Universo literario VII – «Crítica literaria», de Gustavo Adolfo Bécquer

Hoy vengo a hablaros sobre un artículo que publicó el escritor Gustavo Adolfo Bécquer en el periódico La Época. Este diario conservador nació en Madrid en 1849 y funcionó hasta 1936. Por lo que he averiguado, sitúo este artículo entre los años 1857 y 1859. Se trata de una de las publicaciones, junto con El maestro Herold, que aportaron luz sobre la imagen de Bécquer y dieron a conocer su nombre un poco más.

Yo no conocía esta faceta del escritor. De su obra, solo he leído la antología de Rimas y Leyendas, de la cual guardo un grato recuerdo. Fue una lectura obligatoria en el colegio y me encantó, más las leyendas que las rimas. A día de hoy, sigo buscando una edición que contenga toda la obra completa, ya que la leí en su momento parece ser que no las tiene. En mi mente, Bécquer era un escritor romántico más de finales del XIX; así que cuando descubrí este ensayo, sobre crítica literaria, no me lo pensé. Quería conocer su escritura fuera de la ficción, los adornos y los recursos literarios. Además, puede conseguirse gratis, puesto que está libre de derechos.

Es un texto muy recomendable. Sobre todo, a nosotros, los reseñadores. Los críticos literarios que, ya sea por profesión o afición, hacemos pública nuestra opinión sobre las lecturas. En este artículo, Bécquer nos recuerda que la crítica literaria debe ser constructiva, nunca destructiva. Que debemos tener en cuenta el esfuerzo que el autor ha dedicado a su obra y no podemos ponernos a despotricar sin ton ni son. También dice que el papel de la crítica es ensalzar y elevar la obra. En esto no estoy de acuerdo. Puesto que podría tratarse de «publicidad engañosa» en el caso de un libro no tan bueno. Es decir, si un libro no te gusta, dilo, pero con argumentos. Explica por qué o qué puntos crees que el autor debería mejorar. Aclara si es o no tu género habitual, si la historia es original o si el escenario está bien construido. Pero no te cebes ni utilices expresiones peyorativas o descalificadoras. La literatura tiene un abanico tan amplio, que lo que a mí me encanta, tú lo puedes odiar.  Por lo tanto, continuemos reseñando, opinando y haciéndolo  público. ¡Tenemos una oportunidad muy bonita en nuestras manos! Sin embargo, no podemos olvidar ponernos en el lugar del reseñado; argumentos y respeto. Este ensayo me ha hecho reflexionar sobre lo que hago y estas serán mis premisas a partir de ahora, cada vez que escriba una reseña.

Universo literario VI – Opinión sobre los premios literarios

Siendo sincera, nunca me había puesto a reflexionar sobre los premios literarios, hasta que un profesor nos planteó la pregunta de si creíamos que eran reales o manipulados. Antes de eso, para mí eran uno de los grandes prestigios de la literatura. Pero claro, aparece la duda y te pones a investigar. Lees una opinión, otra y luego otra. Te das cuenta de los recelos y críticas que existen entre los autores premiados y no premiados…

Lo primero que hay que señalar es que existen dos tipos de premios literarios: los gubernamentales y los privados. Dentro de los privados están los premios que se dan por puro marketing y publicidad a sus obras, es decir, los premios de las editoriales. Ellas nunca lo van a reconocer pero, sinceramente, se nota bastante. Al menos en España, una obra que obtenga el primer premio de determinada editorial se convierte, automáticamente, en éxito de ventas. Y yo me incluyo como consumidora de estas obras. Suelen ser buenas, pero no todas. Entonces te preguntas: ¿qué valoran las editoriales para otorgar un premio de su propia casa? Es obvio. Dan un premio económico que saben que van a recuperar con las ventas, y con creces además. Esto no quiere decir que sea malo. Pero justo, lo que se dice justo, no es. Puede que haya obras muy buenas y que merezcan el primer premio mucho más que el ganador o ganadora. Sin embargo, por vete tú a saber qué, no conseguirían el objetivo de vender X número de ejemplares.

