Reseñas de traducciones LVII – «Siempre hemos vivido en el castillo»

Shirley Jackson, Siempre hemos vivido en el castillo (We have always lived in the castle); traducción del inglés realizada por Paula Kuffer, Barcelona, Editorial Minúscula, 2012, (Tour de force), 204 pp., ISBN 978-84-945348-6-7

Siempre hemos vivido en el castillo, publicada en 1962, fue la última novela de Shirley Jackson (1916-1965). Esta escritora, conocida por sus cuentos y novelas de misterio y terror gótico, ha sido influencia para numerosos autores contemporáneos del género, como Stephen King o Donna Tartt. Para los que no la conocían, seguro que la descubrieron gracias a la adaptación de su obra La maldición de Hill House. En vida, fue una escritora conocida pero no gozaba de la fama que tiene ahora. Era madre de cuatro hijos y lo compaginaba con la publicación de sus relatos. No le gustaban las entrevistas ni las exposiciones públicas y tampoco se conoce que tuviera una vida feliz. Se sentía oprimida en su matrimonio y en la sociedad en la que vivía. Quizá por eso descargaba sus ansiedades en la escritura de terror.

Argumento

Merricat lleva una vida solitaria en una gran casa apartada del pueblo. Allí pasa las horas recluida con su bella hermana mayor y su anciano tío Julian, que va en silla de ruedas y escribe y reescribe sus memorias. La buena cocina, la jardinería y el gato Jonas concentran la atención de las jóvenes. En el hogar de los Blackwood los días discurrirían apacibles si no fuera porque algo ocurrió, allí mismo, en el comedor, seis años atrás.

Edición, traducción y estructura de la obra

La obra se divide en diez capítulos largos. Es una novela corta y no tiene mucha importancia la longitud de los mismos, sin embargo, habría preferido que ocuparan menos páginas, aunque hubiese más capítulos, para acelerar el ritmo de lectura.

La edición empieza y termina con la historia. No tiene índice ni un famoso posfacio, escrito por Joyce Carol Oates, en el que la escritora analiza al dedillo cada personaje y situación. Me habría gustado mucho que lo hubieran incorporado porque tiene pinta de ser bastante clarificador; me quedé con muchas preguntas una vez cerré el libro. Por lo que he podido averiguar, dicho posfacio estaba en la primera edición, pero desapareció en la segunda, de 2017. En cuanto al exterior, es de tapa blanda con solapas y una cubierta totalmente acorde con el ambiente de la historia.

Paula Kuffer, la traductora, es además Doctora en filosofía y profesora en la Universidad de Barcelona de Ética y Políticas Contemporáneas. Hay diez obras registradas traducidas por ella, entre las que se encuentran otras de Shirley Jackson y otros títulos de Nathaniel Hawthorne, Doris May Lessing, Maxim Biller o Sigmund Freud. Se nota que es una traductora asidua de Jackson porque ha sido capaz de transmitir su estilo. La voz narradora de Merricat me parece compleja y creo que Kuffer ha sabido mantenerla en español.

Opinión

De esta autora conocía «La maldición de Hill House», solo por la serie; no he leído la novela. Quizá por tener ese referente, esperaba pasar más miedo leyendo este libro. Esperaba más miedo y más misterio. Por otro lado, la historia es desconcertante y perturbadora al máximo. No me he asustado, pero sí me ha invadido la inquietud durante todo el relato. La narración de Merricat, sus explicaciones del mundo que la rodea, son tan directas e inocentes que a veces da la sensación de que te está hablando una niña pequeña. Y cuando caes en la cuenta de que tiene dieciocho años, se te ponen los pelos de punta. Con respecto al misterio, antes de llegar a la mitad intuía quién, pero no sabía el cómo ni el por qué. Y creo que eso es justo lo que pretendía la autora: incomodar al lector, confundirlo, turbarlo. No quiero desvelar nada, así que lo dejo ahí.

La verdad es que está escrita de una forma brillante. La familia Blackwood te absorbe desde la primera página y sus rutinarios días, su relación con la gente del pueblo y sus misteriosas reacciones se convierten en algo normal. Lo extraño pasa a ser habitual para el lector y ahí está la magia. Quieres entender y posicionarte, pero temes caer en la trampa. No se me ocurre otra forma de resumir las sensaciones que transmite esta novela. Me ha parecido una genialidad, no tanto por la historia en sí, sino por cómo lo cuenta. Y, por supuesto, también por sus personajes. Si Merricat es alguien singular, ya no os digo Constance, la hermana mayor, que reacciona con una normalidad incomprensible ante situaciones todavía más sorprendentes.

Cuando terminé de leerlo, necesité buscar información de manera urgente. Quería que alguien me explicara lo que acababa de leer (así fue cómo descubrí la existencia del posfacio). Pero después comprendí que esa era la gracia del libro. Cada uno puede interpretar lo que quiera. Lo recomiendo mucho. Porque te mantiene enganchada todo el tiempo y tiene más trasfondo del que aparenta. De hecho, creo que lo releeré en algún momento porque tengo la sensación de haberme perdido más de una cosa.

En 2018 se estrenó su adaptación al cine, por si estáis interesados. Yo no voy a verla por ahora, porque siempre lo paso peor con las películas que con los libros de este género, pero he echado un vistazo y han cambiado alguna cosa. Sin embargo, creo que el ambiente lo han trasladado muy bien.

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