Una biografía novelada de Américo Vespucio

Stefan Zweig,  Américo Vespucio, la historia de un error histórico (Die Geschichte eines historischen Irrtums); traducción del alemán realizada por Úrsula Barta, Roma, Greenbooks editore, 2016, 144, ISBN 978-88-99637-45-3

Imagen: Amazon

Américo Vespucio, la historia de un error histórico fue escrita por Stefan Zweig (Austria, 1881-Brasil, 1942) y se publicó en 1931. Este escritor y biógrafo judío también fue un importante activista en contra de la intervención alemana durante la Primera Guerra Mundial. Siempre fue un amante de viajar por el mundo y conocer nuevas culturas. Se enfrentó abiertamente al conflicto bélico y al nacionalismo; con la extensión del dominio nazi, sus libros fueron prohibidos en Alemania en 1936. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, se trasladó a Reino Unido, donde obtuvo la doble nacionalidad. En 1941, se mudó a Brasil, donde pasó el resto de su vida. Además del  ensayo biográfico que analizamos aquí, el autor es conocido por haber escrito muchas obras del mismo estilo, sobre otros personajes históricos. Su característica principal es que escribe las biografías en un tono novelado y cronológicamente, facilitando así al lector el seguimiento del hilo de la obra. Otras de sus biografías más importantes son la de María Estuardo (1934), personaje tan famoso en estos días gracias a su reciente película, y la de María Antonieta (1932).

En el caso de la obra sobre Américo Vespucio, el tema es bastante claro: además de narrar su vida, se encarga de destapar los errores que se han ido produciendo, a lo largo de la historia, acerca de este personaje. En el libro, Zweig aporta las visiones positivas y negativas que se han tenido de Américo Vespucio. Reúne y unifica toda la información que existe sobre su vida; especialmente, sobre cómo llegó su nombre a ser utilizado para nombrar a todo un nuevo continente, pasando a ser reconocido por toda la humanidad durante casi cinco siglos, hasta día de hoy.

En cuanto a mi opinión personal, he de reconocer que nunca había leído una biografía. Le tenía bastante respeto porque no sabía lo que me iba a encontrar y por miedo a que leer una serie de hechos, uno detrás de otro, llegara a aburrirme. Sin embargo, me ha sorprendido gratamente. En lo que respecta al estilo de Zweig y, en concreto, a esta obra, ha sido muy ameno y rápido de leer. Resulta que no se trata solamente de una exposición constante de fechas y hechos históricos. El autor cuenta la vida de Américo Vespucio, sí, y lo hace de manera cronológica, muy bien desarrollada y coherentemente. Pero, además, introduce numerosos detalles sobre Cristóbal Colón, sus descubrimientos y el final de su vida. Narra su relación, destapa mentiras sobre ambos personajes y revela detalles que no se conocen en la cultura popular, ni en la historia que nos cuentan sobre el descubrimiento del Nuevo Mundo. Introduce muchas fechas y nombres distintos, pero consigue que el lector no se haga un lío, puesto que siempre explica o aporta alguna aclaración sobre quién era quién o quién hizo qué. Desde mi punto de vista, se trata de un ensayo fundamental para conocer lo que pasó en realidad o, al menos, para conocer todas las versiones y opiniones al respecto. Porque, tal y como afirma el propio autor, a día de hoy no se conoce con exactitud lo que ocurrió con Colón, Américo y el descubrimiento del nuevo continente.

La versión que he leído es en formato Kindle, publicado por Greenbooks Editore (aunque lo ofrecen muchas más editoriales especializadas en libros electrónicos) y vendido por Amazon. El libro está creado por la editorial de autopublicación Simplicissimus Books Farm y tiene un ISBN, pero no está registrado en el Banco de Datos Nacional (algo bastante raro), por lo que ha sido complicado recabar información sobre la editorial y la traducción. Esta editorial italiana se dedica a crear libros electrónicos de obras y autores conocidos. Realizan ediciones sencillas, como esta que analizamos aquí, pero bastante aceptables. En este caso, encontré un par de erratas sin importancia (alguna que otra -s perdida del plural) y se nota que estaba muy bien revisada. El único fallo es que no proporciona el nombre del traductor, algo que, para este blog, constituye un punto muy muy en contra. La portada, como se ve, es coherente con la historia que cuenta: aparecen el mapa de América y algunos elementos de medición. El libro tiene un índice, situado al principio, en el que se facilitan los enlaces a cada uno de los 6 capítulos que lo conforman, junto con una leve introducción del autor y el personaje en cuestión.