Por otro lado, se encuentran los premios privados internacionales, como el Nobel, que ya no se mueve solo por interés económico, sino también político. Con el Premio Nobel de la Literatura existe un debate inmenso entre los que piensan que es puro tongo y los que son fieles a sus resultados. También hay gente que, solo con saber los nominados, ya sabe quién va a ganar por ser de un país u otro. Yo no llego hasta ahí, porque mis conocimientos de políticas internacionales son bastante escasos, pero sí soy de las que piensa que no son premios reales. Hoy en día, son demasiados los intereses económicos, sociales y políticos que manejan los premios literarios. A pesar de que, en algunos casos, sea el propio gobierno quien elige al jurado, siguen siendo organizaciones privadas con leyes internas. De hecho, no creo ni que el veredicto del jurado pertenezca, realmente, al jurado. Me decanto más bien por una mano que mueva todos los hilos a su favor. El motivo lo desconozco y creo que nunca lo sabremos. Los intereses de las altas esferas no están hechos para los mundanos. A continuación, os dejo una lista de los premios literarios más importantes, para que podáis investigar y sacar vuestras propias conclusiones.

– Premio Nobel de la Literatura (Suecia; anual)

– Premio Cervantes (España; anual)

– Premio Man Booker (Gran Bretaña; bienal)

– Premio Franz Kafka (República Checa; anual)

– Premio Goncourt (Francia; anual)

Universo literario V – Leer más de un libro a la vez

Soy una persona perfeccionista y cuadriculada en todos los aspectos de mi vida. Y eso se aplica también al hábito de la lectura. Me gusta acabar un libro y empezar otro. Cerrar un ciclo, abrir otro nuevo. Ya que, cuando leo, me meto en la historia que tengo delante y le dedico toda mi atención hasta que termino el libro; aunque lo lea en días distintos. Sin embargo, a veces ocurre que no tengo claro qué leer después de acabar un libro. Es entonces cuando decido que puede ser buena idea escoger dos o tres que me llamen la atención y leerlos «a la vez».

De hecho, en estos momentos tengo en mi mesilla tres libros, de tres temáticas diferentes por completo, que decidí empezar al mismo tiempo: How to be a writer (Stewart Ferris), Milagros de nuestra señora (Gonzalo de Berceo) y La conexión cósmica (Carl Sagan). Llevo más de tres semanas y lo único que he conseguido es no avanzar con ninguno. De hecho, me he agobiado y he decidido leerlos uno por uno, para poder acabarlos. Ya os lo comenté el otro día por Instagram, cuando terminé la obra de Berceo.

No hay manera de que leer más de un libro funcione conmigo. Al final consigo terminarlos, pero tardo mucho más de lo habitual porque no termino de concentrarme con ninguno, ni de relacionarme con su trama o sus personajes. No disfruto igual una sola historia, que dos o más paralelas. Además, nunca cumplo las reglas y siempre acabo avanzando en unos más que en otros. Lo bueno de esto es que cuando mis ganas de leer se estancan, salgo del bloqueo rápido gracias a esta técnica. Ya que el cerebro tiene varios géneros en los que centrarse y, sin querer, vuelven mis ganas de decantarme por uno u otro tipo de novela. Otro de los beneficios es que, si uno de los libros te está resultando pesado o complicado, puedes «descansar» mientras lees el segundo título elegido.

Por otro lado, conozco gente a la que le encanta tener una torre de libros e ir leyéndolos de manera simultánea. Son capaces de leer un capítulo de uno, cerrarlo y abrir el siguiente. La verdad es que los admiro. También existen un montón de estudios que afirman que leer más de un libro es conveniente y muy beneficioso, ya que aumenta la concentración y obliga a la mente a mantenerse activa. Además, te abre mucho más el campo de géneros literarios y mejora el ritmo de lectura, haciendo que leas cada vez más y más rápido. Después de leer todos estos beneficios, parece un reto tentador. Sin embargo, desde mi experiencia, es mucho más complicado de lo que parece.

¿Vosotros podéis conseguirlo? ¿Preferís un solo libro o disfrutáis con varios a la vez? ¡Os leo aquí o en Instagram!

Universo literario IV – Actualización de la lectura de los clásicos

Como recordaréis, hace unos tres meses publiqué una lista en la que exponía una serie de clásicos de la literatura española, por orden cronológico, que estaba dispuesta a leer. A modo de reto personal, pensé que iba a costarme más trabajo. He conseguido leer tres obras, intercalándolas con otras lecturas para no atiborrarme de obras maestras y que al final termine aborreciéndolas.

Tengo que reconocer que no he seguido, en absoluto, el orden que me autoimpuse. Al parecer, mi subconsciente decidió que la Edad Media, y su correspondiente transición al Renacimiento, no eran necesarias. Así que me las salté y me tomé un cafelito con la Generación del 27. Luego me di una vuelta por el Naturalismo de finales del XIX, para acabar plantada en medio del Cinquecento, porque sí. Como he dicho en la introducción, me he leído tres obras clásicas, de las que voy a hablar a continuación. No aparecen por orden cronológico, sino por el orden en el que me las leí.

