En esta entrega de «Autores coetáneos» vengo a hablaros de dos de las figuras más importantes del Siglo de Oro español; sin embargo, entre ellos existía una relación tensa y no se tenían en alta estima. Se trata del escritor Miguel de Cervantes y del dramaturgo Lope de Vega. Ambos vivieron a mediados del siglo XVI y principios del XVII y compartieron escena en el ámbito de la literatura española.

Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares, en el año 1547, y murió en Madrid, en 1616. Fue un escritor y soldado español, que no recibió en vida el reconocimiento que merecía. Escribió novela, poesía y teatro; podríamos decir que «tocó todos los palos». Poco se puede decir que no se conozca ya de este ilustre individuo y mi intención aquí no es relatar su biografía. Se necesitaría una entrada muy larga para ello. Me limitaré a dar las pinceladas básicas de su vida y obra, para así poder ponernos en contexto y compararlo con el otro autor de hoy.

Era el tercero de cinco hijos que tuvo su padre, que era cirujano. De los veinte primeros años de su vida no se conoce prácticamente nada, solo que en 1566 se instala en Madrid y poco tiempo después inicia su carrera de escritor con algunas obras de poesía. En 1571 se alista en el ejército, junto a su hermano Rodrigo, y combatieron en la batalla de Lepanto; ahí recibió tres disparos, uno de los cuales le hizo perder su mano izquierda, dando lugar al nombre «manco de Lepanto». Tras una serie de batallas, decide volver a España para recibir sus condecoraciones. Sin embargo, durante el camino en el año 1575, es capturado como esclavo y llevado a Argel, donde permanece cinco años. Este hecho, es uno de los que más marcan las obras de Cervantes. Finalmente, consiguen rescatarlo en 1580. En los años posteriores, tiene una hija con Ana Franca de Rojas y, poco después, se casa con Catalina de Salazar. Cuando tenía sesenta y ocho años, murió a causa de la diabetes.

A partir de su rescate, volvió a crear literatura con algunas obras teatrales, intentando aprovechar el impulso que habían cogido los espectáculos en España. El teatro siempre fue su pasión, aunque no le dio ni reconocimiento ni soltura económica. Porque, al contrario de lo que se pueda pensar, Miguel de Cervantes no vivió como un rico o como alguien de una escala social alta. Se conservan once comedias completas y algunos entremeses, como La gran sultana o El gallardo español. Su primera novela fue La Galatea, publicada en 1585. Pero, sin duda alguna, su obra cumbre fue El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605). Obra conocida y famosa en el mundo entero, traducida y copiada, a la que le han salido hasta continuaciones de otros autores. Dentro del canon literario español, es la obra más importante, además de una de las más significativas de la literatura universal. Se considera la primera novela moderna y la primera que rompe con el género de las novelas de caballerías, puesto que se burla de ellas. La influencia de don Quijote en el resto de novelas del mundo es innegable. Otra de sus obras más importantes son las Novelas ejemplares, publicadas en 1613: una colección de doce novelas cortas, de carácter moral y didáctico.

Por otro lado, tenemos a Lope de Vega Carpio, autor de poesías y obras de teatro que triunfó en su época e, incluso, sigue triunfando a día de hoy. Nació en Madrid en el año 1562 y murió en 1635, en la misma ciudad. En este caso, tampoco es necesario explayarse  con su biografía, ya que es conocido por todos. Perteneció a una familia humilde, junto con sus padres y sus cuatro hermanos. Hay que destacar que pasó algunos años viviendo encasa de su tío, don Miguel de Carpio, inquisidor de Sevilla, que influyó en su educación. Siempre brilló por su inteligencia y desde muy pequeño ya leía en latín y en castellano. Tenía un don para la escritura: su primera comedia la escribió entre los once y los doce años. Siempre tuvo una conducto libertina, por lo que sus protectores dejaron de pagarle los estudios y tuvo que empezar a trabajar de secretario de gente noble, mientras escribía alguna que otra pieza teatral. También estudió matemáticas y astrología, hasta que un lío de faldas lo llevó al destierro de la corte durante casi ocho años. En 1598 se casó y tuvo cuatro hijos, aunque nunca dejó a sus antiguas amantes, ni a los hijos que tenía con ellas. En el año 1614, tras una serie de fallecimientos de familiares, Lope de Vega decide ordenarse sacerdote. Sin embargo, el sacerdocio no le impidió seguir con sus relaciones y amoríos, montando más de un escándalo.

En cuanto a su obra, tiene cuatro novelas publicadas: La Arcadia, El peregrino de su patria, La Dorotea y Pastores de Belén. También escribió poesía, entre la que destacan las Rimas sacras, que escribió cuando se convirtió en sacerdote. Pero por lo que destacó en su carrera literaria, fue por sus obras de teatro. Es el creador del teatro clásico español y su obra Arte nuevo de hacer comedias lo confirma. Mezclaba tragedias y comedias en una sola obra, además de no respetar en absoluto las leyes, en ese momento impuestas, del teatro italiano. Así, consiguió hacerse con un hueco y un nombre en el Siglo de Oro español. Algunas de sus piezas son: La dama boba, La moza del cántaro, El caballero del milagro, Los locos de Valencia, El perro del hortelano o Fuenteovejuna.

Como se puede observar, las vidas de estos dos coetáneos fueron muy diferentes. Aún así, y con una diferencia de edad de quince años, se convirtieron en íntimos amigos. Se lanzaban halagos allá por donde iban y también en sus escritos. Cervantes llegó a llamar a Lope de Vega «monstruo de la naturaleza», por su capacidad para crear. Sin embargo, la pasión de Cervantes siempre fue el teatro, un escenario en el que nunca llegó a triunfar del todo. Mientras tanto, su amigo se ganaba la vida con dicha pasión. Poco a poco, el autor del Quijote dejó de contener su frustración hacia la figura del que hasta entonces era su amigo, y comenzó la mala relación. Esto, por supuesto, no está comprobado; no se conoce la razón real por la que se pelearon. Tampoco se sabe quién inició las discusiones; algunos dicen que Lope de Vega tenía mucho ego y se veía superior a los demás, y otros dicen que la envidia pudo con Cervantes. Fuera como fuese, la verdad es que acabaron en una «batalla campal» de textos y publicaciones atacándose el uno al otro.

Una verdadera lástima, puesto que la conjunción de dos genios como estos habría dado lugar a una obra magnífica. Imaginad que hubieran trabajado mano a mano en una novela o una pieza teatral. Seguramente se habría convertido en la obra que representara a la literatura española, a lo largo de todos estos siglos.