La mujer en la literatura IV – Escritoras en la Edad Media

Es por todos conocido que el auge de la literatura escrita por mujeres que estamos viviendo ahora no ha existido siempre. Y si leísteis la entrada anterior de «La mujer en la literatura» sobre las escritoras bajo seudónimo, sospecharéis que, si hace tres siglos lo tenían complicadillo, en la Edad Media no te quiero ni contar. Precisamente por el papel que tenía la mujer en esta sociedad, delegado a ser esposas o monjas, existen muy pocos textos de autoría femenina y casi ningún dato biográfico de escritoras. Aún así, lo poco que ha llegado a nuestros días nos demuestra que, pese al pie social que las aplastaba, ¡hacían lo que querían! Escribían cartas, poemas, canciones y, aunque sin ambición por ser reconocidas y publicadas, si que hemos podido llegar a saber de ellas y de sus obras. Quizá las más importantes sean las llamadas trobairitz. Nada más y nada menos que mujeres trovadoras. Atrás quedaron las imágenes que tenía yo del mester de juglaría, con el trovador cantándole a su bella amada una letanía de versos. Desde que supe que existieron mujeres trovadoras, me cambió la visión por completo. No comprendo que no aparezcan en los libros de literatura escolares, ya que sus letras tenían la misma calidad que las de los trovadores. Y, sin embargo, han sido obviadas y olvidadas por los historiadores literarios. Qué mal. También se las ha llegado a considerar «mujeres promiscuas» o poetas menores. Sus obras solo se cantaban en el ámbito familiar y eran bastante diferentes a las de los trovadores hombres. Estos dedicaban sus canciones a un amor inalcanzable, mientras que las trobairitz le exigían afecto a su amado (que nunca era su marido, por cierto) o amada. Algo escandaloso para aquella época. Describían al hombre o a la mujer perfectos y explicaban los sentimientos que desataba un amor tan intenso. Lo hacían en una de las lenguas romance que se hablaba en España, Francia e Italia: el occitano. Al nivel de los juglares de las clases bajas, también estaban las juglaresas, que cantaban en fiestas y espectáculos.

Imagen: Diario Feminista

Para tratarse de hace tantos siglos, estaban bastante bien valoradas. Algunas incluso formaban parte de la corte real; Alfonso X el Sabio las tenía en alta estima. Algunos de los nombres más destacados son María la Balteira, Alamanda de Castelnau, Beatriz de Día o Clara d’Anduza. Aunque la más conocida es María de Francia, traductora del latín y autora de las doce Lais que la hicieron famosa. Si tenéis curiosidad por saber cómo sonaban las canciones de estas trobairitz, solo tenéis que ponerlo en Youtube y seleccionar un video de alguna de las autoras citadas anteriormente. Os animo a que lo hagáis, porque no tiene desperdicio.

Dejando a un lado a las trovadoras, también fueron muy importantes las escritoras Eloísa e Hildegarda de Bengen, a las que ya les dediqué una entrada completa en la sección «Autores coetáneos» y que podéis leer aquí.

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