más creíble. Julia Domna sabe lo que quiere desde el principio y no para hasta conseguirlo. Un ejemplo a seguir en cuanto a perseverancia y decisión inquebrantable. Le vuelvo a dar las gracias al autor, Posteguillo, por darle voz a esta maravilla de mujer. Podéis pinchar aquí para leer la reseña.

– Katniss Everdeen (Los juegos del hambre; Suzanne Collins, 2008): Creo que no hay nadie, dentro del mundo literario juvenil, que no conozca a la gran Katniss. La fuerza de este personaje me marcó muchísimo cuando leí la trilogía. Es una de las protagonistas con la que más empatía llegué a sentir; experimenté sus penas, alegrías, miedos y esfuerzos. También ayuda que la historia y su contexto no tienen parangón. Al menos para mí, fue y sigue siendo la segunda mejor distopía que he leído (la primera es 1984, de George Orwell). Katniss da la cara (y la vida) por los suyos, sin importarle las consecuencias. Y tampoco se vende o se deja engañar. Es super inteligente y sabe explotarlo para conseguir cambiar el mundo en el que vive.

– Elizabeth Bennet (Orgullo y prejuicio; Jane Austen, 1813): Quizá una de las damas más conocidas de la literatura del siglo XIX. Lizzy Bennet es la única mujer que parece darse cuenta de la falsedad y los prejuicios de la sociedad inglesa de la época. De que las diferencias entre clases solo le hacen daño a la gente y de que la mujer vale más que una casa bonita y una renta. Con sus constantes juicios y críticas al señor Darcy y a sus amigos, nos transmite su opinión sobre lo que la rodea. Se niega a ceder a los encantos del galán y muchísimo menos se deja impresionar por sus posesiones. Lo obliga a perseguirla sin parar, dando lugar a un personaje femenino que ha llegado hasta nuestros días con la misma fuerza que cuando se publicó.