Reseñas de traducciones LI – Leo a la Brontë que me faltaba

Anne Brontë, Agnes Grey (Agnes Grey); traducción del inglés realizada por Javier Blanco Urgoiti, Barcelona, Austral, 2020, (Austral Singular), 305 pp., ISBN 978-84-08-22346-7

Agnes Grey fue la primera novela de Anne Brontë (1820-1849), la menor de las tres hermanas escritoras. Fue publicada en 1847 y, al año siguiente, salió a la luz su segunda obra: La inquilina de Wildfell Hall. Antes de sus novelas, había publicado un poemario junto a sus hermanas. En Agnes Grey nos cuenta cómo es la vida de una institutriz, hija de un párroco, que tiene que aprender a desenvolverse en el mundo cuando su familia cae en la  pobreza. Puesto Anne trabajó como institutriz y también era la hija de un párroco, se dice que la novela es autobiográfica.

Argumento

«Qué delicioso que sería convertirme en institutriz, salir al mundo, empezar una nueva vida, tomar mis propias decisiones, desarrollar las facultades que tenía sin usar, probar las capacidades que ten­go y que no conozco, ganarme mi propio salario. No importaba lo que dijeran los demás, yo me veía perfecta­mente capacitada para la tarea».

Edición, traducción y estructura de la obra

Es el primer libro que tengo de esta colección de Austral y repetiré seguro. Sus ediciones son siempre buenas y económicas. Esta, además, es bonita. Contiene una pequeña biografía, la obra (dividida en 25 capítulos) y un índice final. La traducción está firmada por Javier Blanco, traductor de algunas obras de Lovecraft y relatos de terror, por lo que he podido ver. La traducción está bien e incluso tiene algunas notas aclaratorias que ayudan a entender los términos en francés que aparecen en el original o la omisión de los topónimos. Pero le pongo una pega: para mi gusto tiene demasiados adverbios terminados en –mente. Esta vez, he tenido acceso al original gracias a la biblioteca y he podido consultarlo cuando leía algo que me resultaba llamativo. Y creo que existen alternativas para reducir algunos de esos adverbios y no cargar tanto el texto. Otra de las cosas que me ha llamado la atención ha sido la diferenciación de acentos para distinguir a personas de distintas clases sociales. No me lo había encontrado todavía en ninguna obra de este siglo y me ha parecido curioso. Sí que lo vi en Drácula, pero Stoker lo empleaba para caracterizar a personajes de zonas geográficas concretas, no para marcar la clase social a la que pertenecían. La solución en español no me ha parecido mal, aunque no termina de convencerme que en la literatura casi todos los acentos traducidos de personajes de clase baja acaben pareciéndose al andaluz.

Opinión

No puedo evitar comparar la obra de Anne con la de sus hermanas, aunque no debería porque las tres me parecen buenas escritoras, con un don natural. He leído una novela de cada una y esta me parece más comedida que las otras, en cuanto a la intensidad de la trama y lo retorcido de sus personajes.

Es una historia más sencilla y lineal. Aún así, me he sentido identificada con algunos pensamientos y sentimientos de Agnes, sobre todo con los de arraigo respecto a su hogar y su familia. He podido sentir su tristeza al abandonar el lugar donde creció y al alejarse de sus seres queridos para emprender una vida nueva y ganarse el pan. Me han gustado sus opiniones sobre la gente nueva que conoce, sin embargo habría preferido que fuera más coherente y actuara en consecuencia. Porque hay una gran diferencia entre lo que opina Agnes y lo que hace. Es sumisa y aguanta humillaciones de sus superiores y alumnos, sobre todo de Rosalie, el personaje que más he odiado de la novela.

La religión tiene mucho peso en esta obra, con sermones que ocupan más de lo que me gustaría, pero me ha regalado un par de buenas reflexiones. También existe una fuerte crítica social, sin ningún tipo de disimulo. Agnes censura la frivolidad, superficialidad y falsedad de las familias para las que trabaja, así como la poca empatía que tienen. Porque de eso le sobra a nuestra protagonista: no puede evitar ponerse en el lugar de las personas y animales más desfavorecidos. El final, por su parte, me ha parecido predecible pero no puedo negar que me ha dejado satisfecha.

Dicen que es la obra más floja de Anne, así que si he disfrutado esta, creo que me encantará su segunda novela.

