Las tres entradas anteriores de esta sección han sido completamente técnicas. Es decir, en ellas solo expuse unos principios y unas pautas que ya estaban impuestas, de manera casi didáctica. Creo que es un contenido útil para quien se esté iniciando en la traducción literaria, ya que supone la base de la disciplina. Sin embargo, para la entrada de hoy, me voy a salir del papel de «profesora» y voy a dedicarla a plantear mi opinión personal. Quiero dejar claro que, por supuesto, no se trata de correcta o incorrecta, ni de una ley universal; sino que es mi visión sobre este campo, que lleva siendo parte de mí desde hace ocho años.

En cuanto a la pregunta del título, mi respuesta es clara y sencilla: no. Este es uno de los miles de dilemas que se plantean con la traducción y en el que yo me decanto, en este caso concreto, por el bando de los negativos (un ensayo muy interesante es Miseria y esplendor de la traducción, de Ortega y Gasset). Y entonces os preguntaréis que, si tanto me gusta la traducción literaria, ¿cómo es posible que no crea en ella? Porque soy realista. Para que me entendáis, empecemos por analizar de manera resumida desde la traducción técnica de un manual de aspiradoras, hasta la traducción de un soneto de William Shakespeare.

El mundo de la ciencia y la tecnología tiene un vocabulario específico. Para que todos los profesionales de esos campos puedan entenderse fácil y rápido, es necesario que exista una nomenclatura estándar de la mayoría de conceptos. Son términos, en muchos casos, complejos pero fijos. De hecho, hay palabras que ni siquiera se traducen y se dejan en la lengua en la que se inventaron. Además, después de traducir diez manuales de instrucciones de cualquier aparato, o diez prospectos de cualquier medicamento, un traductor científico-técnico es capaz de construir un glosario que le sirva de base para todo tipo de manuales o prospectos futuros. Así pues, la traducción científico-técnica no es más fácil ni más difícil, sino más metódica y con muy poca implicación humana. De este extremo, pasamos al término medio: la traducción periodística y publicitaria. En este tipo de textos ya podemos encontrar frases hechas, eslóganes o expresiones propias de una lengua viva que, a la hora de trasladarlas a la lengua meta, tienen que pensarse un poco más (o bastante, diría yo). Aquí entra en juego la equivalencia dinámica de Nida, una técnica con la que se pretende crear en el receptor de la traducción la misma reacción que tuvo el receptor del original. Aunque eso implique cambiar palabras o frases enteras del texto. Aunque conlleve cambiar el sentido del eslógan o del anuncio, ya que el objetivo aquí es el público. Por último, llegamos a la traducción completamente literaria; en ella se incluyen textos narrativos, líricos y el teatro. De esas categorías, quizá los más complicados de traducir sean los textos líricos, la poesía. De hecho, me parece imposible por completo conseguir traducir un poema. Sería necesario mantener la métrica, la rima y el sentido. Es algo muy complicado y, por ahora, no conozco a nadie que lo haya hecho bien. Sí, he leído poemas muy bien traducidos, en cuanto a ritmo y métrica, pero que no tienen sentido ninguno en español. Y la solución contraria: prosificar, o cambiar la rima, de un poema con tal de transmitir su sentido completo. Por otro lado, creo que la dificultad que tienen una novela y una obra de teatro para ser trasladadas a otro idioma es, sobre todo, la construcción de los personajes. Puesto que una manera de ser se manifiesta mediante el lenguaje, hay que conseguir crear el mismo personaje, con el mismo carácter, pero utilizando las estrategias lingüísticas de la lengua meta. Lo que para un inglés es una persona sarcástica, un español puede percibirlo como antipatía o sequedad. Por lo tanto, hay que tener muy en cuenta cómo sería ese personaje en la cultura de llegada, antes de traducir sus diálogos.

Quizá mi esta opinión cambie algún día, no lo sé. Me quedan muchas cosas por leer, por comprobar y por aprender. En el caso de que ocurra, escribiré una entrada retractándome de todo lo que acabo de decir aquí :).