La edición es de 2016, pero la traducción es de 2010, realizada por Úrsula Barta. Como sabemos, la lengua está viva y las traducciones se quedan obsoletas, en algunos casos, bastante rápido. Sin embargo, a pesar de tener casi diez años, esta no suena anticuada, ni contiene palabras o construcciones extrañas respecto al español actual. La traducción está muy bien, puesto que se lee de manera fluida y la traductora ha sabido mantener el estilo del autor: datos concretos expuestos de manera novelada. Como he dicho más arriba, el nombre de la traductora no aparece por ningún sitio y he tenido que investigar bastante para dar con ella. Por lo que he podido averiguar, es profesora de filología alemana. Úrsula Barta tiene pocos títulos traducidos, este el más conocido. Otras de sus obras registradas son: un diccionario español-alemán, en formato de bolsillo (2014); El beso del olvido (2014); y otro diccionario, para Schultz, de español-alemán (2002).

Sin duda, a partir de ahora me decantaré más a menudo por este género literario. Ha desaparecido la concepción que tenía de tedioso y complicado y, además, me ha permitido conocer detalles de la historia por los que quizá nunca me habría interesado. Tampoco tengo dudas de que repetiré con alguna biografía de este autor que, habiendo quedado encantada con otra obra suya (Novela de ajedrez, 1941), ha seguido subiendo escalones en mi lista de imprescindibles.

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“El retrato de Dorian Gray”, una edición poco meticulosa

Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray (The Picture of Dorian Gray); traducción del inglés realizada por Benjamin Briggent, Barcelona, Plutón, 2010, (Eterna), 285 pp., 978-84-15089-16-2

Imagen: Plutón Ediciones

El retrato de Dorian Gray se publicó en 1890 y es la única obra en forma de novela que escribió Oscar Wilde. Fue un libro controvertido y una auténtica provocación en su época. Oscar Wilde (Dublín, 1854­-París, 1900) escribió novela, poesía y teatro; sin embargo, destaca sobre todo como dramaturgo. Es un conocido representante del esteticismo y de la doctrina del arte por el arte. Siempre fue muy crítico con la moral de su tiempo; tanto la temática de sus obras como su supuesta homosexualidad lo mantuvieron siempre en el punto de mira. Incluso, en 1895, fue condenado a trabajos forzados por conducta indebida y sodomía. Durante su estancia en la cárcel, su esposa cambió su apellido y el de sus hijos, cortando toda relación con Wilde, pero nunca llegaron a divorciarse. Así pues, los descendientes vivos del autor no lo llevan reflejado en su nombre. Otras de las obras más conocidas de Wilde son El fantasma de Canterville (1887) y La importancia de llamarse Ernesto (1895), cuya traducción del título al español sigue siendo polémica a día de hoy. En El retrato de Dorian Gray se puede observar una crítica clara a la sociedad inglesa del momento, pero, sin duda, lo más importante es cómo el autor desarrolla el tema del narcisismo y el hedonismo, el placer como fundamento de la vida.

La novela tiene lugar en la Inglaterra de finales del siglo XIX. Nos cuenta como el pintor Basil Hallward se obsesiona con la belleza del joven protagonista, Dorian Gray, y lo idealiza hasta tal punto que se convierte en la inspiración de su arte. Decide pintar su retrato y, cuando lo acaba, Dorian queda extasiado por la hermosura del mismo, dándose cuenta de su propia belleza. A causa de la influencia de lord Henry, un amigo en común que tiene con el pintor, se obsesiona y comienza a sentir celos porque él envejecerá mientras que el retrato permanecerá impasible, joven y bello con el paso del tiempo. Así, por culpa de una especie de plegaria inconsciente, el retrato se convierte en el reflejo de su alma. El cuadro comienza a revelar las marcas del envejecimiento y de las malas acciones de Dorian, mientras que él conserva siempre la misma apariencia y juventud que cuando Basil lo pintó.