Reseñas de traducciones XLII – «Jane Eyre»

Charlotte Bronte, Jane Eyre (Jane Eyre); traducción del inglés realizada por Benjamin Briggent, Barcelona, RBA, 2020, (Novelas eternas), 376 pp., ISBN 9788413292267

Jane Eyre es la segunda obra que publicó Charlotte Bronte, bajo el seudónimo de Currer Bell. Fue en 1847, un año después de que Charlotte y sus hermanas, Emily y  Anne, publicaran su libro de poemas. Si queréis saber algo más sobre esta escritora, tenéis una entrada de «Autores coetáneos» en la que hablo de ella y su casi contemporánea Jane Austen. La tuberculosis se la llevó, por desgracia, demasiado pronto, pero nos dejó unas cuantas obras, entre las que destacan: Vilette, Shirley o El profesor. La novela Jane Eyre toca muchos temas pero, para mí, el principal es la superación personal y la firmeza de principios.

Argumento

Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de su tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.

Edición, traducción y estructura de la obra

Como digo cada vez que reseño algún libro de esta colección, por fuera son preciosos. En este caso, la traducción es de nuestro ya querido Briggent, que ya señalé como el traductor más prolífico de la historia (nótese la ironía), y tiene bastantes descuidos. Una vez más, en esta editorial parecen no conocer la figura del corrector profesional. Se repiten palabras y expresiones en la misma línea, hay faltas de ortotipografía y en la traducción se abusa de los pronombres personales, sobre todo del usted. Aun así, se puede leer medianamente bien y los errores que hay no afectan demasiado a la lectura.

La novela tiene distintas divisiones según la edición. Algunas editoriales la dividen en partes con diferente número de capítulos.  En esta de RBA, no hay separación de ese tipo, sino que consta de 38 capítulos sin más partición entre ellos que el número.  

Opinión

Para mí, Jane Eyre ha sido todo un descubrimiento, tanto la historia como su protagonista. Es un libro que lo tiene todo: misterio, amor, amistad, superación personal, reivindicación y crítica social. Creo que Charlotte Bronte debió quedarse a gusto después de publicarlo. La historia está narrada en primera persona, por la propia Jane y, pese a que yo no termino de encajar bien con este tipo de narrador, en este caso me ha absorbido por completo. He quedado prendada de la manera que tiene de contar su propia vida. La protagonista es fuerte, decidida y fiel a sus principios. Si no le gusta algo, intenta cambiarlo y dice lo que piensa de forma clara. Si tenemos en cuenta que se escribió en el siglo XIX, hay que reconocer que es todo un adelanto para la época. Además, incluye alguna que otra reflexión feminista que me dejó fascinada. Su reacción ante las actitudes dominantes y posesivas de los personajes masculinos es digna de admirar en muchas ocasiones.

Por otro lado, la novela también incluye crítica social, en cuanto a la diferencia de clases que todavía existía o el papel de la mujer dentro del matrimonio, así como una crítica al excesivo poder de sugestión que tenía la religión por aquel entonces. Estas referencias, como es obvio, no aparecen de manera explícita como críticas; sino que solo con describirlas, la autora consigue que el lector entienda el tono con el que lo hace, con el que da a entender que no está de acuerdo.

En definitiva, es un libro espléndido y, solo por conocer a su protagonista, merece la pena. No me he encontrado todavía con un personaje así dentro de un clásico victoriano. Recomiendo muchísimo esta historia y, para alguien que esté empezando a leer clásicos, más todavía. Porque creo que, aunque hay situaciones y actitudes que no concuerdan con nuestra visión actual del mundo y de las relaciones (que pueden chocarnos al principio), la actitud de la protagonista sí que es bastante reivindicativa.

Autores coetáneos V – Jane Austen y Charlotte Brönte

¿Quién no ha oído hablar de estas dos escritoras? No fueron exactamente coetáneas, pero faltó muy poco. Las dos eran mujeres, británicas, novelistas y del siglo XIX. Tienen muchas cosas en común; incluso se conservan las opiniones de Charlotte Brönte sobre las obras de Jane Austen. Por eso me gustaría dedicar esta entrada a hablar de estas dos grandes autores juntas. Como ya he dicho, no vivieron durante la misma época aunque, de manera global, casi podrían considerarse del mismo tiempo. Jane Austen murió cuando Charlotte Brönte tenía un año.

