Reseñas de traducciones LXIV – «La edad de la inocencia»

Edith Wharton, La edad de la inocencia (The age of innocence); traducción del inglés realizada por María Rosa Duhart, Barcelona, RBA, 2020, (Novelas eternas), 309 pp., ISBN 978-84-1329-228-1

La edad de la inocencia fue publicada en 1920, aunque su historia se sitúa en torno a 1870, en el núcleo de la alta sociedad de Nueva York, sobre la que yo nunca había leído y me ha encantado conocer. Se convirtió en la novela favorita de muchos y en un auténtico best seller. Edith Wharton (1862-1937) fue la primera mujer en ganar el premio Pulitzer. Gracias a su buena posición social, pudo dedicarse a viajar y a la escritura, y publicó muchas obras entre las que se cuentan novelas, poemas, relatos góticos y libros de viajes. A pesar de pertenecer a la clase alta, sus obras tenían una dosis fuerte de crítica hacia las imposturas sociales y, algo curioso, se declaró contraria al movimiento feminista de aquella época, aun cuestionando de forma abierta el papel de la mujer dentro del matrimonio y de la sociedad en general.

Otros títulos de Wharton son La casa de la alegría, Un hijo en el frente, La sombra de la duda o Ethan Frome.

Argumento

«Al amable mundo de convenciones sociales estrictas en el que se mueve, aparentemente sin roces ni contrariedades, la alta sociedad de nueva york de finales del siglo pasado, regresa de Europa la inquietante condesa Olenska. En el fondo de esta extraordinaria historia de una gran pasión subyace el conflicto entre dos mundos: el de las viejas familias patricias norteamericanas y el de los nuevos ricos».

Edición, traducción y estructura de la obra

Pertenece a la colección Novelas eternas, de RBA, de la que ya he hablado en varias ocasiones. Unas, bien y otras, muy mal. Podéis indagar por el blog si queréis. Esta vez, para mi sorpresa, la traducción me ha gustado. He encontrado otras tres traducciones de la traductora, María Rosa Duhart: David Copperfield, Los miserables y Oliver Twist; todas para la editorial Andrés Bello, de Chile. Me ha parecido un texto fluido y no he necesitado releer las frases para comprenderlo (que ya es mucho). Además mantiene el registro de la época y el tono de cada personaje.

La novela se divide en treinta y cuatro capítulos, no demasiado largos, lo que le aporta un plus de facilidad a la lectura.

Opinión

El libro comienza creando una confusión tremenda con la presentación de las familias más importantes de la sociedad neoyorkina de la época. Muchos nombres y apellidos emparentados por casamientos. Dentro de este lío, destaca nuestro protagonista, Newland Archer. A pesar de toda la mezcolanza de personas, es fácil reconocer cuáles van a ser los verdaderos papeles importantes y, después de tres o cuatro capítulos, acabas identificando a todo el mundo sin problemas.

Poco a poco, la autora nos mete en la mente de Archer y nos convierte en participantes de su fuerte crítica social. Desmantela lo clasista, machista y absurdo que se esconde detrás de las cenas de gala y los apellidos importantes. Y no deja de sorprender que Wharton lo haga a principios del siglo XX y por boca de un hombre. Durante toda la historia vemos cómo Archer se mueve entre dos realidades: la que le imponen y la que lo hace libre. Sus debates internos, así como las decisiones que toma, son muy interesantes.

Los personajes femeninos más significativos, May y Ellen, me han parecido muy adecuados para crear el nudo de la novela (a pesar de que me gustaría que hubiesen estado más desarrollados). Porque, para mí, ellas han sido las verdaderas protagonistas aunque, como digo, se podría haber profundizado más en ellas. May Welland y Ellen Olenska han funcionado como la antítesis perfecta para hacer temblar los cimientos de Archer. Gracias a ellas se plantea todo lo que vemos reflejado a modo de crítica social.

Finalmente, después que el último tercio de libro empezara a renquear y a hacerse lento, debo decir que el final me dejó perpleja y maravillada a partes iguales. Creo que ha sido de los desenlaces más coherentes y adecuados que he leído en mucho tiempo. La manera que tiene la autora de cerrar la historia hace que todo se ensamble y deje al lector con un suspiro a medias, para bien o para mal. Así que, aunque no me haya reencontrado con la magnífica Wharton que conocí en el relato Los ojos, la carga crítica de la historia y su colofón han hecho que merezca la pena para mí.

Publicado por

PaulaC.

Amante de la literatura, la traducción y la edición.

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