Reseñas de traducciones LXVI – Lo que el viento se llevó

Margaret Mitchell, Lo que el viento se llevó (Gone with the wind); traducción del inglés realizada por Juan G. de Luaces y Julio Gómez de la Serna, Barcelona, Ediciones B, 2020, (Maxi), 984 pp., ISBN 978-84-1314-128-2

Lo que el viento se llevó fue la primera y única obra de la periodista estadounidense Margaret Mitchell (1900-1949), pero no necesitó más porque con ella conoció la fama internacional. Comenzó a escribirla en 1926, mientras trabajaba como redactora en un periódico, y la terminó en 1936. De Atlanta de toda la vida, utilizó su pasión por la historia de su país para acumular documentos e información sobre la Guerra de Secesión y darle forma a la historia de Scarlett O’Hara. Porque eso es Lo que el viento se llevó y me gustaría dejarlo claro ya en la introducción: a pesar de ser conocida como una gran historia de amor (que también lo es), es una novela histórica y, además, claramente partidista en favor de los estados sureños, Los Confederados.

Mitchell murió muy joven a causa de un accidente de tráfico y hasta esa fecha pudo ver cómo se vendieron ocho millones de ejemplares de su novela. A día de hoy, se han vendido más de veintiocho millones y ha sido traducida a veintisiete idiomas, incluido el braille. Ganó el premio Pulitzer y, dos años después de ver la luz, fue adaptada al cine dando lugar a la película que todos conocemos, ganadora de ocho Premios Oscar, entre los que se encuentra el primero que se otorgó a una actriz negra (Hattie McDaniel), a la que se le negó la asistencia a la presentación de la película por culpa de la segregación racial del momento.

Argumento

Scarlett O’Hara vive en Tara, una gran plantación del estado sureño de Georgia, y está enamorada de Ashley Wilkes, que en breve contraerá matrimonio con Melanie Hamilton. Estamos en los prolegómenos de la Guerra de Secesión y todos los jóvenes sureños muestran su entusiasmo por entrar en combate, excepto el atractivo Rhett Butler.

Edición, traducción y estructura de la obra

Cuando lo compré lo primero que pensé fue que se iba a romper el lomo al abrirlo. Un libro de casi mil páginas, con tapa blanda y las hojas finas como la seda. Pero ha resultado ser bastante resistente. Después de darle batalla durante todo el verano, podría pasar por nuevo. Lo que no me ha gustado es el tamaño de la letra y el nulo interlineado. Entiendo que es una obra muy extensa pero, antes de cansar la vista leyendo tres mil palabras en una carilla, habría preferido unas cuantas hojas más.

En cuanto a la estructura, la historia se divide en cinco partes y sesenta y tres capítulos que, a excepción de los últimos, son muy largos. La traducción es de Juan G. de Luaces y Julio Gómez de la Serna (hermano del escritor Ramón Gómez de la Serna), firmada en 1977. Me ha gustado porque no me ha hecho sentirme incómoda ni he tenido que parar en ningún momento. No ha importunado mi lectura. Me ha parecido curioso ver que en las treinta y siete ediciones recogidas en español, siempre han utilizado la misma traducción. Y digo que es curioso porque en ocasiones he visto u oído diferentes traducciones de una misma palabra/frase. Por ejemplo, hay gente que conoce a la protagonista como Scarlett (original) y otros que la llaman Escarlata. O una de las frases más importantes de Rhett Butler, «My dear, I don’t give a damn», tiene también distintas versiones: Me importa un comino, me importa un bledo, eso no me importa… No sé si se debe a la mezcla con los diálogos doblados de la película o a que simplemente cada editorial ha revisado la traducción y le ha cambiado estos pequeños detalles.

Opinión

Este libro me ha acompañado durante los dos meses de verano y solo por eso le guardo cariño. Aunque cuando empecé a leerlo sentía que me estaba contando de más, cuando lo he terminado me he dado cuenta de que todo era importante para contribuir a contar la historia. Para no escribir un batiburrillo sin sentido, voy separar la opinión en bloques: lo que no me ha gustado, lo que me ha sorprendido y lo que me ha gustado.

Su ritmo irregular entra en el primer apartado. Me desconcertaba que estuviera capítulos enteros hablando del linaje materno de Scarlett y a la hora de contar una boda entre dos personajes importantes se sirviera de tres líneas. Y no estoy exagerando. Ese aspecto es el que menos me ha gustado del libro, porque me absorbía y me empujaba de forma intermitente. Había partes en las que no podía parar y otras en las que necesitaba hacerlo.