Romancero gitano (Federico García Lorca, 1928): de los tres, mi favorito; le di cinco estrellas en Goodreads. Es una antología de dieciocho poemas en la que el autor dedica sus versos a distintos amigos y escritores. La temática baila entre el amor, la muerte y los elementos de la naturaleza, tales como la luna o el cielo. Se ha convertido en un imprescindible en mi estantería. Es de esos libros a los que recurres cuando te acuerdas de algún verso, o quieres releer unas palabras. Solo puedo decir que me encantó. Necesito leer más de Lorca, sin duda.

El lazarillo de Tormes (Anónimo, ¿1554?): le puse cuatro estrellas en Goodreads; la verdad es que me gustó mucho. No había leído nunca novela picaresca y ha sido un buen descubrimiento. Me ha sorprendido de manera positiva, porque el libro es bastante divertido y entretenido, a pesar de que cuente las desgracias del pobre Lázaro. El narrador, el propio protagonista, es muy sarcástico y tiene unos puntos muy buenos. Sí que es verdad que me ha costado un poco de trabajo leerlo de manera fluida, ya que está escrito en castellano antiguo (aunque creo que la mayoría del escrito está adaptado y han dejado solo algunos toques para no romper el escenario del siglo XVI). Sin embargo a la vez me han parecido curiosas las distintas expresiones que se utilizaban antes para decir ciertas cosas. Quizá en una adaptación lingüística completa, al castellano actual, se podrían perder los giros irónicos del autor.

La barraca (Vicente Blasco Ibáñez, 1898): es el más cortito pero el que menos me gustó; lo puntué con tres estrellas en Goodreads. A pesar de la corta longitud, la lectura es lenta. También es verdad que yo, en concreto, no soy fan del naturalismo y el realismo. Son géneros que no me gustan nada, por lo que me cuesta más leerlo. Las descripciones exhaustivas me sacan de la historia y me aburren, me hacen saltar páginas enteras. Pero he de decir que la trama central es buenísima y los personajes están muy bien construidos. El autor ha creado una historia super interesante, a la que, para mí, le sobran líneas y líneas de descripciones. Pero claro, si le quitamos a Blasco Ibáñez su esencia, ¿cómo podría haber sido uno de los representantes del Naturalismo español en la literatura? Este libro me ha dado una lección: un clásico siempre será un clásico, da igual que el género al que pertenezca te guste más o te guste menos. Todos merecen la pena, aunque algunos los disfrutarás más que otros.

Prometo que voy a intentar, otra vez, empezar por orden y leer de manera cronológica. Pero la verdad es que, cuando elijo mi siguiente lectura, es o porque le tengo muchas ganas a una obra; o porque, cuando reviso la estantería, el libro me llama con el título. Así que haré lo pueda. Volveré prontito, con otra entrada de actualización para contaros cómo sigue mi duro camino con los clásicos.

Universo literario III – ¿En papel o en digital?

Esta es la eterna pregunta que acosa a todos los lectores del siglo XXI. No sé si, cuando se inventó la imprenta y se comenzaron a dejar de hacer copias de manuscritos, el público lector se planteaba también el dilema ¿escrito a mano o de imprenta? Seguramente fuera así, ya que el ser humano es fatigoso por naturaleza y no soporta que haya más de una opción para nada; siempre tiene que haber algo correcto y algo incorrecto.

Es por eso que, a día de hoy, existen muchos detractores de los libros en digital y se niegan a que avancen en el mercado, alegando que la lectura tradicional es la única aceptable y no se debe perder. Por otro lado, están los extremistas de la vida moderna, que defienden a toda costa el progreso y afirman que los libros digitales son el futuro y no podemos seguir almacenando libros físicos, que solo sirven para coger polvo. He escuchado y leído todo tipo de opiniones e, incluso, me han preguntado directamente qué es lo que prefiero. Y siempre contesto lo mismo: no sé cuánto tiempo durará el tránsito entre el libro físico y lo digital, pero mientras coexistan ambos, me quedo con los dos. Tengo una estantería llena de libros y también un libro electrónico. No entiendo por qué tenemos que elegir. ¿Qué hay de malo en aprovechar las ventajas que tienen los dos tipos de lectura?

