Reseñas de traducciones XVI – «Cómo ser una bruja moderna», las leyes que toda bruja debería conocer

Gabriela Herstik, Cómo ser una bruja moderna (Craft. How to Be a Modern Witch); traducción del inglés realizada por María Angulo Fernández, Barcelona, Roca Editorial de Libros, 2018, 287 pp., ISBN 978-84-17305-03-1

Cómo ser una bruja moderna es el segundo libro publicado de Gabriela Herstik. El original se publicó en el año 2018 por un sello americano de la editorial Penguin y, en octubre de ese mismo año, Roca Editorial ya tenía la traducción en el mercado. Hasta hoy, se han hecho tres reimpresiones de esa edición. Gabriela Herstik es bruja, experta en moda y escritora. Tiene otro libro, que no está traducido al español, titulado Inner With: A Modern Guide to the Ancient Craft. Además, tal y como ha dicho en sus redes sociales, está preparando la publicación de su tercera obra. Por otro lado, colabora con revistas como NYLON, i-D, Broadly, The Numinous o Sabat Magazine, en las que escribe columnas sobre espiritualidad, feminismo y brujería. Concretamente, la obra que vamos a analizar hoy es una especie de manual o guía sobre la brujería moderna.

Si queréis leer su sinopsis: «Los hechizos que te ayudarán a encontrar tu camino. Guiada por la escritora, alquimista de la moda y bruja moderna Gabriela Herstik, descubrirás el antiguo arte de la brujería para que puedas encontrar aquella magia que sea mejor para ti. Desde trabajar con cristales, tarot y astrología hasta entender la magia sexual, los solsticios y las lunas llenas, con este maravilloso libro, repleto de hechizos y rituales para cuidarte, aprenderás a aprovechar tu energía psíquica, a mantenerte lejos de la energía tóxica, a entrar de nuevo en el mundo natural, a tomar el control y a reconectarte contigo misma. Porque, al fin y al cabo, las mujeres empoderadas dirigen el mundo (y probablemente sean brujas)».

¿Alguna vez os habéis enamorado de un libro solo por el título? A mí me ha pasado con este. Y, cuando leí el argumento, terminó de conquistarme. Lo descubrí en un momento en el que mi interés por este tema estaba en aumento, así que supe que tenía leerlo. En cuanto lo tuve y le eché un vistazo, supe que no me iba a defraudar. Y no lo ha hecho. En mi opinión, es una maravillosa obra de consulta para todo lo relacionado con la brujería. Te enseña todo lo básico que tienes que saber para iniciarte. Pero, para mí, lo más importante ha sido cómo está explicado. Se nota que a la autora le encanta lo que hace y que cree, de manera firme, en lo que cuenta. No te lo vende como tener superpoderes, lanzar hechizos al aire o manejar la voluntad de los demás. Sino que lo relata de una forma realista y va dando las pautas, poco a poco, para poder llegar a ser lo que quieres. En resumen, no es el típico libro que, mientras lo lees, te hace pensar que la autora o autor está como una regadera. Me ha fascinado el contenido y me ha enseñado un montón de cosas. Sin embargo, creo que es un libro que va dedicado a personas interesadas en la brujería y el esoterismo; no es el clásico libro versátil para todos los públicos, la verdad.

La edición que yo tengo forma parte de la tercera reimpresión, de la primera edición. En cuanto a errores, no he encontrado fallos ortotipográficos ni erratas. Es en tapa dura y la cubierta, tal y como podéis ver en la imagen, es espectacular; creo que expresa muy bien todo el contenido del libro. ¡Punto positivo!: el nombre de la traductora aparece en la portada. El libro tiene un índice (gracias, Gabriela) al principio, en el que podemos ver de un tirón su introducción más los ocho capítulos que lo componen, así como el apartado de lecturas adicionales que la autora ha tenido el detalle de regalarnos. Los capítulos son larguísimos, algunos con casi doscientas páginas, pero con muchas divisiones internas. No suelen gustarme los capítulos enormes, sin embargo, creo que aquí es un acierto, ya que teniendo en cuenta que es una guía, creo que es mejor englobar una misma temática en un solo capítulo. Además, contiene fotografías que ayudan a crear el ambiente adecuado y a que te adentres aún más en el libro.

En cuanto a la traducción, ha sido realizada por María Angulo Fernández, una vieja conocida nuestra. Se trata de la traductora de la saga de La reina del cementerio, que podéis encontrar en entradas anteriores. Como ya he hablado de ella, no voy a volver a contar lo mismo, así que os dejo el enlace aquí, para que podáis conocer a esta gran profesional. Solo tengo una pega, pero es del término que engloba el concepto principal del libro, así que creo que es una pega importante. Me refiero al término magick; la autora, al principio de la obra, establece una diferenciación fundamental y que forma los cimientos de todo lo que viene después. Gabriela Herstik afirma que, para distinguir la magia de la brujería, de la magia de los magos comunes (los del conejo en la chistera), va a utilizar durante todo el libro el término magick en lugar del normal, magic. Como se puede ver, se ha inventado una palabra, pero mediante una simple modificación ortográfica. El hecho de añadir una «k» no afecta ni a la pronunciación ni hace que se vea como una palabra totalmente extraña. Sin embargo, en la traducción al español, el término aparece como magiak. Madre mía, ¿alguien me explica cómo se lee eso? Creo que había otras opciones bastante más buenas que esa. No sé si ha sido una cuestión de la traductora o de la editorial, pero no me gusta mucho la solución. Esa palabra es ajena al español, no se entiende y, además, crea confusión a la hora de pronunciarla. De hecho, llegó un punto durante mi lectura que decidí leerla como magia y omitir la «k», porque estaba harta de que mi cerebro se parara todo el rato a pensar de qué manera leer lo que tenía delante. Es una palabra que aparece mil veces en el libro, así que imaginaos mi frustración.

Me parece un calco que interrumpe la fluidez de la lectura y es una pena, porque la traducción está perfecta. Desde mi humilde opinión, yo habría optado por una modificación similar a la del original: añadir una letra sin que modificara su pronunciación. Quizá añadir una «h» entre la «g» y la «i»: maghia. Otra solución que creo que sería buena, aunque bastante arriesgada porque sería considerada una falta de ortografía (así que habría que darle unas vueltas), habría sido cambiar «g» por «j»: majia. Por cuestiones estéticas, me quedaría con la primera opción, ya que la segunda creo que choca mucho para el ojo del hablante español.

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