Como he comentado más arriba, el autor utiliza los diálogos de sus personajes para criticar sin ningún reparo la política, las costumbres y la falsedad de su época. También es un análisis agudo del narcisismo en la personalidad de Dorian, al que solo le importa su bienestar y no se lo piensa dos veces a la hora de utilizar su belleza para su propio beneficio. Creo que estos ingredientes la convierten en una novela excelente e ingeniosa. Por otro lado, es necesario hacer una mención especial a lord Henry Wotton, que se ha convertido, sin duda, en uno de mis personajes favoritos. En sus intervenciones durante la novela, aporta grandes lecciones sobre la belleza y el arte, llevando la filosofía del hedonismo por bandera y siempre ético y fiel a sus principios (aunque estos no sean precisamente buenos). Una de sus mejores frases: «La humanidad se toma a sí misma demasiado en serio y éste es el pecado original del mundo. Si el hombre de las cavernas hubiera sabido reír, la Historia habría sido muy diferente». Para mí, lord Henry es el personaje que está mejor construido, por encima incluso del protagonista. Otro rasgo que hay que destacar es la relación entre Basil y Dorian Gray. Durante el libro se habla de la «idolatría» que siente el pintor hacia el protagonista, sin embargo, lo que se da a entender es amor, llegando a rozar la obsesión. Cuando Oscar Wilde fue juzgado, se leyeron, a modo de acusación, pasajes de esta obra que contenían diálogos entre Basil y Dorian.

En cuanto a la edición en concreto, es del año 2010, pero se trata de una reimpresión realizada en 2015. Pertenece a la serie Eterna, de Plutón, por lo que la cubierta sigue la misma línea que todas las obras de esta colección: un color sobrio, junto con la imagen del protagonista mirando su retrato. En lo que se refiere a la estructura, el índice está al final y se compone de veinte capítulos. Están muy bien relacionados, aunque algunos tienen un ritmo de narración demasiado lento y pesado.

En España se han publicado 152 ediciones de la obra; la primera, en 1918. La que estamos analizando aquí está traducida por Benjamin Briggent, traductor del que ya hemos hablado en otra ocasión, en la reseña de El caso de Charles Dexter Ward. Es un traductor habitual en Plutón Ediciones, tanto de novelas de terror como de clásicos de la literatura. No obstante, en esta ocasión hay que señalar que el resultado no es el que esperaba. La traducción es pasable, pero el estilo es pésimo. Para mí ha sido un poco confuso, porque he leído otras obras traducidas por Briggent, incluso de la misma editorial, y jamás he notado algo así. En mi opinión, es el resultado de la falta de una revisión final que corrigiera y puliera la expresión y el estilo. Hay errores importantes de redacción, además de un número considerable de erratas. Se hace un uso extraño de la sintaxis durante los diálogos de los personajes, pero que se disimula en las partes del narrador, que tiene mayor fluidez. También se mezclan mucho los tratamientos de la segunda persona: un mismo personaje puede tutear a otro y, en la misma frase, hablarle de usted. Comprendo que adaptar el inglés de la época victoriana, mucho más pomposo que el actual, a un español semejante no debe ser fácil, pero eso no debe tomarse como excusa para la gran cantidad de calcos que contiene el libro: uso abusivo de los adverbios acabados en -mente, repeticiones infinitas de los pronombres personales, el orden extraño dentro de las frases, etc. Como conclusión, la edición está bastante descuidada. Obviando este punto negativo, la novela es estupenda y animo a la editorial a sacar una reedición donde estén corregidos esos pequeños fallos, que a veces resultan tan molestos.

La moraleja de “Las guerras del agua”

Cameron Stracher, Las guerras del agua (The water wars); traducción del inglés realizada por Gema Moraleda, Madrid, Nocturna, 2014, 266 pp., ISBN 978-84-939750-4-3

Imagen: Nocturna Ediciones

Las guerras del agua se publicó en 2011, en Estados Unidos. Llegó a España tres años después, de la mano de Nocturna Ediciones. Es la única novela juvenil de Cameron Stracher que, además de escribir, ejerce de abogado y es profesor en la Escuela de Derecho de Nueva York. Este autor tiene otras obras como The Laws of Return (1996), Double Billig (1998), Dinner with Dad (2007) o, la única de estas traducida al español, Reyes del asfalto (2013). El tema central de la novela es claro: la escasez de agua como horrible consecuencia del cambio climático. A partir de este tema, se desarrollan (y dejan bastante de lado al primero) otros como el poder de la amistad o la valentía.