Las ediciones en físico son mucho más bonitas y hay libros que necesitas tener; ya sea porque son tus favoritos o porque son tan preciosos que te encanta verlos colocados en tu librería. Además, no hay nada como ese olor a libro (nuevo o viejo, me encantan los dos) y la sensación de pasar las páginas. He de confesar que me decanto un poco más hacia los libros en papel, pero creo que es solamente por la costumbre. Y que, tarde o temprano, por mucho que le pese a algunos, nuestras maravillosas bibliotecas y librerías personales serán solo un recuerdo o un bonito adorno de la casa. Porque las futuras generaciones vendrán pisando fuerte para descartarlos de su día a día.

En cuanto a las ventajas de los libros electrónicos, sobra decir que son super fáciles de transportar, no ocupan espacio en casa y ¿qué decir del precio? Las diferencias son abrumadoras. Hay libros que en papel cuestan casi veinte euros, mientras que su versión digital la consigues por el módico precio de 5,99 euros. La verdad es que, si no fuera por el apego y el cariño que le tenemos a nuestros queridos ejemplares físicos, los libros digitales ya les habrían hecho morder el polvo en el mercado. Sin embargo, eso tendría también su parte mala; en el momento en que los libros electrónicos le gane a los libros en papel, estoy segura de que esa diferencia de precio se invertirá. Pero, hasta que eso ocurra, todavía quedan románticos y gente que, como yo, intenta utilizar lo bueno de cada versión. Yo recomiendo que se lean en digital libros ligeros, de esos que puedes leer en el tren o en un día de playa. Mientras que los libros clásicos, las sagas y las ediciones bonitas sigan adornando nuestras estanterías, aunque solo sea por el placer de pasar sus páginas.

Universo literario II – Un escritor antequerano

Tal y como os conté por Instagram hace un par de semanas, justo rondando la fecha del Día del Libro, asistí a la presentación de un libro de Juan Alcaide, escritor antequerano. Allí, nos obsequiaron a todos los presentes con la edición de su último libro, póstumo, y que no será puesto a la venta. La edición ha sido llevada a cabo con la colaboración del Ayuntamiento, la Academia de las Nobles Artes de Antequera, editoriales locales y algunos ilustradores de la ciudad. Al ser un autor paisano mío, que habla en su obra de tantos lugares por los que yo paso cada día, me gustaría dedicarle esta entrada, para contaros un poco sobre él.

Yo no lo conocía, supe de su existencia cuando leí los eventos literarios que había organizados para el mes de abril. Así decidí informarme sobre su vida y obra, antes de ir a la presentación. Se trata de un personaje ilustre de Antequera que, además de escribir, dedicó toda su vida laboral a ejercer la abogacía. Nació en 1930, estudió Derecho en la Universidad de Granada y fue director del periódico local. Falleció en 2015, dejando un legado de obras y ensayos, entre los que destacan: Mi ciudad, Gastronomía antequerana, Elogio y nostalgia al viejo instituto, Política y Literatura, Introducción al mundo poético de José Antonio Muñoz Rojas o Memorial de retaguardia.

Hoy, en concreto, vengo a hablaros del último libro que escribió y que no zpudo publicar en vida: Los palacios de la memoria. Para ser la primera toma de contacto con este escritor, he de decir que me ha gustado bastante su forma de narrar. A pesar de utilizar un lenguaje demasiado recargado y barroco para mi gusto, se aprecia perfectamente que Juan Alcaide sabe «contar cosas». Es decir, hay muchos libros muy bien escritos, pero todos sabemos a qué me refiero cuando digo que un escritor tiene algo innato, que le sale solo, para narrar una historia. En este libro del que os hablo, nos habla de sus primeros nueve años de vida, de su familia y su relación con ella, de cómo vivió la Guerra Civil y de cómo le afectó la ausencia de su padre durante los tres años que duró el conflicto. Lo que más me ha gustado ha sido poder conocer cómo era Antequera por aquel entonces. Siempre he conocido las etapas y las consecuencias de la guerra en España, pero nunca de manera específica en Antequera. Me ha encantado entender los pensamientos y los miedos de la gente de aquella época, lo que sufrieron y ver la transformación de la ciudad antes, durante y después de la guerra.

También me ha llamado la atención que sus anécdotas me recordaran tanto a algunas que me contaban mis abuelos de la guerra. Me han transmitido los mismos miedos y la misma angustia. Aunque el autor lo hace de manera sutil, te relata los hechos sin que llegues a sufrir demasiado leyéndolos. Su lenguaje es muy reflexivo, se trata de un libro con un carácter bastante introspectivo. Por otro lado, utiliza algunos términos y expresiones antequeranas, lo cual ha hecho que tenga una relación cercana y estrecha con la obra. La verdad es que me ha gustado mucho y creo que, seguramente, leeré algo más de este escritor.