Con respecto a la sorpresa, ha venido causada por la forma en la que se habla de la esclavitud. No me ha extrañado que haya racismo, ya que estamos hablando de una novela ambientada en la Guerra de Secesión, en Georgia, estado del sur. Tenía claro que iba a contener racismo. Sin embargo, no había investigado a la señora Mitchell y no esperaba la idea que transmite de que las plantaciones eran el paraíso. Y no es que lo haga mediante lecciones ocultas o reflexiones profundas, es que presenta a los esclavos desde un paternalismo tal, que parece que el sueño de su vida sea: de mayor quiero ser esclavo. No representa la realidad de lo que fue y romantiza la vida en lo que se conoce como el Viejo Sur. Al principio fue muy raro leer este tipo de escenas y no me sentía a gusto, ya que tengo a Octavia Butler y su Parentesco todavía muy frescos. Pero me hizo reflexionar y en cuanto me di cuenta de que la autora tenía cero imparcialidad en el asunto esclavitud/abolicionismo, lo asumí y comencé a disfrutar de la novela.

Va más allá y con esto entramos en la parte donde os cuento lo que más me ha gustado. Ha sido la primera obra que leo ambientada en ese contexto histórico y me ha gustado conocerlo, al menos en parte. Solo sabía lo básico que me enseñaron en el colegio, de forma superficial, pero Margaret Mitchell profundiza en el tema. Desde los detonantes de la guerra hasta el desenlace, pasando por los cuatro años de conflicto bélico que va introduciendo en medio de la vida de Scarlett. Aunque repito que hay que tener en cuenta que ella nos da su visión de la guerra, la versión de los perdedores. A veces se nos olvida que una guerra destruye todo a su paso y beneficia solo a unas pocas personas; el resto, la población civil, va de cabeza a la pobreza y el sufrimiento. Esto es lo que nos presenta Lo que el viento se llevó: cómo se trunca la vida de unas personas que conocen un único estilo de vida (me ahorro los juicios éticos), lo pierden todo y tienen que aprender a vivir de nuevo, a reconstruirse mental y físicamente. Conocemos a un montón de personajes, algunos más prescindibles que otros, que entre todos construyen la realidad de nuestra protagonista, Scarlett O’Hara. Es un personaje espectacular, con un crecimiento y una evolución increíbles. La conocemos con dieciséis años y nos despedimos de ella cuando tiene veintiocho. Más de una década viendo cómo consigue todo lo que se propone. Es altanera, egoísta y materialista a más no poder; pero también es incansable y nunca se rinde. Pasa por una serie de adversidades que combate sin miramientos. Gracias a la mítica frase: «Ya pensaré en esto mañana, si lo hago ahora me volveré loca», que se convierte en su mantra durante toda la novela, consigue salir airosa de más de un problema. Se enfrenta a la sociedad de su época, que no soportaba ver a una mujer independiente hacer cosas de hombres y le da un portazo a las habladurías que corren a su alrededor, porque sigue haciendo lo que le da la gana. Para mí Scarlett ha sido todo un descubrimiento; es uno de esos personajes que no se olvidan. También me han encantado sus conversaciones con Rhett, otro de los protagonistas, la horma de su zapato. Son iguales y por eso la tensión entre ellos no termina. Una relación extraña, intensa y tormentosa en la que entras de lleno como lector y de la que es muy difícil salir. Ashley Wilkes y Melanie Hamilton son los que completan la bancada de personajes principales y he de decir que me han puesto nerviosa durante las casi mil páginas. Sobre todo Ashley. Reconozco que Melanie es un buen personaje que sabe actuar cuando tiene que hacerlo, pero su apocamiento me ha sacado de quicio. Es la antítesis de Scarlett, lo que la convierte en su única amiga.

He disfrutado el libro y lo recomiendo sin dudar. El contexto histórico, la historia de amor y la superación personal de Scarlett merecen la pena, siempre que se lea con perspectiva y teniendo en cuenta la imparcialidad de la autora. Creo que es un libro que deja huella, porque te atrapa sin que te des cuenta y te rompe un poquito por dentro. Además, los acontecimientos de la quinta y última parte dejan sin aliento, para desembocar en un final que, desde mi punto de vista, es perfecto. No podía ser de otra manera. Estoy deseando ver la película y contemplar a Vivien Leigh en acción.

Publicado por

PaulaC.

Amante de la literatura, la traducción y la edición.

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