La novela es una distopía que se desarrolla en un mundo donde impera la sequía; las reservas de agua del planeta están prácticamente agotadas y ahora quien tiene el agua tiene el poder. Así, se describen paisajes áridos y polvorientos, una tierra en la que hay que pagar precios elevados para obtener agua y en la que se imponen multas severas por malgastarla. Los protagonistas son la narradora, Vera, y su hermano, Will. Un día conocen a Kai, un chico que afirma tener mucha agua, incluso se puede permitir malgastarla. Días después, Kai desaparece y Vera y Will deciden ir a buscarlo. A partir de aquí, la historia se centra de manera casi exclusiva en el viaje que emprenden los dos hermanos y en los obstáculos que se encuentran para salvar a su amigo.

Desde mi punto de vista, la novela trata un buen tema, pero aparece mal explotado. Me parece bien que se incluyan tramas paralelas en las historias, que le aporten chispa al nudo central, pero lo que no veo del todo lógico es que el tema principal quede relegado a un segundo plano prácticamente en el tercer capítulo. Es decir, la sinopsis del libro te vende un argumento que no es del todo cierto. He de decir que me decepcionó un poco. La novela es entretenida y se lee muy rápido; es una lectura fresca y bastante amena. Sin embargo, el autor podría haberle dado más importancia al asunto de la sequía, sus causas y consecuencias. Se limita a describir la situación de manera superflua. Es una cuestión interesante y con una gran posibilidad de recursos con los que desarrollar ideas y tramas más ocurrentes que las aventuras de tres adolescentes en apuros. En cuanto a los personajes, apenas se describen y son bastante planos. El autor pone más atención al desarrollo de la historia y se olvida, quizá, de darnos algún que otro detalle que explique cómo son sus protagonistas y nos permita crear algún tipo de vínculo con ellos. Esto, junto con su corta extensión, ha hecho que Las guerras del agua hayan pasado por mis manos sin pena ni gloria. Por otro lado, hay que señalar que gracias a su narración simple y al estilo sencillo, es una novela que se podría recomendar a un público joven, quizá entre los doce y los dieciséis años. Se entiende fácil y se lee rápido; dos características fundamentales para las lecturas de esa edad y que, además, podría funcionar como reclamo para que conocieran un poco más sobre los problemas del cambio climático.

Con respecto a la estética, hay que destacar que la cubierta es preciosa; el contraste entre las gotas de agua y la frase de cabecera «Te morirás de sed» es muy ingenioso. La edición es en tapa blanda con solapas y, en cuanto a la estructura, no contiene índice y su única división son los veintidós capítulos que la componen. Son capítulos cortos y relacionados de manera coherente. Además, tiene un punto a favor que me hace olvidar todos los defectos que pueda tener la trama: el nombre de la traductora aparece en la cubierta. Con una tipografía levemente más pequeña, sí. Pero aparece. Y es algo que se le debe agradecer a la editorial Nocturna, porque no todas le dan al traductor la importancia que se merece. La encargada de traducir la novela en su primera y única edición ha sido Gema Moraleda. Esta editora, traductora y correctora, traduce del inglés, del francés y del italiano al español y al catalán. Otras de sus traducciones son El legado de los Grimm (Polly Shulman, 2012), Júlia i la casa de les criatures perdudes (Ben Hatke, 2016) o Dormir, el mito de las 8 horas (Nick Littlehales, 2017). Su labor en Las guerras del agua ha sido correcta y pulcra. A pesar de que la narradora no utiliza un registro elevado ni un estilo complejo, sí que se trata de un lenguaje con un número considerable de metáforas y adjetivos comparativos, rasgos que en español resultan pesados. Sin embargo, Gema Moraleda ha podido crear un texto ligero sin perder la esencia del original, ya que consigue transmitir al lector de su traducción las mismas imágenes que el texto en inglés. Un ejemplo de lo anterior: «En el exterior, el viento aullaba como si estuviera herido; en el interior, se nos escamaba la piel y los ojos nos escocían. Nuestras lenguas eran como gruesas serpientes dormidas en oscuras grutas».

A modo de conclusión (o, mejor dicho, moraleja), me gustaría señalar que aunque la novela no aprovecha el tema del cambio climático como me gustaría, sí que cumple su función de recordarnos a todos que solo tenemos un planeta. Si no reaccionamos a tiempo, Las guerras del agua dejará de ser una novela distópica para ser una novela realista. Los recursos que tenemos no son infinitos y los estamos agotando. Por desgracia, el agua es nuestro bien más preciado y parece que no nos damos cuenta de que sin ella no sobreviviremos. Cito a Barack Obama: «Somos la primera generación que siente el impacto del cambio climático y la última generación que puede hacer algo al respecto».