Universo literario I – Deuda con los clásicos de la literatura española

Si miro mi estantería, veo distopía, novela histórica, fantasía, romance y hasta suspense. Sin embargo, apenas he leído libros que se consideren «clásicos» dentro de la literatura universal, dentro del canon nacional o internacional. Excepto algunos que leí porque eran lectura obligatoria en el colegio, los demás solo los conozco de oídas, de haberlos estudiado y saber que están ahí.

Así pues, considero que tengo una deuda pendiente con esos clásicos literarios que todo el mundo debería conocer, sobre todo los aficionados a la lectura. Por supuesto, las obras contemporáneas son estupendas y algunas, estoy segura, llegarán también a considerarse clásicos algún día. Pero creo que, para tener un criterio razonable a la hora de juzgar un libro, es muy necesario conocer las obras que han abierto el camino en el pasado. Además, me he dado cuenta de que, en ocasiones, no entiendo citas o alusiones a otras obras, dentro del libro que esté leyendo. Y considero que esa intertextualidad es algo fascinante y muy inteligente; no me gustaría perderme, o leer de pasada, frases que significan más de lo que parece a primera vista.

Para evitarme un sofoco de los grandes, he pensado que voy a dividir esos clásicos por países (o lenguas, más bien). Es decir, en primer lugar, voy a centrarme en las obras de la literatura española. Cuando acabe con ellos (a saber cuándo), me dedicaré a los clásicos de la literatura inglesa, luego alemana, italiana, francesa, etc. Una vez elegido el canon literario español, he seleccionado los clásicos por etapas, para intentar leer obras importantes de todas las épocas históricas. El esquema me ha quedado así:

Edad Media:

El cantar de Mío Cid, anónimo

El libro del buen amor, Arcipreste de Hita

Los milagros de Nuestra Señora, Berceo

El conde Lucanor, Don Juan Manuel

Transición al Renacimiento:

La celestina, Fernando de Rojas

Las coplas, Jorge Manrique

Renacimiento:

Amadís de Gaula, Rodríguez de Montalvo

Poesía, Garcilaso de la Vega

Poesía, Fray Luis de León

El lazarillo de Tormes, anónimo

Barroco:

Sonetos, Góngora

El teatro, Lope de Vega

Poesía y prosa, Quevedo

La vida es sueño, Calderón de la Barca

Ilustración y Neoclasicismo:

El sí de las niñas, Moratín

Cartas eruditas, Feijoo

Fábulas, Samaniego

Romanticismo:

Poesía, Rosalía de Castro

Artículos, Larra

Don Juan Tenorio, José Zorrilla

El estudiante de Salamanca, Espronceda

Realismo:

Pepita Jiménez, Juan Valera

Fortunata y Jacinta, Galdós

La regenta, Clarín

Naturalismo:

La cuestión palpitante, Emilia Pardo Bazán

La barraca, Blasco Ibáñez

Modernismo:

Rayuela, Julio Cortázar

La ciudad y los perros, Vargas Llosa

España invertebrada, Ortega y Gasset

La voz a ti debida, Pedro Salinas

Donde habite el olvido, Cernuda

Diálogos del conocimiento, Vicente Alexandre

Marinero en tierra, Alberti

La casa de Bernarda Alba, Lorca

Yerma, Lorca

Romancero gitano, Lorca

Posmodernismo:

El Aleph, Borges

Greguerías, Gómez de la Serna

Azul, Rubén Darío

San Manuel Bueno, mártir, Unamuno

El árbol de la ciencia, Pío Baroja

Castilla, Azorín

Soledades, Antonio Machado

Luces de bohemia, Valle-Inclán

Poesía, Manuel Machado

Literatura de posguerra:

Hijos de la ira, Dámaso Alonso

La familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela

La colmena, Camilo José Cela

El camino, Delibes

Renovación literaria:

Tiempo de silencio, Luis Martín Santos

Como se puede observar, mi incultura en cuanto a los clásicos de la literatura española es bastante elevada. Me avergüenzo y quiero remediarlo. Por lo tanto, voy a intentar leer los que aparecen en esta lista, ya que son un resumen (me he saltado muchas obras) de las diferentes etapas. Algunas obras son ligeras y fáciles de leer, así que a lo mejor lo consigo antes de lo previsto. De todas formas, no voy a ponerme una fecha límite. Si alguien quiere darme su opinión o consejo sobre alguno de los libros que aparecen arriba, adelante. ¡Acepto recomendaciones!