Universo literario III – ¿En papel o en digital?

Esta es la eterna pregunta que acosa a todos los lectores del siglo XXI. No sé si, cuando se inventó la imprenta y se comenzaron a dejar de hacer copias de manuscritos, el público lector se planteaba también el dilema ¿escrito a mano o de imprenta? Seguramente fuera así, ya que el ser humano es fatigoso por naturaleza y no soporta que haya más de una opción para nada; siempre tiene que haber algo correcto y algo incorrecto.

Es por eso que, a día de hoy, existen muchos detractores de los libros en digital y se niegan a que avancen en el mercado, alegando que la lectura tradicional es la única aceptable y no se debe perder. Por otro lado, están los extremistas de la vida moderna, que defienden a toda costa el progreso y afirman que los libros digitales son el futuro y no podemos seguir almacenando libros físicos, que solo sirven para coger polvo. He escuchado y leído todo tipo de opiniones e, incluso, me han preguntado directamente qué es lo que prefiero. Y siempre contesto lo mismo: no sé cuánto tiempo durará el tránsito entre el libro físico y lo digital, pero mientras coexistan ambos, me quedo con los dos. Tengo una estantería llena de libros y también un libro electrónico. No entiendo por qué tenemos que elegir. ¿Qué hay de malo en aprovechar las ventajas que tienen los dos tipos de lectura?

Las ediciones en físico son mucho más bonitas y hay libros que necesitas tener; ya sea porque son tus favoritos o porque son tan preciosos que te encanta verlos colocados en tu librería. Además, no hay nada como ese olor a libro (nuevo o viejo, me encantan los dos) y la sensación de pasar las páginas. He de confesar que me decanto un poco más hacia los libros en papel, pero creo que es solamente por la costumbre. Y que, tarde o temprano, por mucho que le pese a algunos, nuestras maravillosas bibliotecas y librerías personales serán solo un recuerdo o un bonito adorno de la casa. Porque las futuras generaciones vendrán pisando fuerte para descartarlos de su día a día.

En cuanto a las ventajas de los libros electrónicos, sobra decir que son súper fáciles de transportar, no ocupan espacio en casa y ¿qué decir del precio? Las diferencias son abrumadoras. Hay libros que en papel cuestan casi veinte euros, mientras que su versión digital la consigues por el módico precio de 5,99 euros. La verdad es que, si no fuera por el apego y el cariño que le tenemos a nuestros queridos ejemplares físicos, los libros digitales ya les habrían hecho morder el polvo en el mercado. Sin embargo, eso tendría también su parte mala; en el momento en que los libros electrónicos le gane a los libros en papel, estoy segura de que esa diferencia de precio se invertirá. Pero, hasta que eso ocurra, todavía quedan románticos y gente que, como yo, intenta utilizar lo bueno de cada versión. Yo recomiendo que se lean en digital libros ligeros, de esos que puedes leer en el tren o en un día de playa. Mientras que los libros clásicos, las sagas y las ediciones bonitas sigan adornando nuestras estanterías, aunque solo sea por el placer de pasar sus páginas.

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