“La elegancia del erizo” y su sencilla filosofía

Muriel Barbery, La elegancia del erizo (L´élegance du hérisson); traducción del francés realizada por Isabel González-Gallarza, Barcelona, Círculo de lectores por cortesía de Seix Barral, 2007, 356 pp., ISBN 978-84-672-2855-7

Imagen: Planeta de libros

La elegancia del erizo es la segunda obra escrita por Muriel Barbery, autora además de Una golosina (2000) y La vida de los elfos (2015). Gracias a esta novela, Muriel Barbery alcanzó el éxito literario, pues se vendieron treinta ediciones e incluso se adaptó al cine en el año 2008 bajo el título El erizo. Esta escritora francesa es también profesora de filosofía, hecho que se refleja de manera muy representativa en su novela. Podría decirse que los temas principales del libro son dos: por un lado, la hipocresía de una sociedad superficial, que solo se preocupa por las apariencias y llena su vida de asuntos superfluos para evitar la realidad; por otro, una innegable lección de filosofía existencial que la autora introduce mediante los monólogos de las protagonistas y que te hace reflexionar sobre el sentido de la vida y cómo vivirla.

En cuanto al argumento de la novela, se trata de una historia contada entre dos personajes que viven en un mismo edificio, habitado por gente rica. Uno de esos personajes es la señora Michel, la portera, que se esfuerza por mantener su apariencia de mujer simple e inculta de cara a los demás, pero en realidad lee filosofía, disfruta de la música y el cine clásicos y adora tomar el té con su única amiga, Manuela, la limpiadora del edificio. Por otro lado está Paloma, la segunda narradora. Es una niña de 11 años que le esconde a su familia que es superdotada. Analiza de manera despectiva a casi todo el mundo que la rodea porque piensa que viven la vida de manera falsa y superficial. Para evitar llegar a vivir de la misma forma, decide suicidarse y prender fuego a su casa cuando cumpla trece años. Mientras tanto, escribe un diario en el que cuenta diferentes vivencias que la hacen ratificarse en su decisión. Cuando el señor Ozu, un nuevo vecino, llega al edificio todo cambia: la relación entre la señora Michel y Paloma, sus sentimientos y también su concepción de la sociedad que las rodea.

Desde mi punto de vista, es una novela magnífica con una lectura muy ágil. La autora consigue que se le coja cariño a las protagonistas, y a su manera de ver el mundo, desde las primeras hojas. A pesar de que en ocasiones utilizan un vocabulario complejo (demasiado filosófico, diría yo), no molesta en absoluto puesto que se empatiza mucho con ellas. Precisamente esas características en su discurso son las que le dan a la novela los toques de humor y sarcasmo que la convierten en una historia bastante divertida.

En esta edición de Círculo de lectores, cedida por la editorial Seix Barral, la novela está presentada en tapa dura con una sobrecubierta en la que aparece la ilustración de la portada en tonos rosados y lilas: la imagen de una niña (que suponemos que es Paloma) con mariposas revoloteando a su alrededor y la torre Eiffel de fondo. En cuanto a la estructura de la novela, está compuesta por un índice al principio del libro y por cuatro partes principales que, a su vez, contienen unos capítulos narrados por la señora Michel y otros narrados por Paloma. Hay que destacar que no siguen un esquema alternado, es decir, a veces aparecen tres capítulos seguidos de la señora Michel seguidos de uno de Paloma y viceversa. Aunque las dos narradoras utilizan la primera persona, es fácil distinguir a quién pertenece cada capítulo, puesto que aparecen con una tipografía diferente y, además, el estilo y el vocabulario que emplea cada una es muy distinto.

