Reseñas de traducciones VI – «Violet & Finch» sí es una novela romántica

Jennifer Niven, Violet & Finch (All the bright places); traducción del inglés realizada por Isabel Murillo, Barcelona, Destino, (Narrativa juvenil), 2015, 398 pp., ISBN 978-84-08-14142-6

Imagen: Planeta de libros

«Una historia que lo remueve todo, que te toca de una manera muy profunda… Y se queda en tu corazón para siempre»; esta frase, sacada de una opinión en Goodreads, es la que aparece en la portada de Violet & Finch, y no le falta razón. La novela está escrita por Jennifer Niven y fue publicada en 2015, por el sello editorial Destino. Está traducida por Isabel Murillo. La autora tiene otra obra en el mercado, también gracias a Destino, en su colección Crossbooks: Aquí empieza todo. Dicha obra se publicó en 2016 y está traducida por Alonso Mendoza. Jennifer Niven escribe tanto ensayo, como novela y esta es su primera novela juvenil. Tal y como se indica en una de las solapas del libro, a partir de esta novela creo Germ, una revista online inspirada en la que crea la protagonista, donde los jóvenes pueden escribir y celebrar todos sus momentos (los buenos y los no tan buenos), el futuro y los nuevos comienzos. La novela no tiene un tema principal; desde mi punto de vista, mezcla el suicidio, los trastornos mentales, el amor, el bullying y el sentido de la vida.

En cuanto al argumento, copio directamente la sinopsis porque creo que no podría resumirlo mejor: «Violet está rota. Finch está roto. ¿Pueden dos mitades rotas reconstruirse? Esta es la historia de una chica que aprende a vivir de un chico que pretende morir; de dos jóvenes que se encuentran y dejan de contar los días para empezar a vivirlos».

Después de terminar de leerlo, he tenido que pensar un buen rato sobre lo que me ha parecido y cómo expresarlo para hacer la reseña. A pesar de la sinopsis, me esperaba la típica historia de amor adolescente que, tras una serie de catastróficas desdichas, acaban felices y contentos. Sin embargo, me he encontrado con una auténtica joya que entremezcla trastornos mentales, la superación de la muerte de alguien cercano, las máscaras y etiquetas que impone la sociedad y una historia de amor pura, sana y preciosa. Habla del suicidio, un tema complicado y que tenemos casi estigmatizado, explicándolo desde dentro, intentando analizar la mente del protagonista. Jennifer Niven lo cuenta de tal manera que el lector empatiza y lo comprende a la perfección. Como se puede intuir, a mí el libro me ha gustado mucho, a diferencia de más de la mitad de personas que lo han leído y han acabado «decepcionadas». Y con esto voy a dar mi opinión con la que seguramente haya poca gente, aficionada a este género, de acuerdo  conmigo. Pero me da igual. También debo avisar de que, para dar mi opinión aquí, debo incluir algunos spoilers de la novela.

Llevo meses viendo en las redes sociales el eterno debate sobre si la novela romántica debe tener un final feliz para considerarla como tal. Y de verdad que no consigo entender dónde ve la gente la duda o el problema. Si una novela no acaba con los protagonistas hiper enamorados y felices, ¿no se considera dentro del género de novela romántica? ¿A pesar de que TODA la obra gire en torno a su relación? Sinceramente, me parece un argumento absurdo e infantil. Esta novela nos cuenta la historia de amor entre los dos protagonistas, pero, desgraciadamente, por distintas circunstancias no terminan juntos. Es triste, sí, pero como la vida misma. Resulta que si tenemos una relación amorosa con otra persona y no acaba bien, entonces no ha sido una relación amorosa, ¿no? Esto lo explica muy bien la escritora Abril Camino en su blog (aquí dejo el enlace, por si os interesa echarle un vistazo https://www.abrilcamino.com/2016/03/que-es-una-novela-romantica-el-final-feliz.html) y estoy de acuerdo con ella. A partir de leer su entrada, intenté buscar las características de la novela romántica, porque yo podría estar equivocada sobre qué se incluía dentro del género y qué no. Sin embargo, no he encontrado en ningún sitio que la regla inquebrantable sea que tengan un final feliz. Y si así fuera, repito: me seguiría pareciendo una regla muy tonta. No pasa nada si cuando cerramos el libro nos quedamos con mal sabor de boca, la literatura está para remover los sentimientos, los buenos y los malos, porque estos últimos, nos guste o no, también son sentimientos. 

Con relación al formato del libro, la cubierta podría considerarse minimalista, pero muy bonita. Es de tapa blanda con solapas, no tiene índice y la historia se desarrolla en capítulos alternos entre Violet y Finch. Cada uno narra en primera persona, con unos monólogos interiores muy intensos, y está bastante bien hilado. No es que cuenten lo mismo desde diferentes puntos de vista, sino que continúan narrando por donde se quedó el otro, de manera sucesiva. La única excepción son los capítulos de final (que corresponden, más o menos, a las setenta últimas páginas), en los que la única narradora es Violet. Los capítulos son bastante cortitos, por lo que la lectura es muy ágil y avanzas sin darte cuenta. Es un libro que, si no fuera por el gran peso emocional que tiene, se leería relativamente rápido y de manera fluida.

La primera edición es de 2015, publicada, como dije en la introducción, por Destino. Existe otra edición, cedida a Círculo de lectores, también de ese año. La traductora, Isabel Murillo, lleva veinte años traduciendo libros y afirma tener alrededor de 200 obras. Traduce del inglés y del francés. Alfaguara, Suma de Letras, Aguilar, La Esfera de los Libros, Gestion 2000, Destino, Noguer, Grup 62, RBA, Salamandra, Los Libros del Lince, Urano, Ediciones B o Espasa son algunas de las editoriales para las que ha trabajado a lo largo de su carrera. Sus especialidades son: literatura, ensayo, marketing y autoayuda. Como se puede observar, han decidido no traducir el título original (All the bright places) y poner directamente los nombres de los protagonistas. Bueno, no me parece mal del todo, pero no le veo sentido. Quizá por marketing, al ser un título corto y directo, es más viable. Pero pienso que el titulo en inglés es mucho más poético y transmite mejor el sentido de la novela. De la traducción no tengo queja; Isabel ha creado un texto fresco, actual y ha conseguido transmitir el toque juvenil de la novela, con un lenguaje y un registro muy apropiado. También me gustan las notas que ha dejado a pie de página para aclarar ciertos términos. No soy fan de llenar un libro de notas, pero de vez en cuando se agradecen las aclaraciones.

En resumen, pienso que ponerle límites a la novela romántica es ponernos límites a nosotros mismos y a nuestros sentimientos. No sé a vosotros, pero a mí de vez en cuando me apetece leer cosas diferentes y originales y, si eso incluye un par de lagrimillas, pues bienvenidas sean. Recomiendo el libro sin dudarlo, te lleva a la mente del protagonista y, a la vez, consigue hurgar un poquito dentro de nosotros mismos.

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