Jane Austen (1775-1817) nació en Inglaterra y fue la pequeña de siete hermanos. Su padre era el reverendo de Steventon, así que dos de sus hermanos acabaron perteneciendo también al mundo del clero. Otros dos se unieron al ejército y el quinto se convirtió en el señor de unas tierras heredadas de un primo, en Kent. Su única hermana, Cassandra, nunca se casó, al igual que Jane. La familia Austen se mudó varias veces, dándole a Jane la posibilidad de vivir en lugares como Kent, Bath, Chawton o Southampton. Estos lugares, junto con los distintos destinos costeros de sus vacaciones, le proporcionaron a la escritora la inspiración y los espacios en los que situar sus novelas. En sus obras, refleja la clase noble rural de la sociedad inglesa de finales del siglo XVIII, y lo hace a la perfección ya que ella formó parte de la misma. Gracias a la buena situación económica de su familia, pudo dedicarse a escribir durante toda su vida. En 1816, contrajo la enfermedad de Addison y murió en Winchester un año después. Sus obras más famosas son Orgullo y prejuicio, Emma, Persuasión, y Sentido y sensibilidad. Este último ha sido siempre muy polémico debido a la traducción de su título. Pero ese asunto lo dejaremos para una entrada de «Traducción literaria». Además de la calidad de sus novelas, hay que destacar que cuando empezó a publicar, no utilizaba su nombre, sino el seudónimo «A Lady».

Por otro lado, tenemos a Charlotte Brönte (1816 – 1855). Esta británica era la tercera de seis hermanos, cuyo padre también era reverendo, en su caso, de un rectorado de Yorkshire. Sus dos hermanas pequeñas, Emily y Anne, también son escritoras conocidas, como ya sabemos. Su vida familiar fue bastante trágica, ya que su madre murió muy joven. Las niñas fueron enviadas a un internado en el que murieron sus dos hermanas mayores, María y Elisabeth, de tuberculosis. Las demás regresaron a casa, aunque las vivencias en aquel lugar (junto con la mayor parte de situaciones que vivió más adelante) le sirvieron a Charlotte de inspiración para su obra cumbre: Jane Eyre. El único hermano varón de la familia murió, también de tuberculosis, así como Emily y Anne. Tras todos estos fallecimientos y desgracias, Charlotte se queda sola con su padre, viviendo en amargura. En 1852 se casó y murió tres años más tarde, estando embarazada, a causa de la misma enfermedad que toda su familia. Además de escribir, fue profesora; incluso intentó crear una escuela privada. En cuanto a su producción literaria, comenzó escribiendo con sus hermanas y llegaron a publicar obras, como un libro de poemas escrito en su mayoría por Emily, bajo los seudónimos masculinos Ellis, Acton y Currer Bell. Después del éxito de Jane Eyre reveló su identidad. Otras de sus novelas más importantes son Villette o Shirley.

Como podréis observar después de comparar ambas biografías, sus vidas fueron muy distintas. A pesar de ser las dos hijas de un reverendo, no tuvieron el mismo nivel de vida ni posición social. Sus obras tampoco tienen mucho en común, la verdad. Jane Austen se dedica a retratar la vida de la campiña inglesa, con las historias de amoríos entre nobles, mientras que Charlotte Brönte prefiere describir vidas llenas de sufrimientos y desgracias que sus protagonistas femeninas deben superar. De hecho, existe una carta, de la propia Brönte a su editor literario, en la que critica abiertamente a Jane Austen y sus obras: «Jane Austen fue una dama sensible y completa, pero una mujer muy incompleta e insensible —no insensata—, y si esto es una herejía, no puedo evitar decirlo». Algunos la tachan de envidiosa, sin embargo, creo que es una opinión bastante respetable. Por otro lado, el crítico literario George Henry Lewes, en 1848, le recomendó que escribiera con un estilo más comedido, sin tantas pasiones, como hacía Jane Austen. A partir de ahí, Charlotte dejó de frenar su inquina y acusó a su «rival» de no tener poesía (y, por consiguiente, arte) en sus obras.

Desde mi punto de vista y dejando a un lado la rivalidad solitaria de Brönte (digo solitaria porque cuando Charlotte decidió criticarla, Jane Austen llevaba treinta años muerta), son escritoras muy diferentes pero cada una es buena en su estilo. Creo que deberían leerse por igual y así poder comparar, de manera sana, su literatura. No veo necesario poner a una sobre la otra, sino alabarlas y recomendarlas por igual.