Como se ha dicho antes, la obra original se llegó a editar hasta treinta veces. En el caso de España, se publicó en 2007 por Seix Barral y por Círculo de lectores. Posteriormente, el sello editorial Booket volvió a publicarla, esta vez en un formato de bolsillo, en el año 2010, junto con una segunda edición en 2011 y una tercera en 2015. A pesar de que se ha publicado con tres editoriales distintas, dos de ellas pertenecen al grupo editorial Planeta, por lo que los derechos tanto del original como de la traducción quedan en casa. Así pues, la traducción al español siempre ha ido de la mano de Isabel González-Gallarza. Esta traductora y correctora traslada textos del francés y el italiano para numerosas editoriales en español. Lleva en el oficio desde 1996 y ha traducido obras como Al mal tiempo, mejor cara (Barbara Constantine, 2013); Entre tonos de gris (Ruta Sepetys, 2015); La mujer del espejo (Éric-Emmanuel Schmitt, 2013); o La segunda profecía (Suzanne Collins, 2011). Personalmente, no manejo el francés como para juzgar una traducción, pero sí se reconocer un texto coherente y bien redactado. En algunos fragmentos de la obra original las frases tienen más ritmo en español, sin embargo, la traductora ha sabido transmitir muy bien el pensamiento de las protagonistas, el vocabulario complejo, ese tono psicológico y a la vez sarcástico, así como su manera de expresarse y los contrastes entre ambas. Me quedo con una frase, dicha por Paloma, que me ha marcado profundamente y que refleja cómo Isabel González-Gallarza ha conseguido trasladar el verdadero espíritu de esta novela: «La gente cree ansiar y perseguir estrellas, pero termina como peces de colores en una pecera».

El “octavo” Caso de Charles Dexter Ward

H. P. Lovecraft, El Caso de Charles Dexter Ward; traducción de Benjamin Briggent, Barcelona, Plutón, 2016, (Colección Misterio), 160 pp., ISBN 978-84-945104-0-3

Imagen: Plutón Ediciones

Dentro del género literario de terror, el autor H. P. Lovecraft (Providence, 1890-1937) es ampliamente conocido por su innovación a la hora de escribir este tipo de novelas. Al introducir temas como la ciencia ficción o el ocultismo y dejar de lado a los clásicos fantasmas, se convirtió en lo que podríamos llamar un pionero en la creación de relatos de misterio de este subgénero literario. Precisamente el libro que se va a comentar aquí, se caracteriza por tener como tema principal el ocultismo. Se trata de una novela corta y es conocida por ser una de las principales obras del autor. Se conoce que Lovecraft la escribió entre 1927 y 1928.

            La obra cuenta como el joven Charles, de buena familia y un apasionado de la historia antigua, se obsesiona hasta rozar la locura con un antepasado suyo, Joseph Curwen; dicho personaje tenía bastante mala fama en su época, por estar relacionado con temas oscuros de alquimia, ritos e invocaciones. Además, durante toda la narración se hacen numerosas alusiones a lo que ocurrió con las brujas de Salem en 1692, acontecimiento con el que también se vincula a dicho personaje. Cuando el protagonista descubre su parentesco con Joseph Curwen, quiere saber cada vez más sobre su historia, hasta tal punto que decide continuar con las oscuras y peligrosas investigaciones del mismo. El narrador de la historia resulta ser el doctor Willet, el médico que trata la enfermedad mental de Charles, y cuenta desde el principio los distintos sucesos que han llevado al protagonista a la situación actual en la que se encuentra. La historia se sitúa en 1918, en Providence, la propia ciudad del autor y que aparece como escenario en otras obras suyas.

            Esta nueva edición del El Caso de Charles Dexter Ward, publicada en 2016 por Plutón Ediciones, dentro de su colección Misterio, es de tapa blanda y un tamaño bastante cómodo y manejable. La cubierta sigue la línea del resto de libros que se incluyen en la colección: oscura e inquietante, con una imagen que contiene algunos símbolos y palabras incomprensibles, relacionados con el tema del ocultismo. Hay que destacar que en la portada, junto con el título del libro y el nombre del autor, aparece también el nombre del traductor en un tamaño bastante decente, lo cual constituye un punto positivo para esta editorial. Además, cuenta con un estudio preliminar en el que se informa sobre la trayectoria vital y profesional del autor, y en el que también se contextualiza la obra. Esta explicación previa permite poner al lector en situación y hace que pueda comprender mejor la obra que está a punto de leerse.

            En cuanto a la estructura, tal y como se indica en el índice (situado al final del libro), la obra se compone de cinco partes, cada una de ellas divididas, a su vez, en varios puntos que cumplen la función de capítulos. La primera parte, compuesta por dos puntos, informa al lector de la desaparición de Charles Dexter Ward de un psiquiátrico y revela los datos principales de la vida del protagonista. Las cuatro partes restantes, se componen de seis partes cada una, a excepción de la última, que cuenta con siete. En ellas se cuenta la historia de cómo llegó Charles a volverse loco, entremezclando así la línea temporal de la primera parte con numerosos saltos al pasado que explican las causas de las diferentes intrigas que se presentan a lo largo del libro. La segunda y la tercera parte funcionan como una contextualización de la vida de Charles y de cómo descubre su relación familiar con Joseph Curwen. La cuarta parte constituye el núcleo del argumento de la novela, puesto que contiene el culmen de la intriga principal y a partir de la cual se van solventando todas las situaciones de suspense que aparecen en el libro. Aunque la quinta y última parte constituya el desenlace, es necesario señalar que el autor es capaz de mantener el misterio desde la primera hasta las últimas páginas y consigue prolongar en el lector esa sensación de intranquilidad y desconcierto que caracteriza a las novelas de este género literario.

            Como hemos dicho al principio, Lovecraft constituye un clásico en la novela de terror y misterio, por lo tanto eso supone un motivo por el que sus obras se han traducido innumerables veces. Además, el hecho de que en el año 2007 se cumplieran setenta años de su muerte, facilitó que sus derechos quedaran libres para que las editoriales tuvieran licencia para disponer de sus relatos con total libertad. La consecuencia directa de lo anterior, es que existen hasta ocho traducciones de El Caso de Charles Dexter Ward en el mercado español, contando con esta que se está analizando aquí. La primera traducción se publicó en 1971, con varias ediciones posteriores que contienen las traducciones del mismo traductor, pero revisadas. A partir de 2007, comenzaron a aparecer traducciones de distintos traductores, publicadas por diferentes editoriales que no querían dejar pasar la oportunidad de tener a H. P. Lovecraft en su catálogo.

            Así llegamos hasta esta edición, de 2016, que viene de la mano del traductor Benjamin Briggent. Dicho traductor también ha trabajado en las versiones al español de obras como El retrato de Dorian Gray (2010), de Oscar Wilde, o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (2010), de Robert Louis Stevenson, ambas para la editorial Plutón. El estilo de Lovecraft se caracteriza por estar plagado de palabras complejas y de numerosos adjetivos, uno de los aspectos por lo que critican los que no simpatizan con sus obras. También es necesario señalar que el autor añade numerosas y precisas descripciones, sobre todo de los distintos escenarios de Providence. Asimismo, en este caso concreto el narrador es un médico, lo cual promueve aún más el uso de palabras técnicas a las que se le suma que la novela está ambientada a principios del siglo pasado. Teniendo en cuenta estos rasgos, hay que reconocer la buena labor de Benjamin Briggent, ya que mantiene en todo momento el estilo propio del autor y consigue trasladar tanto el tono recargado, como las estructuras compuestas. Buenos ejemplos de lo anterior son los siguientes fragmentos, extraídos directamente de la traducción de Briggent: «[…] un mar de tejados y cúpulas y colinas lejanas que una tarde de invierno contemplara desde aquella terraza y que se destacaba, violento y místico, contra una puesta de sol febril y apocalíptica llena de rojos, de dorados, de púrpuras y de extrañas tonalidades de verde» (p. 12); «[…] a partir de aquella fecha asumieron diversos tonos, cubriendo rangos desde leves zumbidos aceptables a explosiones de furor frenético, ávidos jadeos y gritos de protesta proferidos en diversos idiomas» (p. 33). Como se puede observar, en todo momento se conserva ese estilo barroco y abarrotado de adjetivos que caracteriza a Lovecraft.

            La pregunta que le pone el broche final a esta reseña podría ser: ¿son necesarias tantas traducciones diferentes de una misma obra? En el caso concreto de esta novela, la respuesta es afirmativa. Aunque no sea necesario renovar la traducción cada dos años porque los términos que se hayan utilizado se queden obsoletos, El Caso de Charles Dexter Ward es un clásico del género literario de terror. Por lo tanto, si el mercado literario español nos ofrece la posibilidad (que no sucede todos los días) de poder comparar y elegir qué versión nos gusta más o nos parece más completa, no hay nada que se le pueda reprochar a todas las editoriales que han decidido tenerlo en su catálogo. Es un libro que se puede leer rápido, a pesar de tener un estilo narrativo bastante complicado en algunos casos, y contiene la dosis necesaria de intriga y misterio que ayuda al lector a salirse de su propia rutina. Así pues, esta novela debería ser lectura obligatoria para todos los amantes de Lovecraft y de las novelas de terror en general.